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El pasado viernes 4 de septiembre, la maestra de mi hijo Christof leyó en clase -palabras más, palabras menos- la siguiente historia: En la selva, uno de los animales había trazado un plan maléfico para agredir a otro de una especie diferente y conseguir que se fuera de la aldea a la que pertenecían.
El cobarde no estaba dispuesto a hacerlo solo, así que reunió a unos cuantos para explicarles su idea y la forma en la que ellos podían colaborar con él. Algunos le dijeron que sí y otros no estuvieron dispuestos a secundarlo en tan terrible acto.
Consiguió formar un grupo y entre todos golpearon al que era distinto, hasta dejarlo tirado en el suelo. Lejos de echarlo del lugar cuando se dio cuenta, el rey león investigó con los que no participaron y éstos pusieron su dedo sobre los responsables. El rey expulsó a los agresores y curó las heridas de la víctima. |
La intención de la maestra era hacerlos reflexionar sobre las consecuencias negativas que puede traer la presión de un grupo. Luego de la historia hizo una dinámica para comprobar que los niños habían razonado y aprendido la lección. Ese mismo jueves a mediodía, Christof llegó a casa con estas heridas:
Otro acto más de violencia contra mi hijo, inspirado en el mismo cuento de la maestra, en el que cinco de sus compañeros lo encerraron en círculo para golpearlo. Como mi criatura no lloraba o caía al suelo, uno de ellos tuvo la idea de apedrearlo. Fue así como consiguieron su objetivo pues tuvo que ser atendido por la maestra, desinfectante y curitas en mano.
Cuando nos contó a la hora de la comida, le pregunté por qué no había huido del lugar, pero su respuesta me dejó helada: “no me fui para que vieran lo fuerte que soy, pero cuando me vi la sangre me asusté y tuve que hablarle a la maestra”.
Por la tarde nos entrevistamos con ella y luego con el director. En principio se nos dijo que el problema ya estaba solucionado porque se les había llamado la atención a los responsables, incluso a dos de ellos (el que tuvo la idea de la piedra y el que la ejecutó) habían regresado a casa con notas hechas por la maestra para que sus padres las firmaran y se dieran por enterados.
Por supuesto que mi marido no se quedó conforme con eso y le exigió al director unas cuantas cosas: hacer una reunión con los padres de todos los involucrados; hablar con el grupo de clase y buscar una solución para que, en la hora del recreo, el área se vigile a conciencia, con el fin de evitar futuros y más graves problemas.
El director estuvo en la mejor disposición de ayudarnos. Nos prometió que se va a abrir una investigación porque al parecer está involucrado un jovencito de secundaria y van a pensar en la posibilidad de tomar otras medidas precautorias a la hora del recreo.
El colmo del caso es que esta escuela estuvo a prueba por la comisión escolar gubernamental, y recibió con honores un documento que la califica como “ejemplar”. ¡Hágame usted el refabrón cavor!
Yo, por mi parte, acabo de hacer una carta abierta, que pienso traducir al alemán y pagar para que se publique en el periódico del pueblo. A ver si les da vergüenza. Aquí la trascripción completa en español: Estimado señor director:
La educación escolar es una parte importante en la vida de cualquier persona, sin importar el grado de inteligencia que se tenga. Es en el aula donde tenemos nuestro primer contacto formal con una serie de reglas sociales y disciplinarias que regirán el resto de nuestras vidas. Los profesionales de la docencia juegan un papel importantísimo, por lo que su preparación y su vocación deben ser precisas, comprometidas.
No es fácil la tarea de un maestro o de un director escolar. La línea entre lo que se debe hacer y lo que se hace es muy delgada y muchas veces no es posible distinguirla o tenerla presente en todo momento. Es en este renglón en el que los docentes enfrentan el mayor reto a vencer, aunque se piense que la transmisión de conocimientos sea la piedra angular de su trabajo.
Tengo que reconocer que su labor es admirable, cuando se practica con la conciencia de lo que hace y del futuro valor que esto tendrá en la vida de cada uno de los alumnos de su escuela.
Pero la educación escolar, desde un punto de vista paternal, no es suficiente para una formación óptima de nuestros hijos porque hay otro tipo de educación que no depende de un salón de clases ni de una vocación pedagógica: la de los valores cívicos y morales. No se puede decir que una complemente a la otra, puesto que la socialización se desarrolla continuamente sin pausa alguna, más bien son dos partes de un todo que deben intercalarse simultáneamente en las que los padres y maestros deben inmiscuirse; sobre todo los primeros.
Como padres, tenemos la obligación no sólo de dar a nuestros hijos lo necesario para sobrevivir con decencia, también debemos proporcionar una formación personal que les permita capitalizar al máximo los conocimientos y los recursos materiales que nuestro esfuerzo les pueda brindar.
¿De qué nos sirve una criatura con notas de excelencia, si su entorno social lo lleva a pensar que es un inadaptado y le rompe su autoestima? ¿De qué nos sirve un maestro con excelencia en su trabajo, si sus alumnos no tienen la más mínima idea del respeto por sus compañeros y son autores de actos de violencia, sin que nadie de su entorno familiar haga otra cosa que disculparse?
¿De qué le sirve a una institución escolar una mención honorífica si las visitas de los padres a su director, por sucesos violentos o desagradables, son el pan de cada día?
Tal vez el secretismo o la discreción, como le llaman acá, permitan tener una imagen impecable ante la sociedad, pero en el fondo todos y cada uno de ustedes saben lo que ocurre dentro; algo muy lejos de sentirse orgullosos.
Mi hijo ha sido víctima de innumerables agresiones en su escuela: físicas, psicológicas y de omisión, tanto de sus compañeros, como de las personas responsables de la resolución de esos problemas.
En alguna ocasión, hasta se la ha acusado de ser el provocador de esas agresiones por ser pasivo, por no defenderse, por no gustar simplemente de responder con la misma violencia. Y sí, mi hijo es culpable de todo eso porque su madre le ha enseñado a respetar a los demás, a TODOS los demás, sin importar la edad ni el rango que tengan. Nunca un padre ha tocado a nuestra puerta para reclamar algún acto violento de nuestro pequeño, tampoco para felicitarnos por su actitud pacifista. ¡Qué tristeza!
Tal vez él es considerado como “no normal”, por esas actitudes que yo llamo cualidades, así como de su interés en áreas en las que la mayoría de los infantes no presentan mucha curiosidad. A mi hijo le gusta la escuela porque le gusta aprender y además es muy bueno en todo lo académico. Eso lo puede constatar su maestra sin duda alguna. Le gusta ir a la biblioteca para rentar libros y videos sobre ciencia y tecnología, es por eso que para sus compañeros él es “el tonto de la clase”. Una vez más, ¡qué tristeza, qué falta de respeto!
