Magaly Padilla
Chacharear en Roma… ¡está en chino!
Martes, 26 de Junio de 2012 00:00
Escrito por Magaly Padilla
Restaurante chino.Restaurante chino.
Como buena mexicana, yo nací con el “gen chacharero”, ese que nos predispone al gusto por la actividad –casi deportiva- que la Real Academia de la Lengua define como “negociar con cosas de poco valor” .

Sinceramente esta definición me parece un poco escueta. Seria más adecuado algo como “dícese de la acción de compra-venta de artículos de bajo costo, no siempre necesarios y de dudosa calidad, que en la mayoría de los casos proporciona a quien la practica, un sentimiento de felicidad temporal”.

Y es que cuando uno va a “chacharear”, no forzosamente lo hace para buscar un nuevo pela-papas. Es el pretexto para salir de casa, escapar de la realidad y entrar en un mundo paralelo donde con pocos euros en el bolsillo, uno se transforma en un "crítico de arte", un "cazador de tesoros", o el más "rudo negociador" al estilo Wall Street. Chacharear, además, nos ayuda a conocer mejor un pueblo y sus tradiciones.

Por eso es que cuando me establecí en Italia, me di a la tarea de buscar las zonas chachareras más cercanas y reconocidas (además de los mercados). No fue difícil dar con ellas, tal vez se deba al mismo gen que tiene un sensor integrado. 

En Roma, la zona chacharera más grande se encuentra en el Centro, cerca de la estación de trenes Roma Términi. La emoción de encontrarla chocó de frente con mi sorpresa al descubrir que era territorio chino. No puedo negar que me desilusioné un poco, pues yo esperaba encontrarme con “marchantes” 100 por ciento italianos que interrumpirían su “o sole mío” para decirme “avanti bionduccia” (similar al “pásele güerita”). 

Las peluquerías chinas, otra modalidad de comercio.Las peluquerías chinas, otra modalidad de comercio.En lugar de eso me encontré con puras caritas redondas y ojitos rasgados que me decían “glazie, plego” (grazie=gracias/ prego= de nada). Sí, la invasión china también llegó a tierras italianas y llegó con todo: zapaterías, restaurantes, peluquerías, tiendas de ropa, artículos para el hogar, jugueterías, souvenirs, etc. 

Debo confesar que mi estupor de un principio se ha convertido en respeto. Y es que independientemente de los debates políticos-económicos-sociales que este fenómeno provoca, a mi como ciudadana normal, me admira que estas personas que nacieron del otro lado del mundo, en una cultura tan diferente a la occidental, dejen todo para establecerse por todo el planeta. Es admirable, sobre todo porque vienen a trabajar y sólo a trabajar.

Los negocios chinos que conozco están abierto todos los días, a veces también los domingos –cuando los italianos descansan-. La mayoría trabaja horarios corridos y están ubicados estratégicamente en las zonas más turísticas. Claro, el tema de la calidad en los productos será siempre cuestionable, pero uno como cliente no debe ser tan
ingenuo para esperar más.

'Mis experiencias con los chinos'

Sinceramente chacharear así es divertido. Recuerdo la primera vez que me corté el cabello. Me urgía una despuntadita, pero me negaba a pagar los 18 ó 20 euros que cobraban los italianos, así que una amiga filipina me llevó con su peluquera, la cual definió como “bravissima”, o sea, buenísima en lo suyo. 

Sí, era una peluquería china en pleno Centro de Roma. La escena era surreal: mi amiga filipina le explicaba a la china que yo era la clienta y que quería sólo una despuntadita. La china la escuchaba muy atentamente y asentía con la cabeza. En tanto, un muchachito con un corte modernísimo me arrastraba casi casi de las “greñas”, para lavármelas.

Mientras esperaba mi turno con una toalla en la cabeza, pude observar con calma. El local es pequeño pero puede atender hasta seis clientes al mismo tiempo. Los estilistas son muy jóvenes y conocen su oficio.

Son extremadamente parlanchines, hablan todo el tiempo entre ellos pero sólo Dios sabe de qué. La clientela llega de forma continua y es básicamente italiana. En otra ocasión me tocó ver a dos señoras muy encopetadas a las cuales me imaginé saliendo de ahí aún más encopetadas. 

