'La esperanza nunca muere...' PDF Imprimir E-mail
Houston, EEUU - Sociedad
  
Sábado, 02 de Enero de 2010 13:07

Iniciar un año más lejos de casa, sin la familia y en tierra ajena, es siempre difícil porque se impone la nostalgia, pero en el comienzo de este 2010 en Estados Unidos no hay lugar para tristezas ni penumbras, en estos días resplandece con más fuerza que nunca la esperanza de que pronto el Congreso discuta la anhelada reforma migratoria.

Este es un tema que divide a la población y a los mismos partidos políticos, mientras unos la apoyan y reconocen su necesidad para regular el flujo de personas que llegan a vivir en esta Nación, otros presentan a los inmigrantes como una amenaza.

Pero esta polémica no es nueva, lo nuevo en este comienzo de año es que ya el Congreso cuenta con el documento que el mes pasado presentó el congresista Luis Gutiérrez, y esa es la llama que alimenta la veladora que millones le han prendido a su santo predilecto.

El Gobierno sabe que tiene que hacer algo al respecto. Una reforma migratoria significaría que los que han entrado ilegalmente, se han quedado a vivir en este país, han trabajado honestamente y han pagado impuestos, pueden aspirar a salir de las sombras, a gritar a los cuatro vientos su existencia, sin temor a una deportación.

Parece simple, pero quienes viven en esas circunstancias, con la zozobra, con la incertidumbre a cuestas, se esconden y salen de su vivienda sólo para ir al trabajo.

Así transcurre la vida de millones que se han convertido en padres de familia en estas tierras, que tienen como hijos a auténticos ciudadanos americanos que disfrutan de todos los derechos que esta Nación les otorga, pero llevan también a cuestas la cruz que cargan sus progenitores, saben que en cualquier momento su núcleo familiar será fragmentado.

Los defensores de derechos humanos y las organizaciones en pro de los indocumentados no se cansan de recordar a los que se oponen a una legalización que éste es un país de inmigrantes desde sus inicios, pues los europeos llegaron acá en busca de una vida mejor.

Y ahora los descendientes de esos europeos que fueron bien recibidos por los auténticos nativos americanos son los que rechazan a los inmigrantes.

A diferencia de Europa, donde repudian a los extranjeros que llegan a establecerse en sus países alegando que les quitan las fuentes de empleo, en Estados Unidos es bien sabido que los indocumentados realizan los trabajos que los nacionales o legalizados no quieren.

Muchas son las contradicciones que el Tío Sam mantiene hacia la población ilegal, se supone que los que entraron ilegalmente, ya sea sin documentos migratorios o suplantando a los titulares, no pueden trabajar aquí.

Sin embargo, el mismo Gobierno, a través del organismo de recaudación de impuestos, les otorga una clave para el llenado de formas al pagar impuestos, misma que sustituye el número de seguro social, que en este país se usa para todo procedimiento o trámite oficial.

Así que mientras el Gobierno destina partidas millonarias para contrarrestar la entrada de más indocumentados, o para investigar empresas que les dan trabajo, o para hacer redadas, es decir, caer de sorpresa a las fuentes de empleo y detener a quien no cuente con un número válido de seguro social propio, al mismo tiempo invita a quienes persigue a que salgan de sus escondites y paguen impuestos.

Entre miedo y zozobra

Durante los dos últimos años las redadas fueron tema constante en los titulares, las imágenes en la televisión asustaban a los indocumentados de todo el país, a algunos el miedo los orillaba a faltar varios días al trabajo, pero finalmente tomaban valor de nuevo y continuaban con su rutina entre el temor y la incertidumbre.

Como resultado de esas redadas, cientos de latinoamericanos fueron regresados a sus países de origen, algunos de ellos dejando aquí a sus familias, por lo que algunas organizaciones se valen del sufrimiento de los niños que son dejados temporalmente huérfanos, sacando en los telediarios el clamor de pequeños llorando, implorando al Gobierno que les regrese a sus padres.

Y es que en el mejor de los casos, los deportados mandan buscar a sus hijos y algún familiar o amigo se los lleva hasta donde sus padres se encuentren, pero también hay niños a quienes el Gobierno recoge y los pone en adopción, convirtiendo en terror el tema de las deportaciones.

También la Policía ha estado haciendo su labor, aunque en este país cada Estado o municipalidad tiene sus leyes, con el pretexto de andar en busca de delincuentes, los uniformados han detenido a infinidad de personas de apariencia hispana.

Claro que los funcionarios públicos siempre niegan que en base al aspecto físico se hagan las detenciones, aunque quienes han vivido la experiencia corroboran esta teoría.