Reconozco que el trabajo de su maestra, en los dos años que ha estado con ella, ha sido más que excelente. He presenciado en más de una ocasión la dinámica de su clase y por ello puedo decir que se preocupa de aspectos que van más allá de lo meramente académico. El mecanismo de biorretroalimentación que utiliza con los niños para mejorar su competencia social, hace que ellos mismos reconozcan sus fallas y aciertos con el fin de ser mejores personas. Pero esta titánica labor se reduce a nada cuando, en casa, esos aspectos no son reforzados por el entorno familiar. Qué desperdicio de energía.
Hoy, mi hijo no quiere ir más a la escuela, tiene miedo de volver porque está seguro de lo que le espera: que le peguen, que le llamen tonto, que lo aíslen, que le llamen extranjero, que nadie lo escuche. En el último mes de estas vacaciones, antes del regreso a clases, bajó más de cinco kilos de peso y no quisiera pensar que se debe a la angustia de volver a lo que él considera algo sin explicación. Constantemente me pregunta: ¿Por qué no me quieren? ¿Qué es lo que hago mal?
No tengo idea si usted tiene hijos, pero me gustaría pedirle que por un momento se pusiera en mi lugar e imaginara con qué argumentos podría contestar a esas preguntas. Y yendo un poco más lejos, ¿qué sentiría su corazón al ver la carita de un hijo desesperanzado y deprimido, con sólo nueve años de edad?
Sí, tal vez yo sea una extranjera indeseable en este pueblo. De eso estoy convencida, porque así se lo han hecho sentir a mi hijo algunos de sus compañeros desde que cursaba el kindergarden. Vengo de otra cultura muy diferente y desde hace diez años trato de hacer lo máximo posible para adaptarme a la suya, pero en este lugar ese proceso es muy duro, sumamente difícil. En una ocasión mi pequeño hasta me culpó de su falta de amigos en la escuela “...porque eres mexicana...”, me dijo de una forma grosera, como nunca antes lo había hecho. Eso duele, y mucho.
Señor director: de ninguna manera lo responsabilizo de los problemas de mi hijo, eso lo tengo que dejar muy claro. Pero sí le hago un llamado muy atento y cordial a enfatizar los valores cívicos en sus aulas y a utilizar medidas de mayor seguridad en el área escolar, que pudieran prever futuros problemas como los que mi hijo –y muchos otros casos de otros pequeños de los que estoy enterada- ha experimentado en los tres años que lleva estudiando en la escuela que usted dirige.
Seguramente hay algo que se puede hacer, no creo que sea demasiado tarde y para eso, de ser necesaria mi ayuda en caso de implementar un programa junto a los padres de familia, cuente conmigo incondicionalmente.
Hace muchas décadas, en mi país existió un presidente que nos dejó como legado una enseñanza que todos los mexicanos llevamos tatuada en nuestro corazón: EL RESPETO AL DERECHO AJENO ES LA PAZ.
En el sentido de una respuesta favorable de su parte, me despido de usted.
Angela M. |
No tengo palabras para describir lo indignada e impotente que me siento, sobre todo cuando hoy, antes de dormir, mi hijo me pidió que lo cambiemos de escuela. ¿Será posible que esa sea la única solución? ¿Nos estaremos enfrentando al dragón de las siete cabezas? ¡Que alguien me explique!
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Desde hace más de un año, las relaciones diplomáticas entre Suiza y Libia siguen muy tirantes y con la mira a no resolverse en un futuro próximo. El punto más álgido se vive hoy también en el parlamento helvético, luego de que uno de sus ministros ejecutara una decisión tomada de forma individual, sin consultar al resto del gobierno.
El "affaire" diplomático comenzó en julio del 2008, cuando Hannibal Kadhafi (hijo menor del líder líbio Muamar Kadhafi) fue arrestado en la ciudad de Ginebra junto con su esposa -entonces embarazada de ocho meses- acusados ante las autoridades judiciales de agredir a dos de sus sirvientes. El matrimonio había llegado días antes a esa ciudad con la finalidad de que la mujer del junior libio diera a luz a su segundo hijo, en uno de los hospitales ginebrinos más prestigiados.
El arresto de dos días, y para el que tuvo que pagar una fianza de 330 mil euros (472 mil 884 dólares) para obtener su libertad, enfureció a su padre, quien de inmediato tomó medidas drásticas ante la “injusticia” que había sufrido su vástago.
Muamar Kadhafi amenazó con retirar su enorme capital patrimonial de la banca suiza, bloquear el suministro de crudo (que suma el 30 por ciento del petróleo que se consume en este país) y entablar una demanda contra el cantón de Ginebra por “uso indebido de la fuerza” para con su hijo. Horas más tarde cumplió sus amenazas.
No conforme con dichas medidas, ordenó la cancelación de los vuelos entre Suiza y Libia (en cualquier dirección), así como el uso de su espacio aéreo para cubrir otras rutas. Además secuestró a dos ingenieros suizos empleados de la empresa transnacional ABB que radicaban temporalmente en Trípoli y quienes hasta la fecha siguen ahí, sin ningún poder diplomático que pueda ayudarlos, ya que el dictador exige una disculpa pública para poder dejarles en libertad.
 La situación comenzó a ser crítica cuando el parlamento suizo no aprobó la exigencias de Muamar Kadhafi y se negó rotundamente a ofrecer sus disculpas, argumentando que en todo momento se actuó con apego a derecho, puesto que Hannibal había cometido un acto delictivo y se le trató como a cualquier ciudadano que rompe con el bienestar del país que lo recibe como huésped.
Esta no es la primera vez que el hijo de Kadhafi protagoniza este tipo de actos criminales. En 2005, el joven libio ya fue investigado por la justicia francesa tras causar serios daños en una habitación del Grand Hotel Intercontinental de París, durante una violenta disputa con su compañera, Aline Skaf, a la que no dudó en golpear a pesar de su embarazo de siete meses.
La policía encontró a Hannibal una pistola sin tener permiso de armas. El estatuto diplomático y la falta de una denuncia le salvó de un proceso. Meses antes, Hannibal había protagonizado ya otro incidente al ser detenido cuando circulaba a 140 kilómetros por hora en sentido contrario y borracho por los Campos Elíseos. La detención generó una batalla campal con los guardaespaldas, pero el asunto quedó zanjado con una condena de ejecución en suspenso de un mes de cárcel y mil 500 euros (2 mil 150 dólares) de multa para uno de los “gorilas”.
Ministro pide disculpas
Con todo y eso, hace unos días el Ministro de Finanzas suizo, Hans Rudolf Merz, que ocupaba la presidencia de gobierno, (una función meramente simbólica y rotativa cada año entre los siete miembros del Ejecutivo), por iniciativa propia y sin consultar al resto del parlamento, presentó de forma pública las disculpas que tanto había reclamado Kadhafi con quien además firmó un acuerdo.
“¿Qué hubiesen hecho ustedes en mi lugar?”, les preguntó Merz a los periodistas que lo interrogaban después, tras recordar que los dos ciudadanos suizos estaban retenidos desde hace más de un año en Trípoli, en condiciones difíciles. El presidente también manifestó que respeta la opinión de las autoridades del cantón de Ginebra -jurisdicción de la que depende la policía que ejecutó el arresto de Kadhafi y el fiscal que ordenó la acción- y aclaró que sus disculpas no significan que esa detención violara la ley.
