|
Barcelona, ESPAÑA - Cultura
|
|
Escrito por Mayra Bosada
|
|
Lunes, 29 de Junio de 2009 23:32 |
|
En medio de tantas noticias duras de crisis económica, guerras, accidentes y atentados, siempre viene bien “escaparse” de la realidad con un poco de ocio. Y bueno, yo he querido escribir un poco acerca de esas actividades de ocio, especialmente las fiestas populares que se celebran donde yo vivo, en Cataluña, y que sorprendentemente, quizá por la crisis, se han vuelto cada vez más multitudinarias y multiculturales.
Desde que vivo en esta región, me ha sorprendido la existencia de una variedad impresionante de fiestas populares que hay en cada pueblo catalán, que se caracterizan principalmente por la gran implicación que demuestran las personas, al participar en ellas sin importar su condición económica o social.
España siempre se ha caracterizado por contar con verbenas populares de renombre en varias de sus regiones, ya ven la famosa fiesta de los San Fermines, que Hemingway hizo famosa al escribir sobre ella, hasta las Fallas de Valencia, de las que alguna de las reporteras escribió hace un tiempo.
A mi aquí me gustaría contarles un poco sobre las fiestas más significativas que yo he vivido en Cataluña, y que como mexicana me han sorprendido mucho.
 Por ejemplo, hace unos días, el 23 de junio, se celebró una de las verbenas más “ruidosas” y “luminosas” de la región: la Noche de Sant Joan, que en catalán es mejor conocida como “La Revetja de Sant Joan”. Es una fiesta de origen pagano que se celebra con “fuego” con motivo del solsticio de verano.
Se festeja tirando petardos y fuegos artificiales por todos lados, además de hacer hogueras en distintos puntos de las ciudades, siempre autorizadas por las autoridades para quemar muebles y trastos viejos, como símbolo de renovación, mientras se realizan actuaciones musicales.
En Barcelona, los ciudadanos acostumbran reunirse en las playas para escuchar música, quemar petardos y fuegos artificiales, tomar cava, un vino espumoso catalán, y disfrutar de las cocas (coques, en catalán), que son una especie de pan dulce que las pastelerías preparan especialmente para la ocasión. Hay muchos tipos de cocas, pero las tradicionales son las de “Llardons”, hechas con hojaldre, azúcar y piñones, así como las de “Broix de Frutes”, que se asemejan en sabor y aspecto a las roscas de reyes que conocemos en México.
Como parte de la fiesta de Sant Joan, se realizan verbenas con unos grupos de “diablos”, que son personas que se disfrazan de estos personajes y llevan petardos y fuegos artificiales en sus “trinches diabólicos” para que los espectadores, preparados con sombreros y pañuelos al cuello, se conviertan en parte del show poniéndose debajo de sus tridentes y “disfruten” recibiendo las chispas que salen de los mismos.
Lo chistoso es que lo mismo ve uno a niños participando de estas verbenas como a señores mayores haciendo lo propio, así como a inmigrantes indios, africanos o latinos, todos participando activamente.
Esta fiesta también se presta para una cosa medio negativa: que los jóvenes hagan sus propias fiestas playeras, con alcohol incluido, y dejen las playas súper sucias, pero es sorprendente que al día siguiente éstas lucen limpias, gracias a un fuerte dispositivo de limpieza que opera inmediatamente de que acaba la fiesta.
Otras celebraciones catalanas
Además de la Revetja de Sant Joan, en Cataluña hay un montón de celebraciones populares más, pero creo que las que más destacan es la fiesta patronal de Barcelona, La Mercé, que coincide con la llegada del otoño, en septiembre, así como el Día de Sant Jordi, el 23 de abril, que es como el Día del Amor y la Amistad, combinado con una Feria del Libro, ya que se regalan rosas y libros a los seres queridos.
Sin duda La Mercé es la fiesta más importante de Barcelona. Durante más de una semana se ofrecen conciertos gratuitos en cada plaza de la ciudad, hay eventos culturales por doquier, teatro callejero, la entrada a los museos es gratuita, se realizan desfiles de gigantes y cabezudos (que son unos muñecos enormes), en fin, la gente se vuelca en las calles para festejar en grande y aprovechar todas las actividades que se organizan.
