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España llora de alegría.
Holanda de tristeza, como nos lo narra nuestra compañera Laura Dueñaz en este enlace, desde Amsterdam.
Así las cosas, unos ganan, otros pierden.
Lo cierto es que España está de fiesta desde la noche de este 11 de julio. ¡Está de manteles largos! Alegre, contenta, desbordada, satisfecha... ¡eufórica! Y gratamente unida gracias al futbol, gracias a que la Selección Nacional remató este Mundial con dos finales felices: el primero, el gol que metió Andrés Iniesta poco antes de terminar la prórroga, que le dio el Campeonato y, el segundo, el beso que espontánea y sorpresivamente le dio Iker Casillas a su novia la periodista Sara Carbonero, quien lo entrevistaba en directo para Telecinco, dejando perplejo a todo el país que veía la transmisión y acabó emocionándose con el gesto.
Estas imágenes, que reflejaron una vez más las emotvias lágrimas que no podía controlar el considerado mejor portero del mundo, no tardaron en ser colgadas en los diarios online como la segunda nota de importancia, luego de la principal: ¡España, campeona del mundo!
El momento dio para mucho, primero por el toque romántico que, sin proponérselo, le puso esta pareja a este Mundial, luego de que la periodista recibiera críticas de un diario londinense, quien le echó la culpa de la derrota de España ante Suiza. También dio para despertar la emotividad de los españoles, particularmente las mujeres, entre las cuales seguro crecerá la afición por este deporte.
Pero las voces críticas no se pudieron callar, como la del periodista Fernando González Urbaneja, presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, quien calificó de “vergonzoso” que en el primer partido Sara se haya ubicado cerca de la portería, considerando esto como una distracción al portero.
El tal es que en este Mundial no sólo hubo romanticismo, sino algo más digno de comentarse: los españoles ante la reivindicación de sus propios valores como ciudadanos. Tanto patriotismo ha salido a flote en estas horas en la Madre Patria, que hasta los mismos periodistas de diferentes medios están sorprendidos del "amor" que mucha gente le manifiesta ahora a la bandera española, portándola donde quiera y dejándola ver por cualquier sitio. En estas días no va como un “trapo” más, sino como un símbolo en el que parece vuelven a creer. Y no es que tampoco la repudien, pero los españoles no se distinguen por tenerle cariño y respeto a esta insignia. Menos en estos tiempos de adversidad.
Eso sí, los diferentes deportes que se practican en este país le han dado mucho orgullo y felicidad a los españoles, ya sea en tenis, ciclismo, motociclismo, automovilismo, natación, baloncesto, por citar algunos que han triunfado a nivel internacional, pero el futbol era la materia pendiente con la historia y el pueblo, y este 11 de julio escribieron el último capíítulo con un final feliz.
Si las calles y plazas principales de todos los rincones de España vibraron la noche del domingo ante la euforia no sólo de españoles, sino de personas de otros países que apostaron por la Furia Roja, los medios de comunicación durmieron y despertaron este lunes eclipsados con el futbol, haciendo a un lado la presentación de otras notas de actualidad.
A la hora que se escribe este post, los campeones ya se encuentran de nuevo en casa, pletóricos con el recibimiiento que les han dado tan sólo los que se han reunido en el Aeropuerto Barajas de Madrid, pero la gran fiesta la vivirán esta tarde al ser recibidos por una multitudinaria afición en las calles de Madrid, luego de visitar primero el Palacio de la Moncloa y Palacio Real, donde serán esperados por los famosos inquilinos de esos sitios.
Lo cierto es que hoy la Madre Patria no cabe en su orgullo de felicidad con estos hijos del futbol que, pese a ser jugadores de grupos rivales a nivel nacional, han sabido trabajar en equipo con constancia, sencillez, tesón y sobre todo solidaridad. Y eso no sólo se les agradece, sino que se les debe aprender desde cualquier posición.
Ya lo dice el mismo editorial del diario ABC “Metáfora para una nación”, publicado este mismo lunes 12 de junio.
“Esta explosión cívica de españolidad debería ser bien entendida por la sociedad como un valor enriquecedor, en un momento en que España necesita bases firmes para una recuperación que no sólo es económica. Y también debería ser interpretada correctamente por la clase política, a derecha e izquierda, como la exhibición de una España que si no da más la cara, es decir, si no se muestra más a menudo con esta alegría, esta autoestima y esta convicción, se debe a que no tiene los liderazgos que merece.
Hemos tenido que esperar a un Mundial de fútbol para que se genere un estado de ánimo frente a la adversidad, un sentimiento de patriotismo integrador. Pues sí, ha tenido que ser la selección de fútbol la que enseñe a los españoles que, como Nación, no hay más límites que los que se imponga a sí misma”.
Sin duda alguna, este mensaje es y debe ser aplicable a cualquier sociedad y país.
¡Enhorabuena pues a los fieles seguidores del futbol español, que merecida se tenían esta Copa 2010!
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