El país se le vino encima, como el mismo cantón de Ginebra, que fue el más ofendido y para el cual esa situación representa “la humillación, el escándalo y el desconcierto" generalizado. La carrera política de Merz parece llegar a su fin en muy malos términos, y aunque defiende con uñas y dientes su postura, no tiene ningún apoyo del gobierno para el que ha trabajado.
Aunque Merz y Kadhafi hayan firmado un acuerdo, éste no ha sido efectivo porque la promesa inmediata de liberar a los rehenes la ha incumplido el gobierno libio, aun cuando el gobierno suizo envió un avión suizo para recogerlos. Esto ha hecho que la opinión pública pierda esperanza, que piense que el tema va para largo y que Kadhafi va a seguir poniendo trabas para dejar libres a estas personas.
El conflicto aún no se ha solucionado -lo cual ocurrirá cuando se levanten las medidas de presión por parte de Kadhafi- puesto que los rehenes siguen en Trípoli; los “dineros” del líder no han vuelto a la banca suiza; ABB cerró sus filiales en Libia; el suministro de petróleo también sigue pausado y el gobierno suizo no sabe a quién recurrir para que interceda ante Kadhafi y sus medidas de “vendetta” diplomática.
Y es que aún cuando los rehenes sean liberados, la actividad diplomática y comercial entre ambos países nunca volverá a su estado original, como antes del incidente con el hijo de Kadhafi.
Ahora sí que le está costando carísimo a la Confederación Helvética el no pertenecer a la Unión Europea. El orgullo de ser un país independiente y autónomo les está causando el revés político más controversial de su historia; todo por tratar de impartir justicia sin miramientos políticos. Y ahora ¿quién podrá defenderlos?
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Enfermarse o sufrir algún accidente que requiera ser atendido por algún médico en los Estados Unidos, es sinónimo de quiebra si no se cuenta con un seguro médico, o sé es indocumentado.
Hace poco me enteré que si por algún motivo se pide una ambulancia del 911, el afamado número de emergencias de este país, el costo promedio sería de unos 600 dólares, como tarifa básica.
Si se necesita oxígeno o resucitación, el costo aumenta, sin contar que la ambulancia cobra, además, 13 dólares por milla recorrida.
Los paramédicos están obligados a trasladar al enfermo o herido, en caso necesario, al hospital más cercano, que usualmente se encuentra a no más de tres millas de distancia. Y no se diga si se requiere ir a la sala de urgencias de algún nosocomio.
El sólo pisar el hospital genera un costo de 200 ó 300 dólares, dependiendo el lugar. Por ley, no se le puede negar el servicio a nadie, así se trate de un indocumentado o alguien que no cuente con ningún seguro.
Luego de ser atendido, la factura se le hace llegar por correo. Los honorarios llegan a ser tan altos que han llevado a la ruina a muchas personas en esta época de crisis.
Hay casos en que las personas perdieron sus empleos y, por desgracia, padecen alguna enfermedad crónica. No cuentan con algún seguro médico o excedieron los seis meses que algunas empresas extienden con la cobertura de éste cuando se pierde el empleo; empiezan acumular una deuda interminable que los obliga a vender todo su patrimonio para seguir solventando los gastos.
Estas historias son cotidianas y aterradoras. Hay inmigrantes indocumentados que por no tener la capacidad económica no asisten al doctor si se sienten mal. Y no se diga si se trata de algún chequeo preventivo, como una consulta al ginecólogo, se ven orillados a comprar la medicina en el mercado negro y al final, cuando la enfermedad se les complica, no les queda otro remedio que asistir a una sala de urgencias.
Esto me recuerda tanto al documental "Sicko", del cineasta norteamericano Michael Moore, en el que hace una fortísima crítica al sistema de salud estadounidense.
Lo compara con países de primer mundo como Inglaterra, Francia, Canadá y con la misma Cuba, donde el sistema de salud público es gratuito, de primer nivel y no le pide nada a los hospitales privados.
Incluso en la frontera norte de Estados Unidos muchos norteamericanos prefieren cruzar para ser atendidos en Canadá y poder obtener sus medicamentos gratuitamente.
Todo esto viene a recuento de la tan controvertida reforma de salud que el presidente Barack Obama está promoviendo por todo el país y que le ha costado puntos a su popularidad, debido a que muchos consideran que es un programa socialista. Otros afirman que es una manera de ahorrar dinero a costa de la salud y de la vida de los ancianos.
Lo que sí es cierto es que desde 1996, los residentes legales tienen las mismas obligaciones que cualquier ciudadano pero no los mismos derechos. Tienen que esperar hasta cinco años para que el gobierno los apoye con el servicio médico, en caso de no tener los recursos suficientes.
Es por eso que es urgente una reforma que ayude a millones de personas que no pueden o no tienen la posibilidad de pagar un seguro médico, sobre todo en esta época de recesión.
De aprobarse, entre otras cosas, la reforma ofrecería un subsidio, por ejemplo, para todos los residentes legales que no pueden acceder al apoyo gubernamental y adquirir su propio seguro.
La reforma sanitaria busca una cobertura médica universal en un país donde hay unos 47 millones de personas sin seguro.
Estados Unidos gasta al año 2,4 billones de dólares (1,68 billones de euros) en salud. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2005, EE UU invierte unos 2 mil 850 dólares anuales por ciudadano, cifra sólo superada por países como Suecia, Noruega o Dinamarca. Sin embargo, existen 50 millones de personas sin atención médica en el país más rico del mundo.
El gobierno ha planteado un reforma expedita, eficaz, segura y que ahorraría millones a los contribuyentes.
Esto será una dura batalla política para el gobierno de Obama, sobre todo después de la reciente muerte del senador Ted Kennedy, quien era un gran impulsor de la reforma sanitaria.
Lo malo, como siempre, es que dentro de esta reforma no están considerados los millones de indocumentados que a pesar de su estatus migratorio, contribuyen a la economía de este país.
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Por primera vez el concurso de Miss Universo –celebrado este pasado domingo en Nassau, Bahamas- se realizó casi a finales de agosto, cuando tradicionalmente se lleva a cabo en los meses de mayo, junio y ya muy tarde, en julio.
Para muchas personas este concurso en anacrónico, un vil mercado de carne, peyorativo para la figura de la mujer y un sinfín de calificativos que muchas feministas recalcitrantes le ponen al odiado certamen. Para otros el pretexto ideal para ver mujeres de diferentes países y elegir a la más bella, aunque el concepto de belleza sea cambiante y subjetivo, pues siempre residirá en los ojos de quien la ve. Aún así debemos considerar que hay cánones, parámetros y conceptos universales de la misma.
Personalmente no me considero erudito en la materia, pero sí bastante documentado, no en balde por casi 30 años he visto y seguido el evento puntualmente, así que creo tener autoridad... al menos por antigüedad.
Desde que Donald Trump tomó bajo su mando y emporio la licencia del evento, hace más de una década, el mismo ha visto cambios tan frívolos e insignificantes en el desarrollo del concurso, como diseño de corona, cambios en cantidad de finalistas y semifinalistas.
