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Valencia, ESPAÑA - Cultura
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Escrito por Margarita Morales
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Miércoles, 27 de Enero de 2010 14:05 |
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Hace dos años Joaquín Sorolla regresó a su país, España, para reencontrarse con su tierra, su gente y su pasado... un pasado conocido por ciertas generaciones, pero desconocido por otras.
Lo ideal sería decir que “llegó para quedarse”, pero ésta no es la realidad, porque en unos días más emprende su regreso al sitio que lo buscó en un momento importante de su vida, Estados Unidos, y del que difícilmente volverá a salir.
La visita a su natal España, particularmente a Valencia, la ciudad que lo vio nacer, fue, además de anunciada, muy esperada y preparada, tanto que una vez que llegó cautivó a sus paisanos valencianos, impresionó a sus admiradores de otras Comunidades y enamoró a los turistas extranjeros, ante quienes se presentó en los últimos 48 meses en diferentes sitios.
A los valencianos les queda sólo un día para verlo, jueves 28 de enero; a él pocos más para dejar su patria y su ciudad natal. Seguramente para muchas personas será una pena despedirse de él, porque aunque saben que Sorolla les pertenece, una parte suya no volverá, ya que al igual que la Virgen de los Desamparados, patrona de la ciudad, éste es otro de los grandes orgullos valencianos.
La historia de Sorolla es tan rica como atractiva en vivencias. Es de esas vidas que en otro siglo no era fácil recorrer mundo, pero él lo hizo y en su camino encontró bondades e injusticias; defendió ideales y talento. Fue una vida que supo fusionar luz, color y sensibilidad para transmitir más allá de una emoción, un sentimiento.
Es así como este pintor valenciano, de estilo impresionista y además retratista, regresó a Valencia en 2007 a través de su obra cumbre, esa que no era conocida en España y que confirmó su grandeza como artista, gracias a la exitosa muestra itinerante que hizo por varias ciudades, partiendo de Valencia para seguir en Sevilla, Málaga, Bilbao, Barcelona, Madrid y luego regresar a su ciudad natal, en un gesto de despedida final.
Se trata de "Visión de España", una exposición compuesta por 48 obras realizadas a lo largo de su vida, entre las cuales figuran precisamente 14 lienzos de enorme tamaño, que por la forma cómo fueron concebidos no eran conocidas en España y convirtieron a Sorolla en un pintor excepcional.
Un contrato con historia
Entre 1911 y 1919, época en que ya era conocida su obra en Estados Unidos y por encargo de Archer Huntington, fundador de la Hispanic Society of America, con sede en Nueva York, Sorolla firma un contrato para realizar murales que recojan la vida cotidiana de toda España. Esto con el fin de que dichos paneles decorasen las salas de la institución.
“Visión de España” toma forma con los viajes que el pintor realiza por casi todo el país, haciendo bocetos de momentos cotidianos en la vida de cualquier comunidad, plasmándolos luego en enormes lienzos que reflejan tradiciones y costumbres españolas.
Entre estos figuran cuadros en los que sin ser experto en arte, uno ve inmediatamente el gran manejo de la luz que Sorolla imprimía a cada obra, pero sobre todo la bien lograda ambientación de cada sitio.
En 2007 la muestra se hace realidad en España, gracias a que coinciden varios aspectos: primero, que la institución cultural que la trajo, Fundación Bancaja, quería organizar una buena exposición y, segundo, a que un conocido promotor cultural, Felipe Garin, ex director de varios museos, entre ellos El Prado, de Madrid, propone traer los paneles, idea que al principio pareció “descabellada” por las complicaciones del traslado de un continente a otro.
El mismo Garin contacta con la Hispanic Society, entabla conversaciones que terminan autorizando el traslado, sobre todo luego de que Bancaja ofrece pagar los costos, bajo el compromiso, además, de restaurar los cuadros que desgraciadamente estaban descuidados en el mismo edificio.
