Reporteras de Guardia
Queremos recuperar a Monterrey PDF Imprimir E-mail
Monterrey, MÉXICO - Personal
  
Domingo, 28 de Septiembre de 2008 17:03

No nací en Monterrey, pero esta ciudad me adoptó desde que tenía 6 años de edad y cursaba el primer grado de primaria, justamente como ahora lo cursa mi hijo menor José María.

Mis recuerdos de aquel entonces tienen que ver con una infancia segura, de puertas abiertas, amistad y confianza en todos los que me rodeaban.

Al menos la puerta de mi casa siempre estaba abierta, sin seguros ni cerraduras. De manera que si alguien llegaba, no tenía más que girar la perilla y ya estaba adentro.

El carro se podía dejar también abierto, incluso con cosas, porque de todas maneras nadie iba a llevarse nada. Las cocheras no tenían rejas, no había que protegerse  de nadie. Todos los vecinos eran personas confiables y amistosas.

Como en muchos otros lugares, los niños nos reuníamos en la calle o en el parque para jugar por las tardes, patinar, andar en bicicleta y convivir.

Las mamás de todos los amigos eran nuestras tías y podíamos ir a sus casas porque todos nos conocíamos.

Así crecí y mi adolescencia y mi juventud fue de la misma manera mientras escuchaba horribles historias de robos, secuestros y violencia en México capital. Eso sucedía sólo allá, pero no formaba parte de mi mundo.

Hace una par de semanas mientras circulaba por una transitada avenida de Monterrey, en viernes, a las 7:00 de la tarde, en la llamada “hora pico”, en que todo el mundo sale del trabajo, me paré en un semáforo en luz roja donde me tocó presenciar cómo dos hombres con pistola en mano, tipo escuadra, forcejeaban con un señor mientras le apuntaban una en la frente y otra en la sien.

Estaban a poco más de un metro de mi camioneta, por lo que tuve que gritarles a los niños que se agacharan pues temía que en cualquier momento fuéramos victimas de una bala perdida.

Cuando el semáforo cambió a luz verde, pude ver cómo los sujetos metían al hombre ya bañado en sangre en la parte de atrás de su camioneta.

Aunque reporté el hecho inmediatamente al número de emergencia, no recibí respuesta; cerca de 20 minutos después apareció una unidad de la Policía de Barrio, cuando ya no había nada por hacer.

Me sentí sumamente impotente y angustiada por el destino de ese hombre. Me di cuenta que lo que hoy en día mis amigos y conocidos comentan es cierto: ya no estamos seguros en ningún lado.

Secuestros como éste son ahora el pan nuestro de cada día en este país, así como sicarios que asesinan de vehículo a vehículo. Ya ni siquiera sabemos quiénes son nuestros vecinos ni quiénes son los papás de los amigos de nuestros hijos.

Nuestra ciudad alberga ahora a secuestradores, ladrones, narcotraficantes y sus bandas. Las puertas de las casas ya no pueden estar  abiertas, ahora permanecen cerradas y cada vez con más cerraduras.

Ni hablar de dejar el carro sin alarma o con algo de valor dentro de él. Sabemos de incidentes en estacionamientos de centros comerciales, en el supermercado, en la calle y en cualquier lugar.

El Monterrey que ahora les toca vivir a mis hijos, no tiene que ver nada con aquel de cuando yo era niña. Y peor aún, si las cosas no cambian ¿qué ciudad les tocará vivir en su adolescencia y juventud?

Es necesario que cada quien pongamos nuestro granito de arena para recuperar el Monterrey de antes.





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La crisis nos ahoga... PDF Imprimir E-mail
Miami, EEUU - Economía
  
Sábado, 11 de Octubre de 2008 01:41

Desde hace meses la economía de Estados Unidos se tornó más lenta…

No es una repetición de las noticias que hemos estado recibiendo desde hace meses. Se nota en el negocio del vecino que tiene menos clientes; en los centros comerciales que aún cuando siguen teniendo clientes, estos sólo van a ver sin comprar nada. Se percibe en la caja del super, cuando se va a pagar la comprada: ya no son los 100 dólares de costumbre, ahora son 180.

La inflación nos está ahogando, y ni hablar de la gasolina, cuyo precio ahora tenemos que pagarla al doble para llenar el tanque.

Cada producto y servicio que incrementa su precio, daña el presupuesto de nuestros hogares. Aunque todo sube, el salario no, sigue estático, no se mueve nadita; entonces todos debemos ajustar el gasto dejando de comprar cosas para poder completar, claro, los que están conscientes de la buena administración.

Esto es algo de sentido común, de responsabilidad, es decir, saber hasta cuándo puedes seguir gastando y cuándo debes apretarte el cinturón.