 Antes las mujeres entraban en su ronda de vestido de noche acompañadas de “hermanitas”, que eran niñas que les daban una flor y las acompañaban al centro del escenario para dejarlas luego solas a lucir su porte y gracia; ahora lo hacen al ritmo de la canción de algún famoso de moda. Y así diversos cambios se han ido registrando.
El evento de este domingo, mostró concursantes de 84 naciones que se disputaron la corona para resultar nuevamente ganadora la representante de Venezuela (por primera vez e inéditamente ha sido en dos años consecutivos), Stefanía Fernández. ¿Qué acaso no había otras participantes más bonitas, simpáticas y agradables?. No dejen de ver en www.youtube.com el momento de la coronación, cuando la saliente, Dayana Mendoza, le “avienta” la nueva la corona a su compatriota. ¡No tiene desperdicio!
Adiós al formalismo, protocolo y hasta aires ceremoniales que se deben tener en un evento de esta categoría. El “chavismo” campechano se adueñó de las concursantes saliente y entrante.
El problema se puede ver desde varios puntos de vista, cuatro de los 11 jurados de este año eran empresarios, empleados o amigos personales de Donald Trump, que tal vez como premio les dio oportunidad de ser jurados. Sin tener finalmente bases para discernir los tipos de belleza, ya que entre las 15 semifinalistas estuvieron cuatro representantes que para mí eran casi clones entre ellas: iguales en figura, tez de piel y altura: Sudáfrica, Francia, República Dominicana (que casi se lleva la corona) y en versión “mini”, Suiza (nunca entendí cómo llegó a colarse teniendo una estatura baja).
¿Dónde quedaron las representantes de Brasil, Colombia, Bolivia, Irlanda y la misma mexicana, que eran favoritas? ¿Dónde quedaron las representantes asiáticas que este año se fueron en blanco, siendo también favoritas Tailandia y China?
A la edición de este año le faltó incluir a representantes de todos los continentes, pues si bien es cierto que esta vez hubo más concursantes de Europa, Africa y Asia fueron olvidadas.
Si aquellos que vieron el concurso televisado, revisan las puntuaciones otorgadas a las concursantes, la más alta siempre fue la de Australia, por eso es que no sé de dónde misteriosamente aparece Venezuela como ganadora. No quiero ser mal pensado y creer que Donald Trump trae negocios con Hugo Chávez.
A inicios de los 90, las concursantes de Colombia quedaron por tres años como primeras finalistas, pero no ganaron. Mucho se dijo que era porque este país tenía mala imagen y por eso no podían darle la corona. ¿Y ahora resulta que Venezuela sí tiene muy bonita imagen?
México rompió su racha de seis años seguidos de quedar al menos entre las finalistas. El gran problema de Lupita Jones y su organización, como directora nacional de Nuestra Belleza México, desde mi modesto punto de vista, es que a nuestras misses mexicanas nunca les ha enseñado a ser espontáneas y frescas. Siempre se muestran duras, rígidas, muy concentradas en lo suyo y así de calle les han ganado otras.
 Hace 12 años ganó Venezuela con la simpatía y encanto de Alicia Machado, para mí ese año la mexicana Vanessa Guzmán era mucho más bonita que la ganadora, pero a la pobre se le notaba nerviosa, rígida y apenas sonreía en el desarrollo del evento.
Este año la trasmisión en México la realizó TNT y fue un suplicio escuchar a los traductores que tenían como invitada a Miss Venezuela 2001, porque se la pasaron platicando anécdotas y haciendo comentarios que no dejaban oír lo que pasaba en las Bahamas. Resultó desesperante que no tradujeran lo que respondió Miss Kosovo en las preguntas de prueba y que siguieran dialogando en la presentación de las chicas.
Este año no asistió ni Trinidad y Tobago, Dinamarca; tampoco Sri Lanka y misteriosamente la representante de Turcas y Caicos dejó el evento unos días antes, “oficialmente” por enfermedad, extraoficialmente se dice que porque ella alegó discriminación y burla de competidoras.
A estas alturas muchos pueden decir que siempre ha habido política en este tipo de concursos y ganan quienes no debían hacerlo; lo sé, pero este año en especial me deja un mal sabor de boca. Si el año pasado nuestra representante Elisa Nájera merecía un mejor lugar que el quinto sitio que se llevó, en esta edición lo que sí sé es que Venezuela no debió ganar, pues había otras que fueron “estratégicamente” eliminadas antes.
¿Podrá entonces llamarse el concurso: ¿Miss negocio, Miss política o acaso Miss... terio?
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Hoy en día Monterrey se ha convertido en un escenario de películas de acción y de terror.
En casi una semana, del 9 al 14 de agosto, dos acontecimientos sacudieron a esta ciudad: el primero fue el asesinato de la abogada Raquenel Villanueva, en pleno comercio llamado Pulga Río, a unos pasos del Teatro Monterrey, del Corporativo de Cemex y a menos de un kilómetro del Consulado de Estados Unidos. El segundo, los 80 minutos de balacera en un sector de Cumbres, en la madrugada del jueves 13.
La violencia está alcanzando niveles insospechados y jamás imaginados, ni en las pesadillas más terroríficas, por los habitantes de esta mi ciudad.
Por más que se diga que la muerte de Villanueva estaba “muy cantada” siempre es triste y demencial un crimen como el de ella.
Para quien no tenga una idea clara, Villanueva era una abogada polémica, nacida en esta ciudad en 1954, quien durante su carrera profesional se dio a conocer porque se decía que algunos de sus clientes estaban involucrados en negocios poco claros.
Incluso fue la defensora del joven Diego Santoy, un muchacho que hace un par de años fue culpado de asesinar a dos hermanos de la que era su novia. Un crimen que dio mucho de qué hablar, de qué escribir a los medios y a la sociedad regiomontana y que espantó a media población por lo brutal y aterrador.
Volviendo al asesinato de la abogada, la mañana del domingo 9, aún con guardias de seguridad que la custodiaban, Villanueva fue ultimada en el establecimiento de comercio ambulante, donde muchos regiomontanos se dan cita para adquirir productos gringos o artículos piratas como cd´s y películas. Según quienes presenciaron su ejecución –incluida su hija- el espectáculo fue por demás surrealista y digno de una mala película mexicana de acción, o de los bien llamados “videohomes”.
Cuando apenas habían pasado cuatro días de ese suceso, amanecimos en nuestra ciudad con la noticia de una balacera en una típica colonia de clase media alta, cuya duración fue de 80 minutos.
Sí, leyeron bien, 80 minutos en los que la policía brilló por su ausencia. No Ejército, no policía, no autoridades y aquel encuentro de balas no paraba. Ochenta minutos equivale a casi la duración de una película, a escuchar casi tres cd´s de música. Las casas contiguas a la que fue atacada, quedaron como coladeras de tanto impacto recibido.
Al parecer, un ex agente ministerial era el objetivo. Milagrosamente se salvó. No hubo daños materiales ni muertos.
