La especulación es inevitable. La comparación con un hecho similar sucedido en 2008 viene a la mente "en automático": por segunda vez en el sexenio del Presidente Felipe Calderón muere en noviembre, en un accidente aéreo, un Secretario de Gobernación. ¿Existen las casualidades?
La sociedad mexicana en su totalidad se mostró consternada luego de que al filo del mediodía del viernes se conociera la noticia: el helicóptero en el que viajaba el Secretario de Gobernación,
Francisco Blake Mora, se desplomó en territorio del municipio de Chalco, estado de México, con un saldo fatal de ocho muertos.
La noticia fue confirmada por la vocera presidencia, Alejandra Sota, en una conferencia de prensa en la que no admitió preguntas.
Más tarde, el jefe del Ejecutivo mexicano, en cadena nacional, daba el pésame a los deudos de los fallecidos y calificaba a Blake Mora como un hombre que siempre estuvo al servicio de la patria. Y, sin investigaciones de por medio,
Calderón soltaba una hipótesis: el desplome del helicóptero se debió probablemente a la nubosidad en la zona que volaba.
"Aunque el piloto, según se sabe, contaba con suficiente pericia, las condiciones de nubosidad que prevalecían precisamente a esa hora en el trayecto que el Secretario recorrería a Cuernavaca, a un evento con servidores públicos de administración y procuración de justicia de los estados, hacen pensar ciertamente en la probabilidad de un accidente", afirmó el presidente Calderón.
Por órdenes presidenciales, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes será la encargada de indagar las causas del percance. En su primer mensaje sobre el particular, el titular de esa dependencia, Dionisio Pérez-Jácome, informó que ya se ha solicitado colaboración de expertos de Estados Unidos y Francia para saber qué sucedió con el helicóptero que, dijo, por sus características no tenía caja negra.
El entorno
La muerte de Blake Mora es la tercera de un encargado de los temas de seguridad en México en lo que va de los 12 años de sexenios panistas.
En 2005, el encargado de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, Ramón Martín Huerta, murió al desplomarse el helicóptero en que viajaba en una zona boscosa del municipio mexiquense de Xonacatlán.
Las indagatorias oficiales determinaron que el piloto maniobró por un banco de niebla que le obligó a bajar su "techo de navegación" y desviarse, en esta maniobra perdió el contacto visual con el terreno y se impactó contra un cerro boscoso. La Procuraduría General de la República reservó el resultado de los peritajes durante 12 años. Huerta era uno de los amigos más íntimos del entonces presidente Vicente Fox.
Juan Camilio Mouriño murió el 4 de noviembre de 2008, íntimo amigo de Calderón y Secretario de Gobernación, viajaba a bordo de una avioneta que se desplomó en la capital mexicana por
motivos que a nadie convencen. En ese mismo accidente pereció José Luis Santiago Vasconcelos quien también combatía a los grupos criminales.
Blake Mora era amigo muy cercano de Calderón; era uno de los aspirantes más fuertes a la candidatura por el gobierno de su natal Baja California, cargo al que también aspira Jorge Hank Rohn. Éste último político -de extracción priísta- ha sido investigado durante la administración de Calderón por posesión ilícita de armas, contrabando de animales en peligro de extinción, entre otras. Además, posee centros de apuestas en 19 estados del país. De todo ha salido absuelto.
En días pasados, la prensa mexicana informó que antes de que termine el sexenio de Calderón, en diciembre de 2012, sería detenido el capo del Cartel de Sinaloa Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Una explicación pronta y necesaria
Por lo pronto, la sociedad mexicana –a través de las redes sociales- ha manifestado sospechas de que la caída del helicóptero haya sido más que un accidente un posible atentado de grupos de la delincuencia organizada. Inclusive, se especula que un usuario de la red social Twitter
había predicho la muerte del funcionario.
La administración federal tiene la enorme tarea de dar a conocer, lo más pronto posible, resultados creíbles en los que no quepa ni la más mínima duda de que se trató, en verdad, de un accidente aéreo.
En opinión del experto en seguridad Edgardo Buscaglia, la sociedad mexicana está en todo su derecho de sospechar lo peor, dado que el estado mexicano está debilitado y altamente infiltrado por la delincuencia organizada.
“Si uno observa la experiencia internacional no es poco común encontrar con que grupos criminales de la envergadura de los grupos criminales mexicanos atentan contra funcionarios del más alto nivel en otros países. Esto ha sucedido en Italia, esto ha sucedido en Colombia”, dijo a la periodista Carmen Aristegui en CNN en Español.
La sociedad no es tonta y no se conformará con una explicación que diga que culpe a la impericia del piloto o a las malas condiciones climáticas. La administración de Calderón tiene en este momento la oportunidad de recuperar un poco la credibilidad que ha perdido mediante el esclarecimiento del llamado “helicopterazo” en el que murió "su brazo derecho" y el hombre más importante de su gabinete.