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Fue en abril de 2002 en esta ciudad de Valencia donde tuve la agradable experiencia de conocer y visitar el Buque Escuela Cuauhtémoc.
Este buque, que tiene su base en el puerto de Acapulco, México, terminó de construirse en 1982 en Bilbao, España, por petición del gobierno mexicano, con el interés de crear una escuela de practicas para los cadetes egresados de la Armada de México.
Ha participado en varias regatas, siendo ganador en 1998 y 2000 del trofeo “Cutty Sark”, que es el máximo reconocimiento que otorga el gobierno de Irlanda en las regatas de grandes veleros.
En el 2002 ganó la copa “Tetera Boston”, ya que navegó a vela mil 342.7 millas náuticas (1 milla náutica es igual a mil 852 kilómetros) en 124 horas, a una velocidad de 10.83 nudos (20 kilómetros por hora), estableciendo así el segundo mejor récord y superando a los buques con las mismas características de América y Europa.
Parte de la formación de la tripulación es zarpar sin instrumentos de navegación tal y como lo hacían antiguamente los marineros. Esto hace que mantenga vivas las tradiciones marineras y además permite al tripulante establecer y mantener el contacto con las fuerzas de la naturaleza y así forjar un carácter para mantener un espíritu inquebrantable.
Conocido como “Embajador de México y Caballero de los Mares”, la tripulación de este buque contribuye a la amistad y entendimiento internacionales.
Recuerdos de la primera visita
Conocer un poco de la historia de este buque y haberlo visitado en el puerto de Valencia por primera vez, en 2002, así como haber platicado con sus tripulantes, me hizo sentir en mi querido México. Es así como en ese entonces me surgió la idea de formar una asociación con los mexicanos residentes en esta ciudad.
Tomando el nombre del buque, que es el mismo del último emperador azteca, nació la “Asociación Cuauhtémoc”, que congrega a la comunidad de mexicanos en Valencia.
Así, nueve años después, este buque volvió en el mes de septiembre a Valencia, en una travesía de varios meses por Europa.
La emoción de la comunidad mexicana fue grande, pues aparte de tener un pedazo de territorio mexicano en tierras ibéricas y admirar este imponente y hermoso velero, supo que éste forma parte de la historia de nuestra asociación.
El capitán del navío, Marco Antonio Vila Vivaldo, tuvo el gesto de ofrecer a la comunidad mexicana una recepción y un recorrido guiado por el interior del buque. Esto precedido de un ameno convivio en el que nos ofrecieron antojitos mexicanos.
Sólo fueron tres días los que estuvo el “Cuauhtémoc” en Valencia, suficientes para dejar gratos recuerdos en quienes se dieron la oportunidad de conocerlo y visitarlo.
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Comentarios
Y si, de verdad fue una suerte haber estado en Valencia en este emotivo reecuentro. Esperemos que en un futuro tengamos la oportunidad de vivir otras experiencias como esta.
MUY buen articulo, especialmente por lo que el barco representa, como barco escuela para entrenamiento a la Marina y como embajador de Mexico. Que bueno que te tomaste el tiempo y la suerte de estar en Valencia durante la visita. A mi me gusta mas velear, aunque en un barco mas chico (24ft), a ti y a Jean Marc con la nueva lancha Baja, se les hubiera hecho muy lento, sin embargo es donde nuestros marineros agarran la experiencia y abilidades necesarias para los 7 mares (que creo que ahora son 9). Un abrazo y los esperamos en Nuevo Orleans, o en Chicago, proximamente. Un Abrazo. Mae y Carlos
Tan solo con las imágenes se demuestra la gran labor que hacen los del buque.
Tenemos una gran representación.
Lamentablemente no pude ser parte de este encuentro, pero esperaré si es necesario 9 años mas para poder vivir la experiencia.
Las sonrisas de los niños son impagables.
Lo que mas gusto me da es que de este buque haya surgido un gran proyecto, del cual estoy orgulloso de ser parte.
Felicitaciones por el articulo
Excelente artículo Rocío, ¡muchas felicidades!
Tuve oportunidad de conocerlo y aparte de apreciar su belleza, me dio gusto estar entre tanto mexicano que integraba la tripulación. Sentir la calidez de nuestra gente, su amabilidad, su buena educación, sus buenos modales... Parece increíble, pero a veces viene uno a conocer y a valorar lo de nuestra tierra, lejos de ésta. Aunque lo cierto es que quizá si viviera en México, no hubiera ido desde el norte hasta a Acapulco a conocerlo a propósito. Valió la pena su visita a Valencia...
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