Indignación
Toda esta cadena de sucesos violentos, lógicamente causa indignación a cualquier ciudadano común, porque ¿cómo le explicas a tu hijo o familia que lo que se escucha fuera de casa, no son juegos artificiales ni cohetes, que son ráfagas de arma que alguien dispara? ¿Cómo le dices que quienes deberían estar protegiendo, repeliendo o atacando a los “malos”, no estaban, al rato llegaban, o de plano les dio miedito y prefirieron llegar varias horas después?
Eso sí, muy acordonadas ya “las escenas del crimen”, la policía recogió más de mil 400 cartuchos encontrados en las calles.
El entronque gubernamental no ayuda. Natividad González es el gobernador que ya se va. El nuevo, Rodrigo Medina, también emanado del PRI, asumirá el cargo el 4 de octubre.
Por lo pronto aquí parece tierra de nadie. Ni qué hablar del polémico Alcalde, Adalberto Madero. Él ya se fue hace mucho del puesto, al menos en espíritu y energía. Quería otros “huesos” mayores, pero su administración, llena de corruptelas, escándalos y otros “detallitos”, lo enterraron políticamente.
Así las cosas, los regiomontanos ya amanecemos casi a diario adivinando con qué suceso nos vamos a encontrar ese día que nos sobresalte. Hoy mismo que escribo esto, lunes 17 de agosto, hubo una balacera por la mañana en San Nicolás. El reporte preliminar da un saldo de cuatro muertos.
Lamentablemente las cosas no pintan para mejorar. En estos escenarios no están los hermanos Almada, actores que se distinguían por rodar películas de asesinos, ni hay paisajes campiranos de vaqueros, ni son los años 80. Esta es nuestra realidad y la está filmando nuestra misma sociedad.
Ahora, casi terminando la primera década de este nuevo siglo, mi ciudad está cada día más expuesta a expensas de intereses diferentes que son manejados por grupos de poder desde lugares que tal vez nos sorprenderíamos si supiéramos la verdad. Pero a como están las cosas, mejor ni moverle.
Estamos viviendo una película, una muy mala película de acción charra mexicana y mal producida, al parecer, para advertirnos que las cosas pueden ponerse peor aún.
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El cumplimiento de las leyes de tránsito en Estados Unidos, casi siempre es motivo de admiración para los visitantes, pero desde este mes de septiembre veremos si los tejanos siguen tan obedientes al estrenar requerimientos sobre el cinturón de seguridad y el uso del teléfono celular en zonas escolares.
Hasta ahora el cinturón era obligatorio sólo para los pasajeros que viajaran en asientos delanteros, mientras que el celular ni siquiera era mencionado en el reglamento; hoy su uso se prohíbe al circular por las escuelas.
En 2008 inició la campaña “Abroche o Pague” -que en inglés rima: “Click it or Ticket”-, con anuncios en forma de canción en todos los medios, incluidos panorámicos por todas las carreteras.
Tanta obediencia a las leyes se debe a que los estadounidenses en general saben que la Policía hace que la ley se cumpla, y una vez que un conductor -y ahora sus acompañantes- es pescado in fraganti, no hay poder humano que lo libre de una multa, que puede ser de hasta 200 dólares, lo que equivale casi a un salario semanal para millones de trabajadores.
Aunque cada estado tiene su propia ordenanza, las modificaciones al reglamento de tráfico en Texas contemplan también el uso obligatorio y adecuado de asientos de seguridad para menores de 8 años, que antes era para menores de 5 años, a menos que el pequeño pasajero rebase los 140 centímetros de estatura.
En este caso, la primera multa cuesta 25 dólares y cada multa reiterativa será de 250 dólares.
La falta de conocimiento sobre el uso adecuado de los asientos para menores no es excusa, por ello el Departamento de Transportación de Texas realiza inspecciones gratuitas a estos aparatos, e incluso, para los padres que aleguen falta de dinero para comprarlos, hay programas públicos y privados que los regalan.
Usando la televisión y el Internet como medios para hacer conciencia, se muestran videos que comparan el impacto de un cuerpo en caso de colisión del vehículo, a la fuerza con se impactaría al ser expulsado por no llevar puesto el cinturón de seguridad.
Si el auto se impacta a 25 millas por hora (42 Km/hr), el golpe equivale a caer de un edificio de dos pisos; pero si el impacto se da a una velocidad de 60 millas por hora (110 Km/hr), que es la velocidad máxima, y por lo tanto a la que más vehículos circulan por todo Estados Unidos, el impacto se asemeja a la caída de un edificio de 12 pisos.
Actualmente, de los 50 estados que integran la Unión Americana, 19 tienen leyes de restricción sobre uso de cinturón de seguridad que incluyen a todos los pasajeros.
Por ahora, las multas serán puestas a quienes infrinjan la ley y sean vistos por los oficiales de Policía, pero la tecnología avanza pronto y tal vez más adelante baste con ser captados por una de las miles de cámaras que auxilian en todo Estados Unidos a las autoridades, para detectar infractores.
Las cámaras de vigilancia están en infinidad de cruceros, fotografían a los vehículos que dan vuelta indebidamente, a los que se pasan la luz roja, o los que cometen otro tipo de violaciones al reglamento de tráfico.
Los conductores podrían pensar que “como no estaba presente un policía al momento en que cometieron la falta, se salvarán de pagar”, pero unos días más tarde recibirán la multa por correo.
Y no hay lugar a dudas sobre la infracción: el conductor recibe fotografías de su auto desde tres ángulos diferentes al momento de cometer la falta al reglamento.
Todo mundo le saca a las multas, porque además del desembolso inmediato que implican, conllevan más gastos en pagos de seguro de auto, pues mientras más infracciones cometa un conductor, más cara se vuelve su cuota.
No pagar seguro de auto es una ofensa grave que puede terminar en cárcel. Y no es necesario que la Policía detenga al conductor para verificar si cuenta con seguro, basta con que vea las placas para revisar en la computadora de su patrulla.
Al recibir la multa, el conductor debe presentarse en una corte y pasar ahí de tres a ocho horas, perdiendo tiempo de trabajo, con la consecuente pérdida de salario por la ausencia laboral.
Las multas se van acumulando en el historial de cada conductor. Para limpiarlo hay que acudir a una escuela y pagar un curso que dura ocho horas, aprobar un examen y, muchas veces, contratar a un abogado para que lo acompañe a la corte.
Lo mejor para todos es portarse bien, cumplir la ley, y seguir viajando en busca del sueño que cada quien persiga. No por ser ejemplo para nadie, sino simplemente para evitar dolores de cabeza y preservar su integridad física.
Y qué decir de los millones de indocumentados que diariamente conducen sus vehículos en este país, si la Policía los detiene podría cuestionarlos sobre su estatus migratorio, lo que tal vez terminaría en deportación.
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Aunque las autoridades sanitarias aconsejan mantener la calma y aseguran que todo está “bajo control”, la población de este país ya empieza a ponerse nerviosa y preocupada porque la Gripe A ha cobrado la vida de 21 personas en dos meses (30 de junio al 30 de agosto), lo que deja al descubierto un ambiente de incertidumbre y miedo.
