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Querétaro, MÉXICO - Sociedad
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Escrito por Norma Saldaña
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Jueves, 15 de Octubre de 2009 05:08 |
Sea justa o no la desaparición de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, lo cierto es que de un día para otro al menos 44 mil personas que trabajaban en la ahora ex paraestatal y que integraban el Sindicato Mexicano de Electricistas se quedaron sin empleo.
Sin decirles ni “agua va”, estos trabajadores, cuyos ingresos mensuales dependían del buen o mal funcionamiento que ahora se achaca a LyFC, desde el sábado 10 de octubre engrosan las filas del desempleo que en México ya alcanzó al 6.28 por ciento de la Población Económicamente Activa.
Resulta incongruente que el Presidente Felipe Calderón, quien se promovió como “Presidente del Empleo” durante la campaña electoral que lo llevó al Poder Ejecutivo Federal, de un plumazo desaparezca la fuente de trabajo que sostenía a 44 mil familias del Distrito Federal, algunos municipios del Estado de México, Hidalgo y Morelos.
“Extinguir a Luz y Fuerza del Centro (LyFC) fue una decisión difícil, complicada, pero correcta, porque no se podía destinar para prestaciones y privilegios de 44 mil trabajadores electricistas la misma cantidad de recursos que reciben 25 millones de pobres en el país”, expresó Calderón en el mensaje que transmitió a la nación explicando el cierre.
En el decreto que se ordena la extinción de LyFC, el Ejecutivo Federal plantea que la Administración hacía transferencias del orden de los 41 mil 945 millones de pesos para la operación de la ex paraestatal, lo que significaba un “gran peso” para la Administración Federal.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público ha calculado que podría erogar hasta 20 mil millones de pesos en el pago de las liquidaciones de los ex trabajadores.
La desaparición de la paraestatal se perpetró con la ayuda del Ejército y de elementos de la Policía Federal, quienes la noche del pasado sábado 10 de octubre, tomaron las instalaciones a la fuerza. La escena recordaba la detención de algún capo de la droga o algún delincuente muy peligroso.
El domingo 11 la noticia acaparaba las primeras planas de los diarios de circulación nacional y también de algunos periódicos locales como Querétaro. Y no se diga el lunes 12, cuando todos los noticieros de radio y televisión, afines al régimen calderonista, dieron cuenta de los hechos sin escatimar aplausos para el Gobierno Federal.
Parecía que a todos les habían dado a leer el mismo guión. Los argumentos sonaban demasiado convincentes, como si todas las redacciones de los medios de comunicación se hubiesen puesto a indagar a fondo los malos manejos de la compáñía eléctrica y hubiesen descubierto al monstro de siete cabezas.
La campaña mediática en pro del gobierno de Calderón inició una semana antes, cuando todos los medios difundieron el conflicto entre la Secretaría del Trabajo y el Sindicato Mexicano de Electricistas. En representación del Gobierno Federal, el Secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, se había negado a reconocer a Martín Esparza como dirigente reelecto del SME, por supuesto fraude en la elección interna.
Sin autoridad moral, Los Pinos, casa presidencial del país, se había convertido en un garante de la democracia y en pro de una elección limpia, como si el resultado de la elección presidencial del 2006 hubiese estado libre de la sospecha de fraude.
La cúpula del ahora desaparecido SME no tardó en reaccionar, rechazó la medida y rápidamente encontró palabras de apoyo en el ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, así como en los sindicatos de la UNAM, la agencia de noticias Notimex, periodistas y políticos de izquierda.
El SME reportó que miembros de la Policía Federal, institución comandada por uno de los colaboradores más cercanos a Calderón, Genaro García Luna, estaban secuestrando a algunos trabajadores de la extinta compañía para obligarlos a entrar a las instalaciones y que hicieran el trabajo que los ingenieros de la Comisión Federal de Electricidad –la cua quedó a cargo del suministro de energía- no habían podido realizar.
Algunos puntos del norte de la Ciudad de México han reportado desde el pasado lunes 12, y hasta el miércoles 13, fallas en el suministro de luz, apagones y cortes totales del servicio. Inclusive el cerro del Chiquihuite, donde se ubican algunas antenas de transmisión de algunos medios de comunicación, no tenía energía eléctrica.
Al menos la cadena de radio MVS Noticias no contaba con el servicio y operaba con su planta de emergencia, según informó la periodista Carmen Aristegui.
La medida no tiene vuelta atrás. Si bien es cierto que los miembros del SME gozaban de jugosas prestaciones –como servicio de luz gratuita, la concesión de créditos para vivienda, la bonificación a las mujeres de 7 mil pesos cada 10 de mayo, tuviesen hijos o no, así como ascender de un puesto a otro sólo por antigüedad y sin tener capacitación- hay quienes afirman que no se justifica la desaparición de la empresa de un día para otro.
