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Están a un pasito de completar el capítulo más anhelado en la historia del futbol: ganar el Mundial y traerse a casa la acariciada Copa. Es cuestión de días, de horas, de hoy hasta el domingo 11 de julio en que podrían ganarle la final a Holanda... pero en que también podrían no ganarle y quedar como subcampeones.
Lo importante para la Selección Nacional -como para los españoles- es que se ha logrado avanzar de posición en este Mundial, pese al tropezón que tuvo en su primer encuentro con Suiza.
 España necesita tener en sus manos la Copa, porque como dicen acá, “se la han currado” (se la han trabajado), y además porque ganar este Mundial será un paliativo para los ciudadanos que cada día son más golpeados por esta severa crisis económica que viven y que el gobierno no logra sacarlos ni a la superficie.
Dicen, los que saben de futbol, que la selección española es tan buena que merece ganar este Mundial 2010, pues labor, presencia, garra y clase ha demostrado desde que ganó la Eurocopa en 2008. Por cierto, al mismo contrincante que enfrentó en Durban esta pasada noche, Alemania, una escuadra de jugadores respetada incluso por los medios de comunicación, a través de sus comentaristas españoles, como uno de los que narró el partido en vivo para el canal de televisión Telecinco, que decía luego del primer gol anotado por Puyol: “no nos crezcamos no nos crezcamos, que son alemanes”.
Desde que la Furia Roja se fue a Sudáfrica, poco antes del 11 de junio, los medios de comunicación parecían pasarse la encomienda de que España reunía todas las condiciones para ganar este nueva edición del balompié internacional.
Ha sido tan grande la esperanza del pueblo depositada en su selección, que incluso a muchos ciudadanos les ha aflorado un orgullo nacional tan pocas veces visto en la Madre Patria. Incluso a los que no somos de aquí, nos sorprende ese sentimiento por España, concretamente porque en todos los rincones del país han salido a lucir por los balcones, jardines, ventanas de coches y otros sitios públicos, la bandera española con sus colores rojo y amarillo, su escudo o, en su lugar, el famoso toro de Osborne. Algo que no es muy común por estas tierras.
Si antes del partido, los balcones de edificios en Valencia, otras ciudades grandes, así como diversos pueblos, ya se veían abanderados, el mismo día del partido mucha gente, sobre todo jóvenes, portaban banderas sobre su ropa, tipo capa, tipo pareo, sin faltar aquellos que llevaban desde temprana hora las camisetas rojas.
Incluso desde que la Furia empezó a avanzar en el Mundial, aumentó la instalación de puestos en determinadas calles de Valencia con la venta de souvenirs a precios bastante altos, pero los chinos, que tienen abarrotado este país con sus tiendas de “todo a 100” (llamadas así cuando circulaba la antigua peseta) venden también recuerdos de la selección a precios más accesibles.
 Es tanto el orgullo nacional que se percibe por estos días en este país, que ni los mismos conductores de radio o televisión lo disimulan, porque reflejan su alegría y su apoyo para que España gane la Copa. Algunos comunicadores han hecho incluso públicamente sus apuestas o sus promesas, si España consigue el campeonato.
Pero los que se han visto más desbordados de gusto, luego del 1-0 a favor de la Furia, han sido medios destacados como El Mundo, que en su edición online osó poner en las primeras horas de este jueves (horario europeo), titulares como “El Kamasutra del fútbol”, con una nota que hace un comparativo de los inspirados titulares que diarios internacionales pusieron a la crónica del partido, con las prácticas del Kamasutra.
La nota de este titular empieza así: “Habéis entendido bien. La maravillosa máquina de fútbol de Del Bosque, capaz de pasarse el balón durante horas y de entrar en el área de 150 formas distintas, un Kamasutra de ocasiones de gol, lleva a puerta el suspirado 1-0 del modo más viejo del mundo: córner y cabezazo”, escribe Paolo Condo en 'La Gassetta dello Sport”.
Más adelante, el mismo autor de la nota en El Mundo, justifica esta cita, agregando: “Si es verdad que en el fútbol existe algo parecido al orgasmo, nadie como España para provocarlo. Puede hacerlo a partir de la caricia, del beso, de la suave estimulación, de Iniesta o Xavi, pero también del taladro rudo e irresistible de Puyol. Boca arriba o boca abajo, en posición vertical u horizontal, España siempre encuentra el camino. Gracias a eso, a su enorme abanico de recursos en el lecho verde”.
Y ni qué decir de La Razón que en uno de sus titulares cita: “El mundo se rinde a la selección: ¡España, qué guapa!”, haciendo referencia al encabezado de la Gassetta dello Sport. Los mismos medios están que no caben en su orgullo al voltear sus miradas y ver con beneplácito cómo sus coetáneos de otros países catalogan ya a la Furia Roja.
Así anda la inspiración y el amor al futbol en estas horas en España. Así las nuevas formas de que el futbol español le “haga el amor” a sus aficionados y a los mismos medios de comunicación.
Lo cierto es que hasta muchos catalanes y vascos, que por sus ideales nacionalistas siempre se han manifestado distantes de ser españoles, esta vez le entraron al ruedo en las celebraciones que en todo el país se dieron la noche del miércoles en las plazas principales, y hasta entonaron el famoso estribillo “Yo soy español, español, español”.
Ya hasta el Himno Nacional lo escuchan con más seriedad cuando ha empezado alguno de los últimos partidos de la Roja, que aunque no tiene letra, ¡parece que sí les llega al corazón!
Famoso también se ha hecho un pulpo llamado Paul, que se encuentra en un acuario de Oberhausen, Alemania, y que tiene dotes especiales para predecir. Según los medios españoles a este cefálopodo se le utilizó para pronosticar el ganador entre Alemania y España, lo cual acertó al tocar con uno de sus tentáculos una de las dos cajas que le pusieron con sendos nombres de los países jugadores; en este caso, España.
De hecho, este viernes 9, el pulpo vuelve a hacer sus predicciones en el acuario, tocando las cajas del que podría ser el ganador y del país que ocupará la tercera y cuarta posición.
Lo cierto es que con Paul o sin Paul, con fuerte crisis económica, con un alto porcentaje de desempleo, con un nuevo impuesto del 16 al 18 por ciento que entró en vigor el pasado 1 de julio, con nuevas medidas económicas que están tomando el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y que no tienen muy contentos a una gran mayoría, los españoles viven estos días la enajenación que siempre provoca el futbol, como una merecida aspirina que les quita el fuerte dolor de cabeza que diariamente provocan las “buenas nuevas” que a diario está dando el actual gobierno.
Esperemos pues el último encuentro futbolístico con Holanda, para que si España gana, escriba con orgullo el último capítulo de este Mundial, o si queda como subcampeón, remate con dignidad y orgullo una de las mejores actuaciones que ha tenido en los mundiales.
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