La propuesta le cae como anillo al dedo a la Hispanic, que en ese entonces buscaba sitio en Nueva York para guardar las obras, con la idea de hacer reparaciones en las salas en que estaban expuestas.
Los trabajos de restauración, encabezados por Garin como comisario de la obra, se realizan en la misma ciudad neoyorkina, a donde se trasladan especialistas. Luego de meses de trabajo, los paneles de Sorolla llegan finalmente a Valencia en noviembre de 2007, en un avión especial y en un marco de mucha seguridad para ser presentadas ante la comunidad valenciana, la cual los esperaba con mucha expectación.
Algunos de los lienzos son tan grandes que miden de alto 3.5 metros por 7 e incluso 14 metros de largo. Para su traslado unos tuvieron que desmontarse de los bastidores y ser enrollados con mucho cuidado. El avión contó con una temperatura especial que permitió que la obra se fuera adaptando al clima mediterráneo que iba a encontrar.
Fue tan buena la acogida de esta muestra y el impacto que tuvo en España, que en todas las ciudades donde se presentó registró una gran afluencia de visitantes, pero en las dos presentaciones en Valencia la asistencia fue mayor, ya que en estos últimos días sumó la cantidad de poco más de 2 millones de personas.
En el Museo del Prado, en Madrid, ciudad donde además hay un museo dedicado a Sorolla, la respuesta a la obra fue más que buena. Tal parece que así como otros artistas de gran talento resurgen con el paso del tiempo, el pintor valenciano ha vivido en su tierra un fenómeno único, pues hasta las tiendas de museos editaron libros, posters y artículos que fueron bien vendidos.
Todo el tiempo que estuvo expuesta la obra en Valencia, las filas para entrar se hacían desde primera hora de la mañana, lo que obligó a Bancaja a programar horarios nocturnos los fines de semana.
En lo personal y por puro gusto me acerqué tres veces a ver la obra y en cada visita la disfruté más. Si algún cuadro me impactó mucho fue “Triste herencia” (1899), que aunque no es un panel, es sobrecogedora porque muestra a un grupo de niños huérfanos tullidos en una playa de Valencia y que según cuentan en la visita guiada, Sorolla le pidió autorización al sacerdote que cuidaba de ellos para pintarlos en un lienzo.

De los paneles el que más me sorprendió por su enorme tamaño y la gran cantidad de elementos que maneja, fue “Castilla. La fiesta del pan”, que refleja una celebración a lo grande, como también lo hace “Sevilla. Semana Santa: los Nazarenos” que deja ver las famosos procesiones que se realizan todavía en esa ciudad.
Da Valencia, Sorolla dio color a “Las grupas” que descubre una fiesta tradicional en la que la bandera de la Comunidad Valenciana toma forma de estandarte, y que además exhibe un producto representativo de aquí, la famosa naranja valenciana. También hay trabajos hechos sobre los toreros, los bailes sevillanos, las jotas y la tradicional pesca en Cataluña y Huelva.
En fin que para muchos valencianos –y los que no lo somos- es una pena que parte de la esencia artística de Sorolla se tenga que ir de España, porque como bien declaró a los medios el conservador jefe de la Hispanic Society, Marcus B. Burke, esta colección “sería como la Capilla Sixtina del regionalismo español” por considerar que “es una celebración de lo español, de lo castizo, de la cultura hispana”.