Lo malo de este país es que tiene la cultura del consumo, del derroche, de endeudarse y si no puede pagar, declararse en bancarrota, es decir ampararse en la ley para no pagar a sus acreedores. Es como un borrón y cuenta nueva, pero ese es “otro cantar”, como decimos en México.

Ese es el fondo del asunto que nos tiene en esta crisis financiera, que nadie se midió. Ni los consumidores al pedir prestado dinero que no podrían pagar, ni los bancos al entregárselos sin verificar si podrían con las mensualidades.

El resultado es que todas esas personas abandonaron sus préstamos y las instituciones bancarias se quedaron sin dinero y todos salimos perdiendo, menos ellos porque ya está en camino su salvación.

El gobierno de Estados Unidos implementará la ayuda económica para los bancos debido a la falta de liquidez, entre otros muchos problemas. Contrario a lo que ocurre con los ciudadanos comunes y corrientes.

Las empresas sí tendrán una ayuda de emergencia, simplemente porque es necesario para salvar al país de una crisis más profunda y aunque hay mucho malestar entre los ciudadanos debido a que la ayuda será de muchos millones de dólares, el dinero saldrá de los impuestos que pagamos todos. No queda otra opción, es necesario.

Con esto no quiero decir que estoy de acuerdo, por supuesto que no me gusta la idea de que los impuestos que pagamos ayuden a empresas privadas a salir del desastre que ellas mismos hicieron. Pero entiendo que si no se hace la crisis será peor, se perderán más empleos, un número mayor de personas dejará de pagar sus casas y muchos negocios cerrarán sus puertas.

Definitivamente eso no es lo que queremos…

Entonces, para qué le damos vueltas. Lo único que nos queda es ajustarnos el cinturón; nosotros, los seres comunes y corrientes y seguir pagando nuestras deudas para no vernos como los bancos en cuestión, porque seguro que nadie vendrá a rescatarnos.

Es triste pero es así.


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8 de mayo: Remembranza que estremece… PDF Imprimir E-mail
Bourges, FRANCIA - Sociedad
  
Viernes, 08 de Mayo de 2009 00:00

Hoy las estatuas a La Resistencia Civil están cubiertas de flores, las de los Hijos de Francia también. Sarkozy hizo los honores en Aubergne y dio un emotivo discurso, algunos templos tocaron sus campanas y aunque es día feriado, se guarda una especie de sobriedad en la ciudad…

La gente que lea esto y viva en Europa, principalmente en Inglaterra y Francia, sabrá a lo que me refiero: hoy hace más de 64 años del fin de la Segunda Guerra Mundial, un acontecimiento que no podrá olvidarse y que ha marcado a generaciones de europeos y al mundo entero.

Nosotros, los americanos, sabemos que la guerra se terminó con el ataque a Hiroshima y Nagasaki, con el lanzamiento de las primeras bombas nucleares y la consecuente rendición de Japón, el 2 de septiembre de 1945.

Me sorprende muchísimo ver a la gente guardando tanto respeto a la memoria de los caídos en la guerra, es decir, como mexicana desconozco la sensación de que mi territorio sea invadido y destruido hasta sus cimientos, a saber que posiblemente la gran mayoría de mi familia desaparezca y la incertidumbre de saber qué será de mí, de mi ciudad y de mi país.

Mi empatía hacia los pueblos europeos víctimas de este suceso ha crecido, sobre todo porque ahora vivo en Francia y conozco sobre la Resistencia Francesa, en que los civiles arriesgaron sus vidas para mantenerse fuertes como país y preservar su mundo. Es increíble ver que los civiles no tuvieron a veces más opción que defenderse ellos solos con sus propios medios ante una guerra que sobrepasó a sus gobiernos.

Al final de la guerra, “recomenzar”, creo que es lo que caracterizó ese momento y es idéntico a lo que vivimos hoy en día con la crisis financiera, sanitaria y anímica que ronda en estos momentos al mundo. Saber que hay que buscar la auto-motivación para salir adelante a pesar de las circunstancias, saber que esto es momentáneo y que el espíritu humano es más fuerte que cualquier opresor.


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¿Realmente habrá un cambio con Obama? PDF Imprimir E-mail
Miami, EEUU - Política
  
Viernes, 07 de Noviembre de 2008 20:54

Hoy Estados Unidos es diferente…

Por primera vez en la historia del país, los ciudadanos eligieron a un presidente de raza afroamericana, Barack Obama. Lo que no es novedad porque desde que fue elegido como candidato, era algo que se veía venir.

Muchos hispanos, al menos aquí en Miami, Florida, decían que era el más indicado para ganar porque era parte de una minoría y podría beneficiarlos.

Otros, los muchos diría yo, querían el “cambio”, lema de campaña de Obama, cansados de la crisis económica y de pagar bastante por un galón de gasolina o por alimentos costosos y, por si fuera poco, sin trabajo.