Comparativamente con otros países donde se han registrado más muertes, esta cantidad puede no ser alarmante, pero sí empieza a inquietar a muchos grupos de la sociedad, entre ellos los padres de familia, porque ya se avecina el regreso a clases, el 7 de septiembre, y de los 21 casos, 17 se han dado en este mes de agosto.
Los representantes de centros de trabajo como empresas, industria y comercio, también han expresado sus temores porque igualmente han concluido las vacaciones de muchas personas y con ello se da el regreso masivo al sector laboral.
Hasta el momento el Ministerio de Sanidad ha definido que los grupos prioritarios que recibirán la vacuna serán niños; personas con enfermedades respiratorias y cardiovasculares; trabajadores de servicios sanitarios y mujeres embarazadas, pero ciertos colectivos de taxistas, pilotos, azafatas, empleados de gobierno y personal que labora en los basureros, demandan que a ellos también se les considere como grupos de alto riesgo y se les inmunice, dado que laboran en sitios cerrados y tienen contacto cercano con la gente o con material de deshecho.
Lo “bueno” de todo esto es que mientras la incertidumbre empieza a crecer, la Ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, y el mismo Presidente, José Luis Zapatero, no paran de tranquilizar a la población con sus declaraciones, garantizando que la vacuna se aplicará a 16 millones de personas y que se invertirán 333 millones de euros para prevenir y combatir... lo malo es que ni el mismo Zapatero quiere comprometer la fecha en que se dispondrá del medicamento, aunque ya se menciona que esto podría ser a finales de octubre.
Es así como el tema de la Gripe A está dando la nota diaria en este país, no sólo con decesos, sino con el continuo vaivén de las declaraciones de los representantes de diversas corrientes políticas, autoridades sanitarias, grupos médicos y asociaciones de padres de familia, que aunque piden no crear alarma, la inquietud ya existe y los mismos organismos la han generado con sus afirmaciones.
Es el caso de la Organización Médica Colegial que ha declarado que “no tiene sentido vacunar a toda la población”, según declaraciones hechas al diario El País, porque “la gripe estacional mata mucho más que ésta (Gripe A) y no se supera el 40 por ciento de la vacunación”, mientras que la Organización Mundial de la Salud, afirma que el virus H1N1, se ha convertido en el virus de la gripe dominante en todo el mundo, y ya ha reemplazado al de la gripe estacional.
Hasta el momento sólo la Comunidad de Navarra adelantará el inicio del ciclo escolar, pero el Ministerio de Educación no descarta que si en algún centro se registran casos de niños o personal con Gripe A, éste se cerrará. Mientras, la Asociación de Madres y Padres de Alumnos de la Comunidad Valenciana, se ha pronunciado porque el ciclo escolar empiece con normalidad, sin provocar alarmas.
Comunidad Valenciana registra más casos
Con seis decesos, esta Comunidad es la que más casos de influenza ha reportado, lo que ha hecho que las autoridades sanitarias refuercen las campañas de orientación a través de carteles colocados en sitios públicos de pueblos y ciudades, información en Internet, folletos y otros medios, pero todavía no se llega al punto de encontrarse uno con el uso excesivo de tapabocas, o la distribución gratuita de líquido antibacterial en todos sitios.
Eso sí, se recomienda mucha higiene y abstenerse de saludar de mano o de beso, tal y como lo alerta el Colegio de Médicos de Madrid, que en el exterior de su edificio colocó hace días una manta que sugiere prevención.
De las muertes registradas hasta el momento, sólo se ha dado el caso de un niño de 11 años, el 17 de agosto en Islas Canarias; el resto son 11 mujeres (tres embarazadas) y ocho hombres que fallecieron en Andalucía, Madrid, Cádiz, Sevilla, Gran Canaria, Gerona, Mallorca, Valencia, Castilla y León, Tarragona y Zamora, entre otras ciudades.
El primer deceso se dio en Madrid y fue penoso además de lamentable, porque se trató una chica de 20 años de origen marroquí, que estaba embarazada por primera vez. Presentó síntomas de Gripe A y para evitar el contagio a su bebé, se le practicó una cesárea con carácter de urgencia, naciendo así un niño de siete meses que por ser prematuro, quedó hospitalizado. Al día siguiente del alumbramiento, la joven murió y para desgracia de su también joven esposo, a los pocos días de haberla enterrado en su país de origen, el pequeño falleció en el hospital por un error profesional de una enfermera que le aplicó mal un medicamento.
Después de este caso, han venido otros más, pero Sanidad insiste en decir a los medios de comunicación y a la misma sociedad, que todas las personas muertas han presentado patologías previas que se les ha complicado con el virus, como leucemia, insuficiencia renal y obesidad.
Verdad o mentira, sólo las autoridades y los cuerpos médicos lo sabrán, lo cierto es que con estos antecedentes es de entenderse el miedo que la población empieza a sentir, y no es para menos, pues controlados o no, de todos modos los hospitales siguen registrando casos de personas con Gripe A, que aunque muchas salen libradas, otras tantas no lo han logrado.
Ejemplo de ello es que en días pasados se detectó a 27 presos de la cárcel de Córdoba con síntomas del virus, tres de los cuales fueron confirmados por las mismas autoridades de la institución, para luego canalizarlos a un hospital.
Por lo pronto el regreso a clases ya está a la vuelta de la esquina y el temor de muchos padres radica en desconocer si algún alumno o profesor podrá ser portador del virus, o bien, en dudar si el personal de los centros escolares tomará las medidas de higiene adecuadas en las aulas y los comedores, que por el horario escolar tan largo que tienen, una gran mayoría de alumnos se ve orillado a solicitar el servicio.
En unos días más iremos viendo cómo evoluciona este tema.
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Cuando escuchamos hablar de Suiza, inmediatamente vienen a nuestro pensamiento imágenes de relojes, quesos, chocolates, montaña nevadas, Heidi y otros muchos íconos nacionales que le distinguen del resto de Europa.
También llamada Confederación Helvética, Suiza es mucho más que eso, es un país muy bien organizado y gobernado no sólo por sus representantes políticos, que en conjunto con sus propios ciudadanos hacen que esto funcione casi a la perfección, al igual que la maquinaria de sus famosos relojes artesanales. Goza de buena fama por albergar en sus bancos la mayoría de las fortunas de los personajes más ricos del mundo, así como de tener una de las mejores economías y el mayor ingreso per cápita a nivel internacional. Su tasa de criminalidad es increíblemente baja y su sistema político es también uno de los menos corruptos hoy día. Con una cultura muy basta, las diferentes regiones que la componen (partes suiza, italiana y francesa) hacen de Suiza un lugar rico en tradiciones y costumbres, difícil de entender por otras nacionalidades. Sobre todo en el aspecto humano, el suizo es perfeccionista hasta la médula y tiende a ser objetivo y práctico. Poco creyente en lo que no se puede comprobar y muy apegado a sus raíces, tanto que en algunas regiones raya en lo exageradamente localista. Precisamente este lado humano tan poco fraternalista, debido a la ola de inmigrantes que desde hace décadas llegó para establecerse, es lo que hace un poco difícil la adaptación cuando se llega de una cultura latina como la nuestra. A pesar de contar con el 10 por ciento de extranjeros de la totalidad de sus habitantes, los suizos se niegan a aceptar que en los últimos años su país ha ido cambiando y que ha sido revolucionado por sus coterráneos que cada vez buscan (y encuentran) pareja en otros lado del orbe. Latinos, turcos, albeneses, croatas, italianos, españoles, alemanes y franceses, han venido a da rle un poco de ritmo y vida a una sociedad que a través de su historia se caracterizó por ser pasiva y cuadrada.