Jenaro Villamil, de la revista Proceso, se pregunta por qué si se tenía conocimiento de tantas anomalías no se hizo antes una auditoría.
“El asunto no es sindical ni de eficacia económica. El tema es de intereses corporativos y de alianzas políticas. Cada día se va prefigurando el verdadero objetivo de este golpe policiaco-militar: tomar el control de una compañía que puede representar un jugoso negocio para quienes obtengan la concesión de la instalación de las redes de fibra óptica en el área del Valle de México, el mercado más importante, por volumen poblacional y por nivel de ingresos, para el negocio del triple play, es decir, la transmisión de datos, audio y video a través de una red alterna”, afirma el periodista de Proceso en un análisis de la situación publicado el 13 de octubre. Analistas políticos como los doctores Denisse Dresser y Sergio Aguayo opinan que este decreto presidencial supone a Calderón un verdadero reto, pues si su intención era desaparecer los privilegios de un sindicato, tendrá que hacer lo mismo con sindicatos como el Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y el de Petróleos Mexicanos.
Todo ello para quitarnos de la mente que la desaparición del SME no se debe a su intención de borrar a una agrupación afín a la izquierda mexicana e inservible al Gobierno.
Por lo pronto, la decisión de Calderón contra el SME recuerda otros capítulos de presidentes contra dirigentes sindicales, de las muchas que ha habido en sexenios anteriores, siendo la más recordada cuando el ex presidente Carlos Salinas de Gortari mandó encarcelar al líder del gremio de los petroleros, Joaquín Hernández Galicia, dando origen a la expresión “quinazo”.
Este jueves 15 de octubre, los ex integrantes del SME, acompañados por miembros de otros sindicatos aglutinados en la Unión Nacional de Trabajadores, marcharán desde el Ángel de la Independencia al Zócalo capitalino en rechazo a la medida y a favor de la creación de un frente que defienda los derechos de los trabajadores. No hay que olvidar que los sindicatos en México son producto de una historia aderezada con la sangre de las víctimas de las huelgas de Cananea y Río Blanco.
Pero de ser defensores de los derechos laborales, al pasar de los años, se han convertido en verdaderas cuevas de "Alibabá y miles de ladrones".
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Houston, EEUU - Sociedad
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Escrito por Mary Avila
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Domingo, 22 de Noviembre de 2009 21:41 |
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Las buenas o malas costumbres son de esos elementos invisibles que se cuelan en el armario, que se meten en el equipaje de todo viajero, y que simulan estar guardados hasta que encuentran la ocasión y salen a relucir.
La bondad o la maldad de un individuo no se perciben por la vistosidad o discrecionalidad del atuendo, tampoco por el solemne o florido lenguaje. Se es honesto o delincuente según las circunstancias.
En tiempos de austeridad, ya cuando el paso hacia la urbanidad se palpa irreversible, cuando a falta de bocadillo no se puede recurrir al huerto familiar, porque no existe, cuando para saciar el hambre se llega a terrenos insospechados, se desempolva el ropero, se abre la maleta y empieza la incertidumbre.
La delincuencia se vive en todo el mundo, hasta en Cuba -donde se supone que los hermanos Castro alimentan a toda la isla-, y Estados Unidos, el imperio capitalista, no es la excepción.
En esta nación, donde pocos se interesan por lo que pasa fuera de sus fronteras, donde muchos miran escenas del exterior principalmente relacionadas con catástrofes políticas y naturales, aquí se pensaba que las aguas del Río Bravo podrían contener la fuerza avasalladora de la delincuencia que ahoga a México y Centroamérica.
Ya sea como producto nacional o de importación, la delincuencia es un ingrediente que cada día va salpicando más un estilo de vida que hasta hace muy poco podían presumir los que viven en el sur de Estados Unidos.
Para muestra está el asalto a James Thompson, el pasado 17 de noviembre, alcalde de Sugar Land, uno de los municipios del área metropolitana de Houston, quien al llegar a su casa era esperado por un joven armado que amenazó con matarlo si no le entregaba el dinero que traía en el bolsillo.
El alcalde relató que el asaltante afroamericano se llevó un botín entre 80 y 100 dólares, y ya con retrato hablado en circulación, la organización Crime Stoppers, que combate el crimen, ofrece recompensa de 5 mil dólares a quien aporte pistas para dar con el sospechoso.
“Esto le puede pasar a cualquiera”, advirtió Thompson mientras recomendaba a la población en general a estar más atenta ante el incremento de la inseguridad.
Los infractores de la ley no distinguen raza, religión o estrato socioeconómico, arrasan por igual en estacionamientos, negocios y viviendas. En el mejor de los casos, como el anterior, se llevan objetos personales, pero en este país donde es fácil el acceso a las armas de fuego, los ladrones no recapacitan antes de oprimir el gatillo.