Y la suma de todas estas acciones en contra de los indocumentados fue vislumbrando la esperanza de que pronto habría alguna reforma al sistema migratorio.

El sentir de la gente era, y sigue siendo, que si el Gobierno estaba sacando a tanta gente de territorio nacional, era porque pronto llegaría la ansiada reforma, misma que podría legalizar a esos millones de trabajadores que con tanto esfuerzo y miedo contribuyen enormemente a la economía de Estados Unidos.

Se piensa que el Presidente Barak Obama quiere legalizar a los indocumentados, pero que no sean tantos, y aunque todos son necesarios para aportar mano de obra barata, legalizar a los que sobrevivan a las redadas, y el resto que se necesite, que entre con visas de trabajo temporales.

Mientras George W. Bush fue presidente, mantuvo siempre encendida la llama de la esperanza sobre una reforma migratoria. En sus discursos invitaba al Congreso a discutir el tema, pero las guerras mantuvieron a ese ex presidente tan ocupado que nunca se tomó en serio una legalización de indocumentados.

Con la llegada de Obama a la Casa Blanca, los indocumentados, hispanos, asiáticos y africanos, principalmente, vieron un rayo de luz.

Con muro fronterizo o Río Bravo de por medio, la gente se sigue arriesgando, cruza desiertos, algunos mueren en el intento y los que les sobreviven en la travesía toman más fuerza, así que el flujo de humanos que por lo general llega de noche, continúa sin tregua.

Vienen con la esperanza de encontrar una vida mejor, y llegan y se pierden entre los millones que llevan años acá, esperando que se repita lo que Ronald Reagan hizo posible siendo presidente de Estados Unidos en 1986, cuando promulgó una amnistía que legalizó a unos tres millones de indocumentados.

Porque como dice el dicho: “La esperanza nunca muere”…

Veamos si el 2010 es, efectivamente, el año que traerá felicidad a esos 12 millones de indocumentados, y a los familiares que en sus países de origen esperan por las remesas.

¡Feliz  2010!


Guarda y/o comparte este texto

Comentarios  

 
#1 Situaciones...Margarita 05-01-2010 22:55
Yo creo que en los países donde fluye mucha inmigración, las leyes que atienden este fenómeno social se están poniendo cada más duras y complicadas para quienes llegan a buscarse una nueva oportunidad de vida.

Algunas características similares a las que viven los inmigrantes en Estados Unidos encuentro yo con los que residen en España, donde el índice de inmigración también es alto, aunque proporcional al tamaño del país y a la población total.

Quizá los últimos gobiernos que ha tenido España, independienteme nte del partido en el poder, se abrieron tanto al tema de la inmigración que éste se les desbordó y cuando menos lo pensaron se vieron rebasados en ciertos aspectos, por eso es que cada vez la llamada Ley de Extranjería hace ajustes muy cerrados que pone más complicada la entrada y residencia de inmigrantes en este país.

Y así como mucho inmigrante de Estados Unidos hacen lo que los gringos no quieren hacer, acá sucede lo mismo, quien llega de fuera y vive sin papeles, aquí no le queda otra más que hacer lo que los españoles ya no les apetece hacer: trabajar cuidando niños, ancianos, limpiando casas, siendo camareros (meseros), trabajando en el campo o en la construcción.

Los "controles" o redadas también se han venido haciendo cada vez con más frecuencia y lo peor es que cuando estos empezaron, hubo denuncias en contra la policía, porque al parecer los altos mandos les pedían un número determinado de inmigrantes sin papeles detenidos -creo que por mes-, a fin de cumplir con cierta "cuota" exigida.
La polémica se desató con esta situación, pero los controles se siguen dando y claro que los policías paran a la gente de acuerdo a sus rasgos físicos.

En fin, el tema de nunca acabar...

¡Muy buena tu nota, Mary!
Citar
 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

 

Reporteras

Alfa Caballero
Inglaterra
Alejandra López
Estados Unidos
Ángela Monte
Suiza
Haydeé Pérez
Emiratos Árabes
Laura Dueñas
Holanda
Margarita Morales
España
María Gutiérrez
Estados Unidos
Mary Avila
Estados Unidos
Mayra Bosada
España
Norma Saldaña
México
Paola Diaz
Bélgica
Rocío Ruiz
China

Colaboradores

Acceder



Búsqueda personalizada

AddThis Social Bookmark Button

Enlaces de interés

Últimas noticias de Univisión

Premios 20Blogs

Últimos comentarios

RSS
ecoestadistica.com Webstats4U - Web site estadísticas gratuito El contador para sitios web particulares Google Analytics Alternative