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La creación de empleos es la prioridad del presidente estadounidense Barack Obama durante el 2010, según lo anunció la noche del 27 de enero en su primer discurso sobre el Estado de la Nación, a la vez que dijo que no se rendirá hasta que su propuesta sobre el sistema de salud sea aprobada.
“Los empleos tienen que ser nuestro primer enfoque en 2010”, dijo, “el peor momento de la crisis económica ha pasado, pero la devastación permanece”.
En su discurso desde el Capitolio, en Washington, D.C., Obama anunció que a fin del presente año habrán sido añadidos 1.5 millones de empleos, en parte gracias a una iniciativa nacional de impulso a la exportación.
En Estados Unidos se calcula que durante los dos últimos años se han perdido más de 2 millones de empleos, por lo que el presidente dijo que se otorgarán 30 mil millones de dólares para que, a través de los bancos, los pequeños comerciantes creen más fuentes de trabajo o suban el sueldo a sus trabajadores.
“Nunca he tenido más esperanza por el futuro de los Estados Unidos que esta noche”, señaló Obama en su informe presidencial difundido a través de la televisión a todo el territorio estadounidense.
Ante Senadores, Representantes (diputados) y los jueces de la Corte Suprema, acompañado por el Vicepresidente Joe Biden y Michelle Obama sentada en las tribunas, el mandatario insistió en que los estadounidenses juntos pueden lograr que este país sea el primero en el mundo en todos los ámbitos.
“Yo no acepto un segundo lugar para los Estados Unidos”, comentó, “los Estados Unidos tienen que ser la nación que dirija la energía limpia, porque la nación que logre eso será líder de la economía global”.
Dijo no entender por qué Europa o China tienen los trenes más rápidos, e instó a los norteamericanos a trabajar en la creación de paneles solares y plantas de electricidad, cuidando siempre el medio ambiente.
Durante su campaña en busca del voto para convertirse en presidente, Obama prometió que durante su primer año de mandato impulsaría una reforma migratoria, pero pasados los 12 meses desde su arribo a la Casa Blanca, el tema sigue sin llegar al escritorio presidencial.
Y la noche del informe, una vez más se quedaron esperando noticias alentadoras los más de 12 millones de habitantes de Estados Unidos que viven diariamente desde hace años la incertidumbre ante su estatus ilegal en el país donde trabajan y pagan impuestos.
Obama se limitó a decir que es necesaria una reforma migratoria, pero no dijo para cuando la retórica alcanzará el papel en forma de propuesta para consideración de los tres poderes que conforman el gobierno estadounidense.
Con 57 por ciento de popularidad llegó el primer presidente afroamericano a rendir cuentas ante este pueblo norteamericano, como lo han hecho por 220 años los presidentes de Estados Unidos por mandato constitucional.
Al estrenarse como jefe de esta nación, Obama contaba con 68 por ciento de popularidad, pero en su peor momento ha bajado hasta el 50 por ciento, según las encuestas que recogen una muestra aleatoria que refleje la opinión de este país que actualmente cuenta con unos 300 millones de habitantes.
El sistema de salud propuesto por Obama ha sido ampliamente debatido y no ha logrado la aprobación en la Cámara de Representantes, y si antes fue difícil de ser aceptado por la mayoría, ahora es más, ya que los Demócratas, compañeros de partido del presidente, perdieron un escaño que les daba mayoría.
Lo anterior es debido a que el Senador Demócrata, Edward Kennedy, hermano del popular ex presidente John F. Kennedy, dejó libre el escaño al morir el año pasado, y esa plaza fue ganada por un republicano en elección popular, la semana pasada.
Por lo que Obama llamó a la clase política a trabajar junta para aprobar leyes que beneficien a los estadounidenses sin importar su inclinación partidista.
Igualdad de derechos
Sereno como siempre, el ganador del Premio Nobel de la Paz en 2009, habló durante 70 minutos, haciendo un discurso más largo de lo habitual para este tipo de citas en el Capitolio.
Tanto republicanos como demócratas lo recibieron efusivamente con aplausos y hasta saludos de mano y abrazos quienes tuvieron al Presidente Obama al alcance. Y así, cuando habló de crear empleos, de hacer más asequible la educación universitaria y cuidar la seguridad nacional, todos lo aplaudieron por igual.
Pero cuando el Primero Mandatario anunció que luchará para que los homosexuales tengan acceso a la carrera militar en Estados Unidos, terreno que ahora les es vedado, los Republicanos permanecieron sentados y sin expresión en sus caras, mientras que los Demócratas hasta se pusieron de pie para aplaudir la medida.
Y hablando de igualdad, Obama dijo que velará para que a las mujeres se les pague igual que a los hombres cuando realicen el mismo tipo de trabajos.
El tema de las guerras que Estados Unidos apoya más allá de sus fronteras es continúa causa de polémica entre los estadounidenses.
Obama anunció que para agosto próximo las tropas norteamericanas abandonarán Irak, mientras que seguirán en Afganistán hasta julio del 2011. Al menos ya tienen posible fecha de regreso a casa los miles de soldados, muchos de ellos hispanos, que luchan en tierra extranjera.
El presidente dijo que próximamente se llevará a cabo una reunión mundial para tratar el tema de materiales nucleares, para que los países se comprometan a no permitir que caigan en manos de terroristas.
Y el mensaje de Barack Obama al gobierno iraní fue claro: Mientras más se aíslen e ignoren las advertencias de parar sus ensayos nucleares, mayores serán las consecuencias que deberán asumir.
El mandatario destacó el espíritu de fortaleza y superación que siempre ha distinguido al pueblo estadounidense, por lo que insistió a lo largo de su discurso en que para sacar adelante al país hay que trabajar juntos sin importar inclinaciones partidistas.
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