En las grandes ciudades como Zurich, Berna, Ginebra, Basilea o Lucerna, los cambios culturales no son tan dramáticos y la gente se ha ido acostumbrando a la idea, pero en los pequeños poblados todavía se sigue viendo con recelo al “ausländer” (extranjero).
Se vive con tranquilidad, seguridad y certidumbre, pero las reglas no escritas del buen comportamiento o normas de cortesía es lo que estresa un poco.
La calidad de vida no podría ser mejor, el gobierno vela por sus ciudadanos al grado de protegerlos en todos los aspectos y eso lo hace como si uno viviera en un cuento de hadas. Aunque existen situaciones excepcionales, en las que no todo es color de rosa, pero eso es otra historia.
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Por fin dejé de ser un “peligro al volante” en las calles de este país, porque según las leyes estaba cometiendo un grave delito.
Así que viendo que corría el riesgo de terminar tras los barrotes (porque así lo marca la nueva ley) de un oscuro calabozo, junto con otros delincuentes de alto peligro, decidí claudicar y matricularme en una “autoescuela” para hacer el inevitable curso que ¡por rebelde! siempre me resistí hacer.
Es así que el pasado 9 de julio obtuve por fin mi carné de conducir.
Desde el 1 de mayo de 2008 entró en vigor una reforma a la ley que convierte en delito conducir sin el permiso español. Antes de que entrara en vigor dicha norma, hacerlo sin dicho documento sólo suponía una infracción administrativa.
Con la nueva ley, “el artículo 384 del Código Penal, establece las siguientes penas: prisión de 3 a 6 meses o multa de 12 a 24 meses y trabajos en beneficio de la comunidad de 30 a 90 días. La sanción económica será de 720 a 288 mil euros. La primera vez, si no se tiene antecedentes, no se pisa la cárcel, pero a la siguiente, sí”.
La Dirección General de Tráfico aplica esta medida desde 2008, porque en aquel momento estimaba que el número de conductores que circulaban por las carreteras españolas, sin el carné de conducir, era muy alto. Dicha reforma también atañe a quienes perdieron su carné por haberse quedado sin los 12 puntos en los que se valora este documento y que según infracciones cometidas, pueden disminuir progresivamente, hasta incluso quedarse sin él.
En mi caso, con 25 años de conducir, no me gustó enterarme que para obtener el permiso, tenía que realizar un curso y hacer un examen teórico y uno práctico. Esto debido a que la administración española no le convalida a los mexicanos el documento, como sí lo hace con las personas de otros países.
Durante los primeros años de vivir aquí, me revelé, me resistí y, como buena mexicana, esquivé hacer el curso porque me costaba volver a la escuela para estudiar algo que yo suponía ya sabía. Aunque debo reconocer que cada vez que pasaba cerca de algún operativo de la Guardia Civil, la sangre se me iba hasta los pies.
Me inscribí una primera vez a la autoescuela, pero desistí porque la teoría me parecía confusa y complicada, pero llegó la nueva normativa: “delito conducir sin carné”, y no me quedó otra más que aceptar la realidad y volver a la escuela. Es así como me inscribí en enero pasado, a sabiendas de que esto me iba a tomar tiempo y un buen de dinero... porque no está uno para contarlo y los lectores para saberlo, pero esto de las autoescuelas en este país son un verdadero negocio.
En mi caso, que no es el mismo de aquellos que tienen que empezar desde cero, porque no saben conducir y que gastan más dinero en las clases de prácticas, tuve la suerte de gastarme “sólo” 770 euros, distribuidos así: -480 del curso (incluía teoría, dos libros e impuestos del examen teórico) -40 (examen médico) -200 (cuatro prácticas de hora y media al volante; no fueron necesarias más porque yo ya sabía conducir) -25 (primer examen práctico) -25 (segundo examen práctico, porque el primero...¡lo reprobé!)
Aprendiendo a conducir
Cuando recién empezaba a familiarizarme con el movimiento de las ciudades, me llamaba la atención que no se escuchaba mucho el claxón de los coches, lo cual me parecía raro, pues ni en horas pico se daba esto. Honestamente pensé “¡qué civilizados!”.
Por el curso me fui a enterar de cosas que me resultaron novedosas. Una de ellas era precisamente que está prohibido el uso del claxón, salvo en casos de peligro. Me enteré que como norma general en las poblaciones no se debe dar marcha atrás al vehículo de más de 15 metros de recorrido, y tampoco invadir un cruce de calles y menos hacerlo en autopistas y autovías.
Más curioso me resultó saber que lo que en México conocemos por “bordo”, acá se le llama “resalto”; que a los desniveles les dicen “badenes” y que las llantas son neumáticos, “porque llantas es la parte interior de la rueda”.
También está prohibido avisar con las luces del coche a otro conductor, de la presencia de agentes de la Guardia Civil haciendo algún operativo. ¡Con la de veces que en México nos avisamos con las luces de los carros cuando hay elementos de la Policía Federal de Caminos en las carreteras, haciendo controles!
Lo que me causó mucha confusión fueron términos de vehículos con los cuales no estaba familiarizada, como “ciclomotor de dos o tres ruedas”, “cuadriciclo ligero”, “motocicleta de dos ruedas con sidecar”, “cuadriciclo” y otros que me parecieron curiosos como “turismo”, aplicado a lo que nosotros llamamos “carro”, y “vehículo derivado de turismo, furgón o furgoneta”, a lo que yo conozco como “van” o “camioneta”.
El libro de teoría se repasa pronto, para luego practicar los conocimientos obtenidos resolviendo 40 exámenes tipo test, con 30 preguntas cada uno. En muchos casos las respuestas de estas preguntas son un poco tramposas y llevan a la confusión.
En la prueba teórica me fue bien, porque sólo tuve un error de los tres que se permiten. Pero en el práctico tuve que hacer dos exámenes porque el primero lo suspendí y aunque se supone que éste debe ser más fácil para quienes tenemos experiencia, resulta difícil, porque los examinadores encuentran que somos los que más malos hábitos tenemos a la hora de conducir.
Reconozco que entre tanto trámite hecho para regularizar mi estancia en este país, este curso ha sido el que más dolor de cabeza, desesperación y ansiedad me ha provocado, porque aún cuando acudía diariamente a la escuela una o dos horas, sentía que no alcanzaba el aprendizaje esperado y eso a veces me frustraba y me hacía dudar si algún día obtendría o no el mentado carné.