Personalmente tengo mis reservas sobre un cambio eficaz. La razón de mi desconfianza no es que tenga poca fe, es que me baso en el ejemplo más cercano que tenemos en México, cuando Vicente Fox ganó la presidencia del país por el Partido de Acción Nacional, quitando del poder al Partido Revolucionario Institucional, después de varias décadas.

Fox ofreció un cambio para todos los ciudadanos del país, pero estando en el poder no pudo cumplirlo de lleno y no fue porque no quisiera, sino porque detrás de una administración presidencial hay tal magnitud de estructura que definitivamente no puede ser manejada por una línea, tan sólo porque una mano lo señala. Acordémonos cuando Fox empezó y se enfrentó con sindicatos, burócratas y otras costumbres arraigadas por más de 70 anos de priísimo.

Con Obama todo es nuevo de ahora en adelante, debido a su raza no a su partido, porque éste ya ha estado en el poder en diversos mandatos, y al igual que Fox, Obama presenta poca experiencia política aunque eso sí, muchas ganas, pero también enfrenta más retos que la fuerte crisis económica.

Por supuesto que me gustaría pensar que el triunfo del candidato demócrata se debe a que la división racial se quedó atrás y que un gran número de ciudadanos americanos votaron a su favor por sus ideas.

Me encantaría que todos estén convencidos de que este paso tan importante se dio en beneficio de todas las razas, pero me temo que el triunfo de Obama fue más porque todos estaban cansados de la situación económica y del mal manejo de la administración que George W. Bush hizo durante su mandato.

Decir que no habrá problemas de ese tipo, es como negar la existencia de grupos antiraciales, los cuales existen. Una prueba es la revelación de un complot planeado antes de las elecciones con el objetivo fin de matar a Obama.

Lo más lamentable es que no creo que sea la última conspiración, y si no entonces ¿por qué poner una pantalla trasparente a prueba de balas en el podium donde el flamante presidente electo dio su primer mensaje de victoria? Si tuvieron la oportunidad de verlo a través de los medios, lo habrán notado.

Los hispanos, los afroamericanos, muchos americanos y yo esperamos que éste sea un buen cambio. No importa el color de la piel del nuevo presidente, importa cómo dirija este país y cómo se dirigirá al mundo, pero sobre todo espero que la tolerancia a la raza, las creencias y todo lo que nos diferencia a los humanos, sea respetada.


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Tolerancia por las razas PDF Imprimir E-mail
Miami, EEUU - Sociedad
  
Martes, 20 de Enero de 2009 19:03

El ascenso al poder de Barack Obama nos ha tenido a todos con los ojos puestos en este evento tan trascendental para la sociedad americana.

Latinos, americanos, asiáticos, no importa de dónde somos, todos hemos seguido las ceremonias que se han realizando con días de anticipación, así como la toma de poder celebrada hoy 20 de enero.

La causa importante, para mí, no es sólo el hecho de que por primera vez un afroamericano dirigirá el país que formó sus cimientos gracias al sudor de los esclavos.

Tampoco me causa tanta admiración el que ahora entre a la Casa Blanca un hombre de color, cuando antes ya lo hacían para construirla o como parte de la servidumbre.

Para mi este acontecimiento tiene su valor en la apertura del ser humano a la tolerancia por las razas.

El triunfo de Obama es de él y del partido que representa, pero también es el de los americanos porque finalmente muchos demostraron que se sacudieron de ideas tradicionales sin fundamento.

Hoy, después de décadas y siglos de pelear porque se les viera al mismo nivel que las personas "blancas", los afroamericanos tienen buenos resultados, y digo hoy porque aunque la esclavitud fue abolida por Abraham Lincoln, el estigma siguió. Martin Luther King lo denunció con fervor y por ello murió.

Sin embargo, a pesar de esa gran demostración de tolerancia, no se puede decir que ya está resuelto el pasaje tan vergonzoso de la historia norteamericana, como es el racismo, y esto se confirma tan sólo con mencionar que Obama, siendo presidente electo, ha sido el que más amenazas de muerte ha tenido. Lástima, no todo puede ser color de rosa.

Todos esperamos que este gran cambio no termine con un triste final como una amenaza cumplida por el Ku Kus Klan o cualquier otra organización racista. También queremos que el nuevo presidente encuentre el camino para dirigir en forma exitosa el país y que lo lleve, al igual que a sus habitantes, a tener una mejor vida de la que ahora tienen, tan dañada por una crisis económica.

Pero sobre todo queremos que Obama tenga éxito porque su triunfo será la puerta de la Casa Blanca que quedará abierta para que todas las razas tengan la oportunidad de dirigir este país, que finalmente está formado por una sociedad multicultural.

Quién sabe, probablemente también éste sea el camino que nuestra sociedad tomará para que la tolerancia permita que latinos, afroamericanos, blancos, homosexuales, mormones o católicos, entre otros, podamos convivir respetando las diferencias de cada uno.

Esperemos que así sea.


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