A mi lo que más me gusta de esta fiesta es el “correfoc”, que es un desfile de dragones y diablos (como los del Día de Sant Joan), que recorren varios kilómetros de la Vía Laietana, una de las calles principales de la ciudad, echando “fuego” y chispas por todos lados, acompañados por varias batucadas que le ponen el toque carnavalesco a la verbena.
Los asistentes participan activamente en el “correfoc”, ya sea bailando al son de los tambores o metiéndose debajo de los dragones o los trinches de los diablos para recibir las chispas y el humo. Eso sí, casi todos los que sea avientan a participar así, tienen que vestirse acorde a la ocasión para protegerse del fuego, es decir, con sombrero de ala ancha o gorra, de manga larga y tapándose la cara con pañuelos y los ojos con gafas de sol o incluso visores de buceo. Toda una experiencia...
Otra de las fiestas más lindas, y que no tienen qué ver con fuego, es la que mencioné antes, el Día de Sant Jordi, que para muchos catalanes es como el día de los enamorados, porque el meollo del festejo es regalar libros o rosas a los seres queridos, por ello la ciudad se convierte en un mercado gigante con puestos de flores y texto colocados en todas las calles y plazas, pero principalmente en las del centro, como son las Ramblas, Plaza Catalunya y Passeig de Gràcia, entre otras.
Este día, 23 de abril, es el favorito de las librerías, porque es el día del año en el que se venden más libros, por eso casi todas estas tiendas y las editoriales organizan firmas de libros con los autores más populares del momento, quienes, como si fueran artistas, dan su autógrafo a cientos de lectores que hacen fila para conseguirlo. Por eso Sant Jordi es como una especie de Día del Amor y la Amistad mezclado con una Feria del Libro.
Podría seguir mencionando el montón de fiestas que hay en Cataluña y España, pero entonces no tendría espacio para contarles de todas. Lo que es cierto es que los españoles son bastante fiesteros y buscan oportunidad para hacer celebraciones populares en las que ya se han visto implicados hasta los inmigrantes, ya sea como espectadores o incluso formando parte del festejo, como una manera de integrarse.
|
|
Barcelona, ESPAÑA - Deportes
|
|
Escrito por Mayra Bosada
|
|
Miércoles, 06 de Mayo de 2009 21:40 |
|
Tras una semana de ver en todas las portadas de los principales diarios catalanes una invasión de noticias sobre la gripe porcina, finalmente ocurrió algo que ha hecho que la pandemia pase a segundo plano, al menos por unos días. Se trata de la goleada de 2-6 que el Barcelona le metió al Real Madrid el pasado sábado 29 de abril.
 Por primera vez en la historia, el conjunto azulgrana venció con un récord de goles a los “blancos”, en el Santiago Bernabéu. Por eso los catalanes, especialmente los que tienen tendencias nacionalistas o son totalmente antimadrilistas, lo celebraron en grande, como si su equipo ya hubiese ganado la Liga, a pesar de que todavía quedan cuatro jornadas más para que ésta se acabe.
El Barça va en primer lugar de la clasificación y esa goleada al Madrid prácticamente le va a permitir ganar el máximo título de la Liga española, quizá por eso miles de catalanes salieron a las calles de Barcelona, especialmente en las Ramblas, para celebrar el sábado pasado el inminente triunfo del campeonato.
Mientras, otros miles de “culés” (como les llaman aquí a los seguidores del Barça) recibieron al equipo en el aeropuerto con una manifestación masiva de alegría y emoción, rodeando el autobús donde iban los jugadores y armando una gran fiesta, con petardos, música y sonidos de claxón incluidos.
En fin, que la Ciudad Condal se ha olvidado de la “gripe mexicana” y ha volcado toda su euforia en estos días en el Barça. En los noticieros locales se habla del “clásico” sin parar y califican como una proeza, récord histórico y demás adjetivos, el hecho de que el Barcelona le haya ganado al Real Madrid con tantos goles.
Para muchos fue una dulce venganza después de que el año pasado el equipo madrileño le arrebatara la Liga a los azulgranas. Y bueno, en realidad el Barcelona se lució el sábado, pero creo que para los catalanes este triunfo tiene un significado más profundo que el meramente deportivo, por eso es que están tan contentos y eufóricos.
Y es que Barcelona y Madrid, siendo las ciudades más importantes de España, siempre han tenido un “pique” entre ellas, tanto en lo económico como en lo social, cultural y obviamente en lo deportivo.