Los 15 minutos más perfectos
El examen práctico duró tan sólo 15 minutos, que me parecieron largos y tensos; incluso me atrevería a decir que ni cuando presenté mi examen profesional me sentí igual de nerviosa. Y es que es tan serio y formal el momento de la prueba, que uno por cuidar un detalle descuida otro y ahí es cuando los examinadores nos “ponchan”.
Mis fallos fueron tres. El primero, invadí un “carril bus” (sagrado para la circulación, pero no respetado por todos en la práctica diaria). Segundo, no cambié de carril donde me encontraba (de izquierda a derecha) al aproximarme a una glorieta, que el hombre me había pedido pasarla y seguir de frente. Tercero, según él no miraba casi a los espejos laterales y es que la teoría indica que la cabeza se debe girar al menos 45 grados.
Por suerte o por desgracia, en el segundo examen práctico –realizado a la siguiente semana del primero- me tocó el mismo examinador, así que mis nervios fueron a más cuando lo vi acercarse al coche de la autoescuela. De nueva cuenta me dio las mismas instrucciones que la vez pasada.
Después de llegar al punto final del recorrido del examen, me pidieron bajar del coche (siempre lo hacen así), quedando el hombre y la profesora hablando del resultado. Luego él se bajó del coche y se alejó como si nada, quedando mi profesora ahí, para luego decir: ¡aprobada!
Según palabras del examinador a la instructora, esta vez sí corregí los fallos, aunq ue él consideró que “exageré un poco al voltear tanto para ver los espejos laterales”. ¡Quién los entiende!
Lo malo es que por ser “conductora novel”, durante el primer año no puedo conducir a más de 80 kilómetros por hora en ningún lado, ni siquiera para adelantar, y debo llevar en la parte posterior del vehículo una plaquita con una “L” que me identifica como novata.
Hacer un curso de este tipo aporta conocimientos e invita también a ser más concientes al momento de conducir. Aunque creo que hay muchas cosas que se me van a olvidar pronto, como a la mayoría de conductores que, con años de experiencia, seguramente suspenderían los exámenes si los hicieran de nuevo.
Ahora ya tengo mi carné, ya circulo tranquilamente y cuando paso cerca del algún control de la Guardia Civil, internamente digo: “¡de la que me salvé!”.
La verdad es que se respira hondo cuando uno como inmigrante supera otro reto en tierra ajena.
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Con apenas cinco meses de vida, Lucille llegó a Anshan, China, en enero de este año. Es la primera hija de Sidonie y Olivier, ambos de nacionalidad francesa. Se encuentran en este país porque él viene a supervisar maquinaria de acero inoxidable que se instala en la empresa Angang.
Sidonie, ortofonista de profesión y madre de la pequeña, se ha tomado un año sabático para acompañar a su marido y así poder cuidar y disfrutar de la niña.
Con temperaturas de menos de 20 grados centígrados en invierno, la pequeña Lucille nos acompañaba en todas nuestras actividades, desde una salida al restaurante hasta un paseo a la montaña. Llama la atención por ser un bebé occidental, rubia y de ojos azules. Muchos ciudadanos chinos la quieren tocar, se detienen, le hablan y preguntan a su madre la edad de la pequeña.
Los primeros días esto es una novedad y nos causa gracia, pero cuando pasa el tiempo, las salidas al supermercado se vuelven lentas, porque no se puede avanzar debido a la gente que se acerca, rodea a la niña y le hace cariños.
Lo peor fue cuando por el cambio de agua en su alimentación y con apenas seis meses, le dio gastroenteritis, por lo cual se le llevó al hospital.
En China, el sector salud no refleja mucha asepsia, es así como al entrar al recinto, el piso de los pasillos se veía sucio por la nieve que la gente traía en los zapatos, pues todavía nevaba por esas fechas.
Todas las enfermeras querían cargar a la bebé después de revisar a otros enfermos y con la presencia de una intérprete se nos dijo que era necesario internar a la niña para hacerle estudios.
Sus padres dijeron que no, aún cuando el cuidado de una bebé enferma viviendo en un hotel, como es el caso de esta familia, no iba a ser sencillo, así que en mi caso me ofrecí a prepararle sus alimentos en mi casa.
Este tipo de convivencia hizo crecer una amistad que se ha reafirmado con el tiempo y con largas conversaciones en las que se han abordado muchos temas, uno de ellos la forma cómo se celebran los cumpleaños de los niños en México. Le conté a esta pareja francesa sobre el uso y la importancia de las piñatas en las fiestas infantiles y quedamos que cuando Lucille cumpliera una año le organizaríamos una reunión con este elemento.
Pasaron los meses y Lucille cumplió su primer año. Planeamos su fiesta y al hacer la lista de lo que necesitaríamos, vimos que no sería tarea fácil localizar todo.
Encontrar los ingredientes para las crepas y el material para la piñata fue labor de investigación y de recorridos por todo tipo de supermercados, mercadillos, tienditas, etc.
Hay todo tipo de harinas con algún añadido de dulce, soya, levadura y más. Pero harina natural es difícil saber cuál es, ya que todo está escrito en chino. La vainilla es otro producto que requerimos pero que jamás hemos visto aquí.
Para elaborar la piñata no fue difícil encontrar el globo, pero es increíble que el “papel de china” no lo encontramos, así que después de mucho buscar, en el rincón de una tiendita de mercadillo encontré papel crepé con el cual la hicimos.
Seguramente debe haber lugares donde vendan este tipo de papel, pero no sabemos cómo se llama aquí. La interprete a la que acudimos muchas veces para que nos ayude, soltó una sonora carcajada cuando le pregunte: “¿dónde venden el papel de china?”. Me dijo: “y ese cuál es?”. He visto que este papel lo ocupan en sus facturas y en embalajes, por lo que deduzco que lo venden por volúmenes grandes.
Manos a la obra
En mi departamento corté el papel y preparé el globo, pero para decorar la piñata me fui al hotel donde se hospeda la familia, ya que por las altas temperaturas que predominan en esta temporada, evitan sacar a la niña en horas punta de calor. Terminamos de hacer la primera y Sidonie, que aprendió muy bien la técnica, hizo una segunda.
Llegó el día del festejo, asistieron todos los compañeros de trabajo de Olivier, en su mayoría franceses y algunos de ellos casados con mujeres chinas. Éramos 10 adultos y la pequeña Lucille, quien con la ayuda de su madre le dio a la piñata y más tarde le abrieron sus regalos, entre ellos un hermoso vestido típico chino.
Pasamos una velada muy agradable entre bromas y anécdotas acerca de las piñatas, como esa que cuentan que una de estas sirvió de “Caballo de Troya” en el asalto del fuerte de El Álamo, Texas, cargada de explosivos para derrumbar la puerta.
Es así como siempre vamos a recordar esta piñata mexicana que se rompió en el cuarto de un hotel en China, para celebrar el primer año de vida de una bebé francesa.
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