 No hace falta recurrir a estadísticas policíacas para notar que los índices de robos y asesinatos se han disparado. Todavía a principios del 2009 era tema de destacados titulares un asalto domiciliario u homicidio.
Pero el tema se va volviendo cotidiano y el receptor del mensaje va perdiendo sensibilidad. Más que enterarse de qué o cómo robaron a alguien al otro lado de la ciudad, importa conocer los detalles del asalto al vecino, al amigo, al familiar.
El cerco se va reduciendo; la zozobra crece. En esta tierra, incluso en tiempos de recesión económica, abundan en los autos los sistemas de navegación, sofisticados equipos de sonido y minipantallas en cada asiento. Tanta tecnología tienta al amante de lo ajeno que permanece al acecho.
Los hay, claro, los que se llevan el auto completo, lo desmantelan y lo abandonan unas calles más adelante, actuando como en las mejores películas de acción, con espíritu rápido y furioso, dejando a la policía una escena para iniciar la investigación.
Por fortuna, se puede confiar en las autoridades, y cada quien hace lo que le corresponde. El temor es que la falta de empleo lleve a la desesperación a más gente, obligándola equivocadamente a hurgar en el armario hasta encontrar el disfraz de delincuente, y que tanta transformación de costumbres rebase la capacidad policial.
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Dubai, EMIRATOS ARABES UNIDOS - Sociedad
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Escrito por Haydeé Pérez
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Sábado, 17 de Octubre de 2009 04:39 |
Con el fin de que los niños mexicanos que viven en Dubai conozcan de manera dinámica y divertida la cultura e historia de México y sepan cuáles son los símbolos patrios, un equipo de mujeres iniciamos el sábado 10 de octubre unos talleres cívicos en el Consulado Mexicano.
En diciembre del 2007, un grupo de 26 mujeres y aproximadamente 35 niños tuvimos una fiesta navideña en un parque público. El ambiente fue muy lindo al irnos conociendo unas a otras; la invitación fue hecha de voz. en voz.
Ese día me di cuenta que sólo tres mujeres estábamos casadas con mexicanos, todas las demás se habían unido a europeos, americanos y las tres que tenían más de 10 años de vivir en Dubai era porque sus cónyuges son árabes.
Los niños hablaban todo el tiempo en inglés mientras jugaban. Al llegar el momento de pegarle a la piñata, llamé a todos los niños para que se acercaran e hicieran una fila. Para sorpresa mía me dí cuenta que algunos de los pequeños no entendían español y otros preguntaban: "Where is the piñata?".
A partir de ahí seguimos reuniéndonos para celebrar el Día de los Reyes Magos, con la tradicional rosca, y después para festejar el Día del Niño y el Día de las Madres. Pero a mí siempre me inquietaba que nuestros niños podían perder su identidad, ya que muchos no habían nacido en México y para ellos ese país era sólo un lugar donde iban a pasar unos días en el verano.
En mayo del 2008, el Consulado Mexicano abrió sus puertas en Dubai. Más de 200 personas estuvimos en la inauguración. Fue un día especial, yo sentí que tenía una casa más y me dio mucho gusto ver mi bandera en su asta.
Desde entonces se inició un registro oficial de todos los mexicanos que viven en los Emiratos Árabes, y por ese medio mi amiga María Herr y yo aprovechábamos para enviar invitaciones a seguir celebrando en familia nuestras fechas especiales.
En una de esas reuniones yo comenté que mi hijo y yo leíamos sobre historia de México de los libros de texto de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y repasábamos ejercicios de ortografía para que aprendiera a escribir en español, pero que él me había dicho que era muy aburrido tener la clase solo y él mismo me propuso que buscara más niños para que les enseñara juntos.
En ese momento varias mamás dijeron que sería muy bueno que pudiéramos reunir a los niños para que conocieran más de nuestro país y nos confirmaron a María y a mí que estaban dispuestas a participar si se organizaba algo.
Yo me dediqué a redactar la propuesta y María buscó la cita para que el Cónsul Francisco Alonso nos pudiera recibir.
En junio de este año fuimos a presentarle el proyecto, en el que además le solicitábamos que se pidieran libros de texto a la Secretaría de Educación Pública de México, y que nos apoyara en buscar un lugar dónde iniciar las reuniones. A él le pareció muy buena la idea y nos dijo que podíamos usar las instalaciones del Consulado para comenzar después del verano.
En sólo unas semanas nos organizamos cinco mamás para dar inicio al proyecto. No teníamos idea qué respuesta tendríamos porque varias familias que habían estado interesadas ya no vivían en Dubai, pero de todas maneras dijimos que aunque sólo fuera para nuestros hijos lo haríamos.