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Däniken, SUIZA - Economía
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Escrito por Angela Monte
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Viernes, 29 de Enero de 2010 16:39 |
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Siendo la economía global el principal eje del encuentro, desde el pasado miércoles 28 de enero y hasta el próximo domingo, se realiza en la ciudad de Davos, Suiza, una edición más del Foro Económico Mundial, conocido también como WEF, por sus siglas en inglés.  Este año Iberoamérica hace más presencia con mandatarios de la talla de José Luis Rodríguez Zapatero, por España; Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil, Felipe Calderón, de México, y Alvaro Uribe, de Colombia. Rodríguez Zapatero, quien participa como mandatario y además presidente de la Unión Europea por un tiempo de seis meses, no ha tenido nada fácil su intervención en este Foro, ya que en una mesa redonda que participó fue cuestionado el papel de su gobierno ante el crítico momento económico que atraviesa el país, con un desempleo que se acerca a los casi 5 millones de personas. Aunque México y Colombia llegan a Davos con un leve crecimiento económico, ambos países asisten a este encuentro mundial con la mira de captar inversión extranjera que les permita conseguir las metas propuestas que tanto trabajo les ha costado cumplir. En el lado negativo, los dos países también cuentan con saldos rojos en cuanto a empleo y la lucha contra la corrupción. El presidente mejor librado en renglón económico es el de Brasil, Lula da Silva, quien se ha convertido en referencia de Latinoamérica con el empuje que ha dado a la economía de su país. Aunque por motivos de salud no pudo asistir, en esta edición del Foro se le ha otorgado el premio especial de "Estadista Global" por su “compromiso social y la capacidad de privilegiar un crecimiento económico integrador y con justicia social”, según palabras de Klaus Schwab, fundador del Foro. Este premio se otorga de manera excepcional, para también celebrar los 40 años de la fundación del WEF. El canciller brasileño, Celso Amorim, es quien recibió el premio en nombre de Lula da Silva.  En cuanto a la participación de Suiza, se presenta un momento decisivo respecto a su boyante economía, reflexionando sobre su futuro como país. Hasta ahora se le había considerado como un modelo económico a seguir, pero su firme característica de autosuficiencia le ha llevado a un aislamiento político que en la actualidad representa una limitante para otros aspectos sociales y culturales, tal y como se vio en sus conflictos diplomáticos del año pasado. El reciente suceso de Haití tampoco pasará desapercibido en este encuentro mundial, ya que en algunas de sus sesiones, mandatarios, delegados representantes de varios países, empresarios, sociedad civil, medios de comunicación y académicos participantes, abordarán temas sobre la reconstrucción y financiamiento internacional, que en este Foro encuentra su lugar perfecto para la recaudación. Atrás quedó el nerviosismo de 2009 ante la crisis económica mundial prevista por sus participantes. Ya pasó lo peor, ahora sólo quedan sesiones claves para distribuir de la mejor manera las inversiones y corregir las estrategias de los más afectados. El tema principal de debate de los estadistas en esta ocasión es “mejorar el estado del planeta: reflexionar, remodelar y reconstruir”... Nunca mejor dicho. El Foro se puede seguir a través de los siguientes enlaces: www.weforum.org/en/index.htm, www.facebook.com/worldeconomicforum y http://twitter.com/Davos
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Chicago, EEUU - Política
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Escrito por Alejandra López
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Jueves, 28 de Enero de 2010 23:07 |
En medio de un ambiente álgido y expectante, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, rindió su primer informe de gobierno, en el cual reconoció que muchas de las promesas de campaña no se han podido cumplir en este primer año.
“No hemos podido superar el déficit económico con el que recibimos al país”, reconoció Obama, a la vez que planteaba las nuevas estrategias con las que pretende enfocar todos los esfuerzos a la clase media del pueblo estadounidense, que ha sido la más golpeada a raíz de la crisis financiera.
Lo cierto es que los que vivimos aquí hemos sufrido esta debacle económica. Esta situación se nos ha hecho eterna, muchos siguen apostando su suerte al gobierno demócrata, pero muchos otros han desistido, lo cual quedó demostrado en las recientes elecciones de algunos escaños del Senado.
 Massachusetts por muchos años perteneció a los demócratas a través de la figura de Ted Kennedy. A su muerte, su lugar fue arrebatado por los republicanos, en un rotundo golpe al gobierno de Obama.
Y no sólo se perdió este bastión, sino la mayoría absoluta del Senado, poniendo en riesgo la aprobación a la reforma del sistema de salud que tanto le ha costado en popularidad al Presidente.
