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Como extranjera en otro país, lo primero que uno observa son las costumbres y tradiciones de sus habitantes, además de la forma de ser.
Cuando llegué a Líbano, hace ya algunos años, la primera buena impresión que tuve de la gente de aquí es que es hospitalaria, además de que acostumbran saludarse con tres besos que se reparten en ambas mejillas, y aún así, sin conocer a las personas, las invitan a pasar a sus casas a tomar café.
Esto ya lo hacen como parte de su cultura y lo dicen de una manera muy usual. Son hospitalarios, sin duda alguna. Lo que no ha de faltar en las casas de este país es el aceite de oliva, el café y las aceitunas que son preparadas de diferentes formas por las madres de familia. Cuando uno entra a una casa, se percibe ese olor a café y a especias que caracteriza a la comida libanesa, que en mi caso, debo reconocer, al principio no me fue agradable al paladar porque contiene muchos condimentos. La comida se suele acompañar con un pan tipo tortilla grande, muy delgadito que en México es conocido como pan árabe, pero en este caso es pan libanés, ya que muy diferente del que se come en Jordania o Egipto, que es árabe también. Toda la comida en este país se cocina con aceite de oliva, que se usa en muchos platillos, desde ensaladas, verduras, sin faltar las aceitunas y el ajo. Por lo regular aquí las familias viven juntas, los papás tienen su casa y van construyendo piso a los hijos cuando estos se van casando, teniendo así edificios familiares, esto hace que la convivencia y unión familiar sea para ellos fundamental e importantísima. En los matrimonios, el apellido paterno es el que siempre se conserva, por loque para la pareja es importante tener hijos varones y si es el primogénito, mucho mejor, porque la costumbre dicta que al padre y la madre se les cambia el nombre y les han de llamar "papá o mamá" de…
Si el hijo se llama Charbel (que siempre hay un Charbel en cada familia) a los padres les dicen "papá de Charbel" o "mamá de Charbel", ya no se les conoce más por sus nombres, porque ese hijo les cambia las vidas ¡y hasta el nombre! Sin embargo no es lo mismo si el primer descendiente es mujer, aunque después se tengan hijos varones. A mi modo de ver este tipo de costumbres hace que en esta sociedad no se le dé el mismo lugar a la mujer que al hombre, haciéndose esto más notorio cuando llegan a la mayoría de edad los hijos porque reciben herencia, en cambio las hijas no.
Por lo regular los padres heredan tierras a los hijos, pero las hijas, una vez qu se casan, tendrán lo que el marido les dé. Sin duda alguna, este tipo de culturas relegan y subestiman mucho a la mujer. El hombre es muy entregado, responsable, trabajador y sobre todo dado a la familia. La mujer por lo regular se dedica a sus hijos, marido y a su casa, pero también ya se ha hecho necesario el aporte económico de ésta para sacar adelante a la familia, aunque hay casos en los que sí se hace necesario el contrato de servicio domestico que lo brindan mujeres extranjeras, ya que la las libanesas nunca se dedicarán a trabajar en casas ajenas como servidumbre.
Las mujeres que limpian casas vienen a través de agencias y suelen ser de Sri Lanka, India, Madagascar, Nepal, algunas regiones de África, Bangladesh y Filipinas, por mencionar algunos. Hablando de educación, en este país se da la misma oportunidad tanto a mujeres como hombres de tener estudios, incluso una carrera universitaria, aunque no es accesible para todos por los altos costos de las universidades, lo que hace que la mayoría de jóvenes estudien y trabajen al mismo tiempo. Muchos jóvenes prefieren cursar carreras técnicas y comenzar de lleno a trabajar. Si tienen suerte encontrarán un trabajo, si no, migraran a otros países en busca de oportunidades, como los Emiratos Árabes, pues Líbano es un país muy pequeño con pocas ocasiones de superarse, aparte de que la situación política del país no está del todo bien y en cualquier momento puede haber guerra. Los jóvenes prefieren viajar para encontrar una vida mejor, muestra de esto es que hay mas libaneses fuera del país que dentro, tan sólo 4 millones 200 mil habitantes, aproximadamente. Líbano es un país que todos quieren y siempre deja una buena impresión. Es hermoso, verde, con sus montañas llenas de frondosos cedros que en invierno se adornan de blanca nieve; sus playas, aunque angostas, también son hermosas, como su gente y su comida. Esta es mi impresión personal del país que incluso paisanos mexicanos y latinos que viven aquí, comparten. Aunque por desgracia no todos se llevan ese mismo sabor de boca, más cuando han presenciado una guerra, la más reciente en 2006, que me tocó vivirla, pero esa es historia de otro momento, pues todavía hay mucho por compartir...
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