Rocío Ruiz
La cara alegre y hospitalaria de China
Sábado, 21 de Noviembre de 2009 05:47
Escrito por Rocío Ruiz

Una de las ventajas de estar en China es poder disfrutar de los bajos costos en alimentos, servicios, transporte público y, sobre todo, la mano de obra que, comparada con la de Europa, es un regalo. 

Esto me permite transportarme en taxi para recorrer cualquier trayecto, ya que el banderazo (como decimos en México) cuesta 6 yuan, que equivale a 0.60 centavos de euro y 12 pesos mexicanos, aproximadamente. En las ciudades grandes como Pekín y Shanghai, varía de 9 a 12 yuan. 

Pero lo más agradable de estos precios es que me permito lo que en Europa seria un lujo: tener una empleada doméstica que por 20 yuan la hora, viene a hacer el aseo del departamento, además de que una muy buena compañía que me ha enseñado a conocer mejor este pueblo, del cual tenía una imagen equivocada.

Un pueblo alegre

Sin olvidar que China sigue siendo un país comunista, puedo decir que su gente es alegre, bromista, hospitalaria, servicial. Es uno de los pocos países que te permiten conocer esa sensación de saberte extranjero bien recibido, sin importar cuál sea tu origen. 

Tsuow-Ping, mi empleada y agradable compañera,  es una mujer de 46 años aunque aparenta 25. Tiene un hijo de 19, casada y, según me dice, su esposo es muy trabajador. Es muy inquieta y curiosa, su principal desesperación es no poder hablar español (ssipaniaren, en chino), pero ya aprendió a decir “hola” y “¿cómo te llamas?”. Imposible que pueda decir Rocío,  por la “r”.

A las dos semanas de conocernos me invitó a pasear por la ciudad, mostrándome  los lugares de interés y las actividades populares en las que participan todos los ciudadanos, sin importar su nivel social o económico; a todos les explicaba que yo hablaba español (para los chinos es un orgullo pasear en la calle con un extranjero). 

En los parques es muy usual que se impartan clases de baile. Me explicó que hay muy buenos profesores y que algunos de los que estaban ahí presentes habían ganado premios nacionales.

Me di cuenta que el sistema “tendedero” con el que se promueve a los solteros, también se utiliza para compartir la música. Algunos músicos llegan y cuelgan su partitura para que quienes gusten puedan interpretarla. 

El comunismo en China permite que el ciudadano común tenga ese sentimiento de igualdad en todos los ámbitos. En los restaurantes hay gente de todos niveles. En las comidas de las empresas asisten desde el director hasta el chofer y se les puede ver sentados a la misma mesa, aunque esta costumbre empieza a perderse debido a la influencia extrajera, ya que a algunos directivos de empresas occidentales les molestaba departir con empleados de bajo rango. 

Prueba de sabores

Por las calles se ve desfilar todo tipo de vestidos, desde las más tradicionales vestimentas chinas, como los pantalones que son bordados con flores, o los sacos de corte campana y manga tres cuartos también con flores o símbolos chinos, hasta los uniformes grises del tiempo de Mao o los mas modernos y estrafalarios trajes para los jóvenes, tacones altos, sandalias, plataformas multiformes, shorts, prendas de camuflaje, todo un "tutti frutti".

Curiosamente nadie, al menos chino, voltea para ver ni siquiera la pequeña y coqueta minifalda. Esa mentalidad tan picaresca que nos caracteriza a los latinos, aquí no existe. Por todo lo anterior puedo comprender por qué el chino es desinhibido. 

Cuando estoy frente a la computadora hablando con algún familiar a México, sin previo aviso Tsuow-Ping llega y pone su cabeza entre el ordenador y yo, con una gran sonrisa dice “ni hao” (hola),  va por mi diccionario, trae una silla, se pone a mi lado, y empieza todo un espectáculo de mímica y palabras mal pronunciadas en español  y en chino frente a la pantalla. 

Siendo Anshan una región abundante en maíz, cereal que encanta a los chinos, un día le preparé y le di a probar a mi empleada doméstica unos elotes con limón y chile.

Lo ácido del limón para el paladar chino es muy fuerte, no así el picante. Las caras y gestos que hacia mi pobre acompañante me recordaban a los bebés que prueban por primera vez esta fruta. Con toda esa picardía que nos caracteriza a los mexicanos, me terminé la otra mitad del limón frente a ella haciéndola sufrir. 

Al día siguiente llegó con unos panecitos rellenos de queso de soya y camote (soja y boniato dirían en España) hechos con harina de arroz que, según ella, son muy buenos para la salud. Al sentir en mi boca esa combinación pastosa dulce y salada, pude entender que esto de los sabores es cuestión de paladares en cada país. 

Los chinos son naturales y espontáneos, gestos que para occidente pueden ser “mala educación”. Escupen en las calles, empujan en los ascensores, hablan fuerte, comen con la boca abierta, eructan, y tienen una uña larga para poder escarbarse los deshechos de la nariz y la oreja. 

Todas estas son costumbres que durante miles de años han tenido y que poco a poco se van perdiendo en ese proceso de copiar a occidente. La calidez y acogimiento que dan a los extranjeros se ha perdido en las grandes ciudades, donde, por razones comerciales, los occidentales somos vistos como una oportunidad de negocio. 

China es un país muy extenso, con  mil 300 millones de habitantes. Puedo imaginar que en algunos años y en la forma como el país evoluciona, llegará a ser una copia de occidente. ¿Esto sería bueno o malo? Depende de lo que nosotros mostremos. 



La cara alegre y hospitalaria de China

Comentarios  

 
#3 Paola Díaz 24-11-2009 16:03
Nunca me había llamado la atención China como país, ni siquiera después de los Juegos Olímpicos, pero con lo que cuentas ya me dieron ganas de ir y probar los bocadillitos esos de arroz. Deben ser deliciosos! Y bailar en el parque? wow! debe ser padrísimo.
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#2 Haydee 24-11-2009 09:40
!Que linda tu empleada! Por aqui tambien hay muchos chinos, y si que todos aparentan mucho menos edad de la que tienen. Gracias una vez mas por mostrarnos el lado humano de China.
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#1 Margarita 22-11-2009 01:17
Tsuow-Ping debe ser una chinita muy simpática por lo que nos cuentas... pero qué costumbres tan curiosas tienen los chinos, como eso de la uña larga... :s
En fin, costumbres son costumbres, pero no cabe duda que esa es una cultura muy pero muy diferente a otras.
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