Actualmente padecemos una tasa de desempleo de más del 10 por ciento, es decir, de cada 10 personas una se encuentra sin trabajo, cifra que contrasta con lo dicho por Obama, quien aseguró que a dos años de la recesión, la economía del país está en crecimiento.
El déficit fiscal es el talón de Aquiles de su mandato, lo que ha generado tantas críticas de la oposición, tema que ha aprovechado para ganar terreno político.
Y aunque un tema muy esperado para este primer Estado de la Nación era el de la reforma para indocumentados, Obama sólo dijo que “debemos seguir trabajando para arreglar nuestro quebrado sistema migratorio, reforzar nuestras fronteras y asegurar que todos los que sigan las reglas contribuyan a nuestra economía”.
La popularidad del mandatario se mantiene en niveles mayores al 50 por ciento, pero inferior a la del inicio de su gestión; ya se verá mas adelante si las medidas anunciadas para aliviar la dura situación económica con la que nos enfrentamos realmente funcionan y se eleva la aprobación a su trabajo.
La educación fue otro tópico de suma importancia en su primer informe, en el que anunció que se daría el apoyo a los que quieran estudiar, con mejores créditos y más accesibles.
Dejó en claro que la reforma de salud no fue una estrategia como muchos le imputaban, sino que es reflejo de su deseo de que la mayoría de los estadounidenses gocen de atención médica, sin importar el costo político.
Como bien dice el dicho: “a río revuelto, ganancia de pescadores”, los republicanos están aprovechando al máximo que en este primer año no se han cumplido muchas de las promesas del ex Senador por Chicago, y esto era de esperarse.
Valga la comparación, lo mismo sucedió en México con el ex presidente Vicente Fox, cuando millones se volcaron a las urnas con la única esperanza del cambio, de la alternancia y de un verdadero proceso democrático, y creer ciegamente en que la crisis y todos los vicios del pasado iban a desaparecer mágicamente.
El tiempo demostró que era necesario más que buenas intenciones, ojala que éste no sea el caso de Obama. La verdad es que para muchos la situación no ha cambiado y, como siempre, las minorías son los grupos más afectados.
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León, MÉXICO - Sociedad
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Escrito por Edahí Luna / Colaborador
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Domingo, 31 de Enero de 2010 01:07 |
Célebre por una canción de José Alfredo Jiménez (“Camino de Guanajuato”), la Feria Estatal de León es una de las más importantes de México. Sus 5 millones de visitantes al año la sitúan sólo por detrás de la Feria de San Marcos, en Aguascalientes, que es la más antigua del país.
Las ferias en México son grandes eventos populares realizados con motivo de las fiestas patronales o los aniversarios de fundación de sus localidades sede. Según la Asociación Nacional de Ferias y Fiestas Populares de México, hay más de 2 mil 400 eventos de este tipo al año, aunque muy pocas superan la relevancia estrictamente local.
La oferta básica de una feria mexicana son las exhibiciones comerciales, artesanales, gastronómicas y ganaderas.
Para acompañar a estas y atraer visitantes, se ofrecen también algunos espectáculos y atractivos especiales, como las peleas de gallos, las corridas de toros y el consabido teatro del pueblo, que suele ser un escenario al aire libre donde se presentan variedades con artistas locales y figuras nacionales, principalmente de música regional, que es la que tiene más aceptación a nivel popular.
La Feria de León, al igual que sus pares más sofisticados, han llevado esa oferta a un nivel superior, pues ofrecen alternativas gratuitas más inusuales, como shows con delfines y lobos marinos; funciones de lucha libre, circo, un espectáculo sobre hielo con artistas de Estados Unidos y Europa y un extenso programa de presentaciones de corte más artístico, que incluye ballet folclórico y clásico, conciertos de jazz y grandes conciertos de música del recuerdo, que tiene lugar en el Foro del Lago, un bello anfiteatro ubicado en el lago artificial del Parque Explora, colindante con el recinto ferial.