Me parece que tienen una envidia mutua y tratan de superarse entre ellas mismas, como si de una competencia se tratara. Por eso no es raro ver en los medios comparativas de todo tipo: desde que Madrid tiene más paro que Barcelona, o al revés; hasta que en la capital española hay más glamour o más teatro y museos que en la Ciudad Condal, o que en esta última ciudad se venden más caros los pisos que en la otra urbe.
Más allá de estas comparaciones, y a mi manera de ver, es un hecho que Barcelona tiene una gran ventaja sobre Madrid en lo deportivo, especialmente porque ha sido la única ciudad de España en la que se han organizado unos Juegos Olímpicos, lo que sucedió en 1992.
Esto, aunque muchos no lo quieran reconocer, es como una “espinita” clavada en Madrid. De ahí que esa ciudad, sus habitantes y gobernantes estén haciendo en esta semana hasta lo imposible para conseguir ser la sede de la próxima edición de este evento deportivo, atendiendo a todo lo alto a la Comisión del Comité Olímpico Internacional (COI), que desde el lunes 4 de mayo evalúa la candidatura madrileña a los Juegos Olímpicos de 2016.
Una prueba de que Cataluña destaca en los deportes por encima de la Comunidad de Madrid es que muchos de los mejores deportistas españoles a nivel mundial son catalanes: Pau Gasol, en el baloncesto; Dani Pedroza, en motociclismo; Gemma Mengual, en nado sincronizado, por mencionar algunos; además de Xavi Hernández, Andrés Iniesta y Carles Puyol en la selección española de futbol, y que también juegan en el Barça desde que eran niños.
Otro dato que corrobora mi teoría de la supremacía deportiva de Cataluña sobre la madrileña, son los Juegos Olímpicos de Beijing, ya que 100 de los 286 deportistas que formaron parte del equipo olímpico español eran deportistas catalanes, mientras que solamente 40 eran de Madrid, según publicó el diario El Mundo el pasado 8 de agosto de 2008.
Quizá por eso Cataluña está luchando por tener su propia selección para competir de manera “independiente” de España en algunos deportes.
La conclusión de toda mi reflexión anterior es simplemente recalcar que ese triunfo del Barça sobre el Real Madrid, es muy significativo para la sociedad catalana, como una manera de demostrarle a los madrileños y a los españoles en general, que son mejores, más allá de lo deportivo, aunque esto no sea necesariamente cierto, ya que cada ciudad tiene sus cosas buenas y malas, como en todos lados.
Además de estos logros deportivos, los catalanes deben estar muy satisfechos de ver cómo el Barça pasó a la final de la Champions, eliminando al Chelsea, gracias a un gol de Andrés Iniesta en el minuto 92 del partido que se celebró hoy 6 de Mayo.
|
|
Barcelona, ESPAÑA - Cultura
|
|
Escrito por Mayra Bosada
|
|
Martes, 21 de Abril de 2009 14:24 |
|
Vine por primera vez a Barcelona en el 2001 como turista. Antes de hacerlo la verdad no estaba muy enterada de que en Cataluña se hablaba más el catalán que el español. Nunca hubiese imaginado lo arraigado que tienen esta lengua y lo mucho que la defienden. Es más, pensaba que en España todos hablaban solamente castellano y creo que mucha gente de México y Latinoamérica también tiene esta idea.
Dos años después de visitar la Ciudad Condal por primera vez, me vine a estudiar un master en Periodismo y fue entonces cuando me di todavía más cuenta de la importancia que tiene el catalán y de cómo la sociedad aquí es totalmente bilingüe en ese sentido, al igual que sucede en el País Vasco con el euskera, o en Galicia con el gallego, y un poco menos en Valencia con el valenciano, o las Islas Baleares con el catalán.
Recuerdo cómo me desagradaba que mis compañeros catalanes del master se pusieran a platicar de repente entre ellos en su idioma, cuando estábamos tomando un café en la misma mesa de una cafetería; me sentía totalmente excluida. O también me parecía mal que un conferenciante invitado por la universidad a darnos una charla, se pusiera a hablar en catalán sin considerar que había alumnos de otras partes del mundo que no lo entendían. Sin embargo, tras más de cuatro años de estar viviendo en estas tierras, he comprendido el por qué de este tipo de situaciones que he contado anteriormente.