El sábado 10 de octubre llegaron 25 niños. Tuvimos una mañana muy emocionante y divertida: los pequeños hicieron los honores a la Bandera, cantaron el Himno Nacional y aprendieron sobre los héroes de la Independencia de México por medio de una representación.
En pequeños grupos hicieron una manualidad. Los que sabían leer leyeron sobre el perro escuintle, originario de México y que está en peligro de extinción. Los más chiquitos escucharon cuentos y todos jugamos la ronda infantil de la “Víbora de la mar”. Yo me sentí feliz.
De regreso a casa, mi hijo Míkel, de 10 años, me preguntó: "Mami, ¿por qué lo haces?". Como no entendí la pregunta le pedí que explicara qué estaba preguntando. Él amplió diciendo: "¿Por qué te gusta dar clases? ¿Por qué te gusta juntar a los mexicanos?". Y yo le contesté: "Porque tuve un abuelo que me enseñó amar a México y porque quiero que tú también te sientas orgulloso de ser mexicano".
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Däniken, SUIZA - Sociedad
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Escrito por Angela Monte
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Martes, 24 de Noviembre de 2009 20:15 |
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Una de las mayores bondades de la política suiza, siempre ha sido su carácter neutral en lo que a cualquier conflicto de intereses entre dos partes opuestas se refiere, ya sea dentro o fuera de su territorio. No por nada la Confederación Helvética –Suiza- es la sede de organizaciones mundiales como la Cruz Roja, la ONU y la FIFA, por citar sólo algunas.
Pareciera que esta actitud pacifista y mesurada se aplicara a sus congéneres de manera imparcial y objetiva, pero en la práctica las cosas son muy diferentes.
Si bien es cierto que años atrás Suiza fue uno de los países europeos que acogió una gran cantidad de asilados de países en guerra, también se puede afirmar que fue esta decisión la que más dolores de cabeza le trae en tiempos recientes, bajo el argumento de ver amenazada su cultura tan homogénea y tradicionalista.
El más reciente ejemplo radica en la propuesta de ley que ha hecho una parte de la población, específicamente la derecha conservadora y la derecha religiosa, sobre la construcción de los minaretes o alminares (torres simbólicas de las mezquitas musulmanas) que ya ha levantado ámpulas en un amplio sector de población.
Como es común en este país, se han erigido dos bandos de presión mediática provocados por los carteles de propaganda política sobre este tema.
El primer grupo, los creadores de la iniciativa, proponen una ley para no construir más minaretes apoyados en argumentos no muy claros. Entre ellos, que no son estéticos ni representativos de una cultura mayormente cristiana, y la reciprocidad a la prohibición de países musulmanes para construir iglesias.
Uno de los líderes de esta iniciativa, Oskar Freysinger, argumenta que no se trata de prohibir la práctica religiosa, sino de invalidar el sentido político del Islam que conlleva el símbolo del minarete.
Aunque extraoficialmente se rumora que detrás de estas “infantiles” justificaciones se centra un acto de racismo, peligrosidad y falta de respeto a los derechos fundamentales de los que Suiza se dotó en 1848 como un Estado de neutralidad religiosa y libertad de culto.
El segundo grupo lo forman los oponentes a dicha iniciativa. Sus juicios para atacar ésta van más allá de una mera apreciación estética. Afirman que si de símbolos religioso-políticos se trata, entonces los campanarios serían el equivalente de la parte política del catolicismo, algo que en Suiza abunda.
Los carteles de la polémica ya han empezado a dar sus primeros conflictos ideológicos en las municipalidades de Friburgo, Lausana, Basilea, Yverdon-les Bains y Montreux, donde se ha prohibido su difusión. Más no así en las ciudades de Ginebra, Winterthur, Lucerna y Zurich, las cuales aprobaron su aparición pública apelando a la libertad de expresión.
Intolerancia es el común denominador para las minorías, en este caso religiosas, pero en bastantes otros aspectos se deja ver este rasgo típico del suizo que no lo deja bien parado ante el resto del mundo.
Los electores suizos votarán el 29 de noviembre sobre la prohibición para construir nuevos alminares, como solicita la iniciativa popular.
De aprobarse dicha ley, habría que ver la reacción de los países musulmanes, que por mucho han mantenido a Suiza lejos de sus blancos de ataques de sus miembros fundamentalistas.
Algo está pasando en este país, la soberbia los ha llevado a serios problemas diplomáticos en los últimos tiempos. ¿Será que el miedo se está apoderando de las esferas políticas?
Ya lo dijo Antonio Hodgers, diputado suizo: “Debemos estar unidos a nuestros propios valores que son la tolerancia y el respeto de las minorías. Tenemos que saber quiénes somos”.
Pareciera que se les están olvidando precisamente esos añejos valores tradicionalistas que ahora tratan de conservar a toda costa. ¿Así o más contradictorio?
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