Rocío Ruiz
Las carreras ‘dragsters,’ una diversión muy americana
Martes, 01 de Junio de 2010 14:04
Escrito por Rocío Ruiz

Uno de los pasatiempos preferidos de este país es reformar cualquier vehículo de motor, ya sea decorándolo para hacerlo más vistoso, adaptarlo para que sea cómodo o facilite las actividades laborales, incluso para que el motor alcance velocidades récord. En este último rubro se encuentran los coches llamados “dragsters”.

Las carreras de dragsters son un deporte de motor que nació en los años 60. Consiste en alcanzar velocidades muy altas en un corto recorrido y el menor tiempo posible. Este tipo de competencias se realiza en un cuarto de milla, que equivale a 402 metros.

Para lograr alcanzar estas velocidades, los vehículos han sido reformados en el motor, carrocería, llantas; reforzados en algunas partes y aligerados en otras. Utilizan como combustible una mezcla que contiene 90 por ciento de nitro metano y 10 por ciento de metano.

¿Pueden imaginar lo que es alcanzar una velocidad de 621 kilómetros por hora, recorriendo 402 metros en tan solo 3 minutos 58 segundos? Pues sí, este es el mejor récord alcanzado en 1984.

Como la juventud de mi esposo y la mía se desarrolló entre los años 60 y 70, cuando este pasatiempo, parecido a lo que en México se conoce como “arrancones”, decidimos presenciar este espectáculo aquí, la tarde un sábado, y recordar viejos tiempos.

La “Mobile International Speedway”, ubicada en el suroeste de la ciudad de Mobile, es uno de esos lugares donde los aficionados a este deporte se dan cita los fines de semana, habitualmente por la tarde, durante la mayor parte del año. Transportando sus vehículos en remolques adaptados para este uso, van llegando las familias completas que se van instalando en las áreas verdes con sus mesas y sombrillas para tomar una bebida refrescante y ver jugar a los más pequeños.

Algunas de estas competencias son a nivel internacional en fechas determinadas en el calendario del organismo que lo gestiona. Cabe mencionar que hay muchas mujeres que lo practican.

Como todo en esta vida, los dragsters también tienen su lado comercial, ya que estas competencias sirven además para publicitar a los patrocinadores como talleres mecánicos, marcas de refacciones automotrices, aditivos, etc. Algunos de ellos participan con sus propios vehículos. 

Fabricados especialmente para estas competencias, son coches de ruedas traseras muy anchas, con un chasis muy largo y unas ruedas delanteras delgadas. Un impresionante motor sobresale en la parte de atrás del asiento del piloto, ofreciendo una bella estética automotriz para deleite de los amantes de este deporte.

Los modelos de coches americanos de las décadas de los 60 y 70 son los que más se prestan para este tipo de competencias. Mustang, Súper Bee, Javelin, Plymouth, son sólo unos cuantos modelos que se ven en estos encuentros.

Fuera del recorrido oficial de 402 metros, se prolonga el asfalto, y es justo ahí donde se prueban los vehículos, pasando uno por uno, los pilotos tratan de detectar los fallos que pudieran surgir en la competencia, pruebas denominadas “calentonas”.

En estas, los espectadores pueden pronosticar quién será el ganador de ese día, y así pueden elegir su lugar en la tribuna para tener la mejor foto de su corredor favorito.

Empiezan. Posicionado cada coche en su carril (en estas carreras van de dos en dos), unos metros antes de la línea de salida “queman llanta”, esto se logra haciendo patinar las ruedas traseras para dejar goma en el asfalto y así tener buen agarre en el arranque. El ruido del motor retumba en los oídos, lo cual me hace recordar la mascletá de las Fallas de Valencia.

En la parte central, frente a los dos vehículos, esta “el árbol de navidad” que es un semáforo que, por su forma, se asemeja a esta decoración, ya que tiene a cada lado una luz blanca que se ilumina cuando los vehículos están posicionados. Hacia abajo hay una luz roja y enseguida varias luces ámbar que se encienden en cascada hasta llegar a la de abajo que es la verde y que, al iluminarse, da la señal de salida.

Como un relámpago y después de unos cuantos segundos, el panel que se encuentra al final de los 402 metros se ilumina marcando el tiempo y la velocidad alcanzada.

Así pasan hasta unos 40 coches. Enseguida hay una segunda vuelta donde pasan por categorías de acuerdo con los tiempos obtenidos. Sucesivamente se van eliminando hasta que queda el ganador.

En los altavoces se escucha el himno nacional de los Estados Unidos. Todos los presentes se ponen de pie con la mano derecha en el pecho escuchando respetuosamente. Al terminar, se premia al ganador.




Las carreras ‘dragsters,’ una diversión muy americana

Comentarios  

 
#2 Visitante 06-06-2010 04:46
Un espectáculo muy curioso y muy americano
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#1 Haydee 05-06-2010 00:40
¡Muy interesante¡ A mi en lo personal no me llama la atención pero estoy segura que si vi tuviera la oportunidad llevaría a mi hijo que es un aficonado a las carreras de autos.
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