Mary Ávila
'Si no creés, no tienes ilusión'...
Sábado, 24 de Diciembre de 2011 16:51
Escrito por Mary Ávila
La ilusión.La ilusión.He de decir que las mejores navidades de mi vida fueron aquellas en que desconocía que la noche del 24 de diciembre un gordo hombre de traje rojo baja por las chimeneas de todo el mundo, ¡todas las casas en pocas horas!, para dejar regalos a los que se han portado bien.

Hasta la zona rural donde crecí no llegaba la contaminación de la ciudad. Los niños del campo no sabíamos de arbolito navideño, mucho menos de cartitas pidiendo los más inimaginables caprichos. Pero éramos felices comiendo tamales y chocolate caliente en esa ocasión especial junto a la familia, sin envoltorios brillantes ni esferas alrededor. 


Los destellos luminosos provenían de las estrellas que poblaban el cielo o de las velas que iluminaban las casas sin electricidad; incluso de las mismas brazas que daban calor a esas noches frías en que el aire se colaba por las rendijas de las puertas de tablones de mezquite.

 
Nos mudamos a la zona urbana y la información revuelta con las carencias económicas empezó a crear desilusiones en Navidad. Los infantes no logran comprender por qué el vecino que se porta mal sale a la calle la mañana del 25 de diciembre con control remoto en mano para mostrar a todos cómo maniobra su carrito a distancia, o esa niña que reprueba los exámenes regresa en enero contando que Santa le trajo la muñeca de sus sueños.

Ya de grande, uno se pregunta si es correcto que durante las semanas previas a la celebración del nacimiento de Jesús, los padres encuentran un argumento para moldear la conducta de sus hijos, aunque sea temporalmente.

Ya los oímos diciendo: "si te portas mal, no te va a traer nada Santa", y acto seguido tras las palabras mágicas, el pequeño se come como el más hambriento hasta el platillo que nunca le ha gustado, o salta como resorte del piso, tras la rabieta de su vida y ya lo vemos ahí erguido como el más fino caballero.

En estas fechas siempre recuerdo a un buen amigo de la Ciudad de México que me ha contado lo importante que es para su madre la Navidad. De cómo ella disfruta instalando el nacimiento ayudada por sus hijos y nietos. No me habla de regalos, me habla de celebrar con los que más quiere una fecha especial de acuerdo a su religión.

Las tiempos cambian

Es bueno tener la esperanza de que cada amanecer será mejor.Es bueno tener la esperanza de que cada amanecer será mejor.En Estados Unidos es difícil encontrar a alguien que relacione las fiestas de diciembre con la culminación del viaje de José y María, buscando posada para el nacimiento de su hijo.

Esta modalidad de los festejos decembrinos se va regando como pólvora en todas direcciones, incluso más allá de las fronteras del mismo continente.

La gente se preocupa más por el contenido de las misivas que manitas inocentes dejan colgando de una rama natural o de plástico, ya sea verde, rojo, morado y hasta negro, porque lo artificial, lo "made in China" no distingue tonalidades para dar gusto a variadas tendencias de diseño.

Pero si la cartera no da para tanto, la esperanza de que los deseos lleguen en trineo se convierten en tristeza al ver que Santa no trajo el IPad 2, ni el X Box Kinect, Nintendo o Wii.

Los padres se cansan excusando al bonachón de barbas blancas repitiendo que a sus duendes no les alcanzó el tiempo y lo único que pudieron fabricar fue la muñeca de trapo, la patineta, la bicicleta, esos juguetes que los niños de ahora ya no esperan, esos juguetes que para los chiquillos de antes hubieran significado una felicidad de otro mundo, ya que ni siquiera los imaginaban, porque en el mundo propio aparentemente lleno de carencias, teniendo el abrazo de sus padres y hermanos, no faltaba nada.

Las Nochebuenas pasan y le gente se va. Mis padres partieron hace más de una década y quiero pensar que son unas de esas estrellas que desde arriba nos iluminan donde quiera que vayamos.

Ya sea que estemos en México al lado de mis hermanos, o que nos quedemos en Houston con la parte de la familia que puede cruzar de este lado en tiempos de crisis migratorias y económicas. Lo que cuenta es tener salud y optimismo en estas fechas en que para muchos se agudiza la nostalgia.

Yo que nunca creí en Santa, porque por el desierto de Nuevo León, donde nací, no se conocía esa costumbre, permití que mi hijo se contagiara de las creencias anglosajonas, porque es aquí donde le ha tocado crecer.

Pasaron años en que no podíamos cruzar la frontera hacia el sur y en una de esas redacciones suyas de estudiante de primer grado, colgó sus deseos más fervientes: "Querio Santa, quiero que me traigas unas calles de México, pero con gente", rezaba su plegaria.

En las escuelas estadounidenses, entre otros temas, tienen prohibido hablar de religión, pero se respetan todas las creencias, así que hay niños entrados ya en la adolescencia que no descubren la verdadera identidad de ese benevolente "gordito" que deja regalos y se come las galletas que encuentra al pie del árbol.

Mi hijo empezó con sus sospechas desde edad temprana, hasta que fue imposible encubrir a ese casi "dios" del que se espera todo. Así que un día me preguntó: "¿mami, por qué no me dijiste antes la verdad?", a lo que repliqué : "¿hubieras querido que te dijera?".

Y sin pensarlo respondió apresurado: "No, es mejor así, yo siempre voy a creer en Santa, porque si no crees no tienes ilusión".

Y es cierto, ya sea en Santa, en alguien o algo más, definitivamente es bueno creer, tener ilusión, tener la esperanza de que cada amanecer será mejor, que lo más bueno de la vida de cada quien apenas está por llegar.

¡Feliz Navidad para todos!



'Si no creés, no tienes ilusión'...

Comentarios  

 
#2 Haydeé 26-12-2011 12:25
Mary, muy linda tu reflexión. Así es, el invierno está lleno de ilusiones. Aquí en los Emiratos, donde es un país islámico hay libertad de credo y es sorprendente que en todos los centros comerciales haya un ARBOL DE INVIERNO y que todos intercambien SALUDOS DE LA ESTACION.
Mi hijo hasta hace unos días, a sus 12 años, supo que Santa Clós es una bella fantasía. Él me abrazó y dijo: ¨¨Gracias por quererme, regálame lo que quieras y no le voy a decir a los niños más chicos¨.
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#1 Margarita 25-12-2011 22:17
Qué emotivo tu artículo,Mary. Gracias por compartirlo de esta manera...
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