El lado triste del Invierno PDF Imprimir E-mail
Bruselas, BÉLGICA - Personal
  
Lunes, 01 de Febrero de 2010 23:05
Cuando vivimos en un país donde el clima es la mayor parte del tiempo soleado ni siquiera nos pasa por la cabeza que ese buen clima tiene una gran influencia en nuestro estado de ánimo. Los mexicanos tenemos fama de ser amigables, alegres y fiesteros contrastando con, por ejemplo, los ingleses que tienen fama de ser más formales y serios, sin embargo, en esta temporada podría decir que soy una mexicana atípica.

Es mi segundo invierno en Bélgica y  ya no me sorprenden los días tan cortos, ni las bajas temperaturas o el exceso de lluvia ni la aparición prolongada de nieve. Ahora lo que me ha tomado por sorpresa es el paulatino aumento de mi apatía junto con las ganas de comer pasta y cosas dulces.

Al principio le eché la culpa a la temporada navideña. Estar alejada de la familia en esas fechas siempre provoca nostalgia.

Luego fue un resfriado que de plano me tumbó en cama entre nariz constipada y dolores de cuerpo. Cuando la enfermedad física se fue, quedaron sólo las ganas de dormir y de no hablar con nadie. Ni leer, ni escribir, ni cocinar -que son mis actividades favoritas- parecían lo suficientemente atractivas como para sacarme de mi letargo.

Sin contar con el permanente mal humor al que, por supuesto, le encontré la respuesta de inmediato: ¡Todo es culpa de las hormonas! Pero no, no es nada de eso. Pocos mexicanos llegamos a escuchar siquiera el término "depresión invernal" y somos aún menos los que llegamos a experimentarla. ¿Y saben qué? Es terrible.

Todo mi padecimiento se debe simplemente a la escasa luz solar que mi organismo está recibiendo después de meses de días grises y que es tan necesaria para ciertas de sus funciones como la producción de vitamina D y de neurotransmisores necesarios para un buen estado de ánimo. Su nombre correcto en inglés es Seasonal Affective Disorder (SAD) o lo que sería en español Transtorno Afectivo Estacional o  Depresión Invernal.

La sufrimos comunmente personas quienes vivimos en altas latitudes como las del norte de Europa. Curiosamente, la excepción parecen ser los islandeses cuyos genes son inmunes a este trastorno. En contraste, los más afectados somos la gente originaria de regiones más soleadas ya que al estar acostumbrados a recibir más luz solar, resentimos de inmediato la falta de ésta.

Así que todos mis síntomas indican que padezco de Winterdepressie (en neerlandés) y que sólo es cuestión de tiempo -dos meses más y se acaba el invierno- y de tomar pequeñas medidas para contrarrestarla.

Ahora que ya conozco el nombre de mi enemigo, es más fácil luchar contra él.

Lo mejor de todo es que son cosas super sencillas de hacer. Tengo que incluir en mi dieta frutas frescas y pescado y no abusar del alcohol, además de  tratar de hacer un poco de ejercicio; las caminatas cortas ayudan.

Un remedio utilizado al parecer en toda Europa es el té de hierba de San Juan, que entre muchas otras propiedades, posee  la de funcionar como antidepresivo.  Y no sé ustedes, pero yo prefiero tomar un té a tener que engancharme con un fármaco. Habrá que probar.
 

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Comentarios  

 
#4 Vengan al calorcito.Haydeé 04-02-2010 10:32
Bueno, yo por acá en el desierto no me puedo quejar para nada del frío, el invierno lo disfrutamos al máximo, es la mejor época del año entre 18 y 25 grados. Claro que me gustaría sentir un poquito más de frío y ver llover algunos días, pero eso no sucede. Nosotros nunca tendremos el winterdepressie pero quizá deba haber algún nombre cuando en el verano de hasta 47 grados nos sentimos con la presión baja, agotados y algunos hasta mal humorados.
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#3 y pues sí!pao d 03-02-2010 15:19
Margarita: Efectivamente, todo cambia, y me ha cambiado hasta la piel y el cabello (o igual es sólo que estoy envejeciendo!). Lo que uno hace por amorrsss.
Laura: Pues efectivamente, el ejercicio aunque sea leve, nos ayuda a sentirnos mejor. Creo que tendré que cambiar de medio de transporte (y comprarme un impermeable!)
Saludos.
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#2 La ventaja del ejercicioLaura 03-02-2010 14:45
Gracias por escribir sobre el tema, creo que muchas personas que vivimos ahora en lugares tan al norte hemos sentido alguna vez cómo el ánimo se nos va con el sol. Es curioso, pero gracias a tu artículo caí en la cuenta de que aunque en Holanda compartimos casi el mismo clima, muchos estamos excentos de sufrir depresión ¡gracias a la bicicleta! Alguna ventaja debía tener pedalear entre la nieve o bajo la lluvia.
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#1 ¡Cambia, todo cambia!!!Margarita 03-02-2010 10:10
Y es que como dice la canción (creo can tada por Guadalupe Pineda) ... cambia todo cambia... Cuando uno se cambia de país ... ¡todo nos cambia, Paola! pero el invierno tan fuerte y largo que hace por estos países, en verdad que sí provoca que hasta el estado emocional se baje. A mi sí me da más el solecito por estas tierras, pero cuando hay días seguidos de lluvias, viento y frío intenso...y todo es gris, uy, uy, uy... entra la "depre"...
¡Ánimo y que la hierba de San Juan te ayude, Pao!
:side:
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