La feria se realiza en su propia sede, ubicada en el polígono del Poliforum, una zona que ha cobrado especial importancia en la ciudad, pues ahí se ubican el Parque Explora, el Poliforum (que es el recinto de ferias y exposiciones local), el Estadio León y el Forum Cultural Guanajuato, el más extenso complejo de su tipo en el estado. Las actividades de la Feria se extienden a parte de sus vecinos e incluso algunos espectáculos se presentan en otros puntos de la ciudad.
La fiesta leonesa inicia el segundo viernes del año y se extiende hasta los primeros días de febrero, aunque su clímax es el 20 de enero, día en que se conmemora tanto el aniversario de la fundación de la ciudad (434 años en esta edición), como a San Sebastián Mártir, su primer patrono.
 El domingo previo a esa fecha, se realiza un colorido desfile de carros alegóricos que circula por la avenida principal de León: el boulevard López Mateos, que es encabezado por la reina de las fiestas y cerrado por el merecedor del Arlequín de Bronce, una presea que desde hace una década se concede a alguna celebridad leonesa o guanajuatense.
Aunque la Feria se realiza justo después de la época navideña y el Día de Reyes, que suelen dejar a los padres de familia muy “gastados”, la circunstancia que más afecta su flujo de visitantes es más bien el clima. Aún así, acudir a la feria es muy económico. La admisión cuesta sólo 8 pesos (unos 60 centavos de dólar ó 40 centavos de euro), y con eso se puede disfrutar de más espectáculos gratuitos de los que es posible ver en un solo día.
A la Feria de León acude gente de todos los estratos sociales, aunque obviamente no acuden a lo mismo. Las personas más acomodadas pueden darse el lujo de acudir a las variedades del Palenque más costosas (1800 pesos por un boleto de primera fila para ver a Alejandro Fernández) y departir en las sucursales temporales que dentro de la feria instalan algunos de los restaurantes, bares y centros nocturnos más importantes de la ciudad.
La gente de más escasos recursos se conforma con los espectáculos gratuitos y curiosear en las exhibiciones comerciales y artesanales. A menudo llevan su propia comida para organizar un pequeño día de campo y no tener que comprar alimentos en la Feria.
En el justo medio estamos la mayoría, que incluso vamos varios días al festejo, ya sea para “chacharear” en la exhibición comercial, subirnos a los juegos mecánicos (desde carruseles y ruedas de la fortuna hasta cosas que deberían servir para entrenar astronautas) o disfrutar de algunos de los antojitos que sólo es posible paladear en la Feria, como los “huaraches” (un enorme bocadillo hecho de masa de maíz acompañado de carne o guisado) o las gorditas michoacanas (también hechas de maíz y rellenas de requesón o chicharrón).
 Elemento típico de feria son los “gritones”, comerciantes que ofrecen textiles (cobijas, toallas, edredones) y enseres domésticos (vajillas, ollas y sartenes), a modo de remate, gritando a través de un micrófono con un sonsonete muy particular. Este año, la Feria, que concluye el 2 de febrero, tiene una dedicación especial al Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicanas.
Con ese motivo, inauguró una nueva plaza y un centro de espectáculos, que es desde este año la sede del tradicional palenque, donde se realizan peleas de gallos y cada noche es rematada con la presentación de un artista de moda.
El nuevo palenque es objeto de críticas por su pobre acústica, que ha impedido a menudo disfrutar del espectáculo con plenitud a cierta parte del público.
Acudir a la feria es estimular los sentidos: el olfato, con el suave aroma del pan de feria (que antaño tenía escritas frases y dedicatorias chuscas); el gusto, con sabores que van desde las nueces garapiñadas o las manzanas cubiertas de caramelo, hasta el cabrito asado; la vista, con la gracia de unos voladores de Papantla descendiendo o el colorido de las artesanías guanajuatenses; el tacto, acariciando a alguno de los magníficos caballos de la exhibición ganadera y el oído, con esa ruidosa sinfonía donde se funden los “gritones”, las exclamaciones de quienes se suben a los juegos, la música de algún mariachi o banda y el aviso por el sonido local de algún niño extraviado.
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