Cuando por fin llegó mi turno, viví una situación divertidísima: explicarle a una china cómo te debe cortar el cabello. Si ya en español es difícil, imagínense esto. Yo le hablaba en mi pobre italiano de aquel momento y ella me miraba fijamente, pero algo me decía que no entendía ni jota.
 
Las tiendas multiprecio   venden una variedad de productos chinos.Las tiendas multiprecio venden una variedad de productos chinos.
Luego ella me contestaba en su también pobre italiano y yo no entendía ni jota. Pedí ayuda a mi amiga, pero descubrí que no hablaba chino (y entonces, ¿esa conversación que vi de lejos entre ellas?).

Al final usamos el internacional idioma de las señas y el resultado fue el mejor corte de cabello de toda mi vida. ¡Pagué sólo 12 euros! Champú, cabello liso y serum incluidos (normalmente se pagan por separado).

Desde ese día soy fan, y no sólo de sus estilistas. A mi marido y a mi nos encanta comer chino, también somos clientes asiduos de algunos negocios de ropa y de artículos para el hogar. Sí, mi gen chacharero lo contagió y ahora es él quien me dice en español: “¡vamos a chacharear!”.

Cuando vienen visitas de México, no puede faltar el “tour de la cháchara” para los recuerdos (miniaturas del Coliseo, rosarios del Vaticano, llaveritos de la Ferrari, etc.). Y es que no se trata de encontrar de todo a bajo precio, aunque se rompa o descomponga al otro día, se trata de sentirse bienvenido y bien atendido. 

Los chinos tienen el “don de gente”, son amables y quizá no podrán decirte una frase completa, pero siempre te recibirán y te despedirán con una gran sonrisa –sincera, aunque no compres nada-. En estos tiempos, aquí y China, eso es invaluable.



Chacharear en Roma… ¡está en chino!

Comentarios  

 
#4 Karla GR 02-07-2012 07:43
Hola Magaly, me gusta mucho tu reportaje y coincido contigo en algunas cosas, pero no estoy de acuerdo en todo... como dicen por ahí, cada quien cuenta como le va en la feria! Yo como tu, veo en las tiendas de chinos la solución a muchos de mis problemas a bajo costo, pero algo que me molesta mucho de ellos y que a mi parecer pocos chinos han adoptado el "buen humor" local de saludar a la entrada y decir gracias después de pagar, acompañada de una sonrisa. En muchas ocasiones ni voltean a ver a la cara cuando pagas, o si les preguntas algo y están ocupados hablando o jugando con el teléfono ni te pelan o simplemente no hacen un esfuerzo para entender qué es lo que necesitas. Para mi solo algunos son gentiles y amables, generalmente suelen ser los más jóvenes y quienes hablan más italiano, aunque me podría equivocar... :)
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#3 Angelo 27-06-2012 18:27
Bravissima Mami.
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#2 Ivonny 27-06-2012 13:02
No sabia que escribias tan bien!! Gracias por compartir, ME ENCANTOOO!!
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#1 Mary 26-06-2012 17:34
Pues sí, Magaly, aquí en Houston estamos invadidos de chinos, los bufets de sus restaurantes son los más populares y económicos, por unos 8 USD pudes salir a reventar. También hay infinidad de tiendas de dólar, donde todo cuesta máximo 1 USD. Hay estéticas pero de uñas exclusivamente, también dan masajes en los pasillos de los malls, y las peluquerías no son muy buenas que digamos. Me parece que tienen el concepto de "producción en masa", está el peluquero siempre con maquinita eléctrica en mano, corta con la rapidez de su plática. A mi hijo lo han dejado a rapa cuando le hemos pedido otro corte, y el idoma no ha sido el impedimento, más bien ha sido la prisa por atender al cliente que espera en la fila. Una fila que avanza más pronto que en cualquier otro tipo de peluqierías. Cobran barato, pero luego de la segunda visita, hemos decidido no ir más, aunque tengamos que esperar hasta una hora a otra estilista mexicana, americana o texmex.
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