En la época franquista, los catalanes tenían prohibido hablar este idioma, que históricamente les pertenece más que el español. Casi, casi los encarcelaban por ello. Por eso, a la muerte de Franco, es lógico que se despertó el nacionalismo en Cataluña y como parte de éste las ganas de defender su propia identidad, diferente al de todo el estado español. De ahí que tanto los catalanes como los vascos y los gallegos se dispusieran a defender su propia cultura y, sobre todo, su lengua.
En Cataluña, por ejemplo, las escuelas están obligadas a enseñar el catalán a los niños. Se fomenta la edición de libros en este idioma, así como obras de teatro y películas –tanto dobladas como originales-. Hay cadenas de radio, televisión y periódicos en esta lengua. Todos los letreros de la ciudad y nombres de las calles están en catalán Y bueno, se escucha por todas partes.
También como periodista me he dado cuenta que todos los actos públicos e incluso ruedas de prensa son en catalán. Por lo mismo, la gente se pone a hablar indistintamente el catalán y el castellano, a veces sin darse cuenta que han cambiado de lengua en una misma conversación, según me han dicho.
Aprenderlo para integrarse
El que quiera venir a vivir a Cataluña debe aprender catalán para poder conseguir un empleo, o simplemente para integrarse a esta sociedad. Esa es la conclusión a la que he llegado después de cuatro años y medio de vivir aquí.
Para conseguir un trabajo, por ejemplo, siempre te piden que lo hables y lo escribas correctamente. Es como un requisito imprescindible, sobre todo si se trata de un trabajo de empleo público. Es lo mismo que pasa cuando una persona se quiere ir a vivir a Francia para trabajar, tiene saber francés a la perfección o al menos ir aprendiéndolo.
Cuando me casé con un catalán y me vine a vivir a la Ciudad Condal, creí que para poder conseguir un empleo tenía que aprender el idioma, por lo que me dispuse a hacerlo en la “Escola Oficial de Drassanes”, muy cerca de las Ramblas, donde tomé clases diarias de dos horas durante dos años y medio.
Recuerdo que la primera vez que pisé el salón de clases me sorprendió ver que aquello era como una Torre de Babel, en el sentido de que mis compañeros provenían de los lugares más recónditos del mundo, desde Japón, pasando por China, República Checa, Marruecos, Estados Unidos, Pakistán y, por supuesto, diversos países de Latinoamérica.
Casi todos estaban en la misma situación que yo: se habían venido a vivir a Barcelona porque se habían casado con un catalán, aunque algunos habían emigrado de sus países de origen para buscar nuevas oportunidades de trabajo.
La mayoría de mis compañeros de clase eran mujeres; de hecho las que continuaron hasta el final fueron chicas. La verdad agradezco haber estudiado durante dos años el catalán, tanto por lo aprendido como por las amistades que conseguí y que aún conservo.
Aunque en un principio creía que estudiar catalán me ayudaría a nivel profesional y a conseguir un trabajo en una empresa catalana, la verdad es que no fue así, si acaso me ha servido para poder entender las ruedas de prensa y los eventos que he ido a cubrir como corresponsal.
Y es que para conseguir un empleo en alguna empresa catalana relacionada con periodismo y comunicación, en los puestos de trabajo que ofrecen por lo general piden que seas “catalán nativo”, lo cual me parece un tipo de discriminación para la gente que como yo se esfuerza por aprender el idioma para integrarse a esta sociedad.
Lo que sí es cierto es que a nivel personal me siento satisfecha de haberlo estudiado y aunque no lo practico como quisiera, siempre que puedo lo hablo, incluso con mi marido. Y sé que cuando tenga un hijo seguramente me tendré que dirigir a él en este idioma.
Sé que a los catalanes en general agradecen que los extranjeros estudien su lengua y de alguna manera los aceptan más en sus círculos. Sin embargo, suele suceder que cuando un inmigrante intenta practicar su catalán, hay quienes notan que por el acento no es nativo e inmediatamente le hablan mejor en español. En mi opinión deberían hacer todo lo contrario, pues es una manera de permitir que uno lo practique más.
En resumen, si vienes a Cataluña a vivir y quieres integrarte más a esta sociedad, hay que estudiar catalán y sobre todo respetarlo; entender que para los catalanes es un orgullo poder conservar su identidad y su lengua en un país donde la cultura dominante es la netamente española. Porque España es un conjunto de naciones y culturas diferentes, por más que los más conservadores del país quieran describirla como una sola unidad.
|
|