Entre boda y epidemia PDF Imprimir E-mail
San Luis Potosí, MÉXICO - Personal
  
Jueves, 14 de Mayo de 2009 05:48

Luego de al menos siete años, el pasado 25 de abril mis dos hijos, mi marido y yo pudimos estar juntos otra vez en México. La razón fue la boda de mi primogénito, Jean Marc, celebrada en Guadalajara.

Mi esposo había estado en este país, al que considera su segunda patria, en el 2004 por motivos laborales. Mi hijo menor visitó México en 2002, cuando estuvo de vacaciones, estancia que se vio entristecida por la muerte de uno de mis hermanos, quien fue niño Down.

Así que llenos de ilusión, mis hijos, provenientes de Francia y mi esposo y yo, de China, llegamos a México para los preparativos de la boda.

Previamente, estando yo en la nación asiática y viendo lo barato y bien hecho de la ropa, pedí a mis hijos sus medidas para que les hicieran sus trajes para la celebración. A señas y después de muchas confusiones, logré que los chinos entendieran lo que quería, y así toda la familia portamos el día de la boda nuestro atuendo “Made in China”. Lo mismo fue con las alianzas.

La epidemia 

Unos días antes de la boda empecé a escuchar los comentarios de “una epidemia de influenza”. No le di importancia, pues hay algo que pasa cuando no vives en un lugar aunque éste sea tu país: crees que a ti no te pasara nada. Afortunadamente así es.

No se puede dejar llevar uno ni por miedos, ni habladurías; tiene que ser algo oficial y bien dicho lo que modifique tu actitud. Algunos invitados de San Luis Potosí, donde vive gran parte de mi familia, llegaron a Guadalajara para la boda con tapabocas.

El jueves 23 de abril a las 23:00 horas en cadena nacional, el gobierno federal había dado a conocer la aparición de la ahora llamada influenza a H1N1 y había decretado la suspensión de clases en escuelas del Distrito Federal, Estado de México y San Luis Potosí.

Durante la misa por el matrimonio de mi hijo, alguna persona se abstuvo de dar la paz y no saludó de beso. Sin embargo, me extrañó que en la fiesta si bailara, comiera y conviviera de cerca con los demás.

Al día siguiente de la boda, las noticias de todos los periódicos y televisión sólo hablaban de la "pandemia”, los e-mails circulaban a una velocidad increíble llenando mi buzón.

Por información de conocidos que trabajan en el sector salud, nos enteramos que estábamos ante algo desconocido que había causado ya varias muertes, aunque luego se supo que fue por falta de atención médica a tiempo. Al regresar a San Luis Potosí, donde hasta el momento han muerto seis personas por el virus, me percaté que  toda la gente usaba tapabocas.

Esa imagen de las personas con medio rostro cubierto daba temor. Vimos cómo las estanterías de los supermercados empezaban a vaciarse. Aunado a los mensajes del gobierno federal de no visitar lugares concurridos, vi cómo la población cayó en pánico colectivo.

Todo esto me hace pensar: ¿Es que acaso el mexicano no tiene suficientes emociones para alimentar su día a día, que necesita sentirse protagonista de algo aunque esto sea una enfermedad? ¿O nos pusieron el “tapabocas” para que no  dijéramos nada luego que los diputados aprobaron la legalización de la droga?

El próximo 5 de julio, San Luis Potosí tiene elecciones para gobernador, presidentes municipales y diputados. Al parecer, no hay buenos candidatos. La política está muy sucia y la gente decepcionada. ¿Los aspirantes a puestos de elección popular  aprovecharán todo esto de la epidemia como una maniobra política? Espero saberlo un día. 

De México a China

El temor de la familia y amigos por el regreso de mi esposo a China por motivos de trabajo, donde algunos mexicanos fueron puestos en cuarentena por temor al contagio, hizo que de plano me negara a responder el teléfono en algún  momento, dado que las opiniones eran coincidentes: “dile que no se vaya, los chinos son malos, están regresando a los mexicanos”, me dijo algún amigo.

Mi esposo es francés y los chinos no son malos. Algunos sistemas en China son un poco arcaicos y es muy comprensible que después de haber tenido la gripe aviar en el 2004, que dejó miles de muertos, se tomen medidas drásticas. Mi marido y mi hijo Christian vivieron en China durante esa epidemia.

El pasado 6 de mayo mi esposo llegó a aquél país sin ningún problema ni revisión de su estado de salud. Su itinerario fue Guadalajara - Los Ángeles - Pekín - Anshen. Y pese a las medidas de las autoridades de esa nación oriental, mi marido no fue revisado aún llevando en su pasaporte el sello de que había salido de México.

Como el gobierno mandarín es muy ahorrador y a pesar de que busca evitar cualquier contagio, por la noche apaga los censores de temperatura corporal colocados en el aeropuerto por lo que no se entera si alguien llega con más de 38 grados de calentura.

Aquí en esta ciudad potosina, mi familia y yo permitimos que el reencuentro de Christian con su país y con su gente se interrumpiera. Si bien es cierto que cancelamos un viaje a la Huasteca Potosina, sí disfrutamos a lo grande de nuestra familia, amigos, comida, campo y el entorno que un día formó nuestra vida cotidiana.

Supe que el gobierno estatal está dando recursos económicos a las escuelas para que desinfecten sus aulas antes de que los alumnos regresen a clases el 18 de mayo. La directora de un kínder en las afueras de la capital potosina me confesó que sólo le dieron 100 pesos para comprar material de limpieza para su colegio.

Además, es extraño pero aquí en San Luis Potosí las escuelas de nivel preescolar y primaria siguen sin dar clases, no así las guarderías donde el riesgo de contagio entre los bebés es latente.

El pánico va desapareciendo. La gente ya no usa tapabocas. Yo me quedaré unos días más en esta ciudad que me vio nacer. Veré si tengo la oportunidad de conocer mas a fondo  “los históricos días con tapabocas”.



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Comentarios  

 
#3 despúes de mucho tiempo!hélène 05-09-2009 04:05
:o
Íjole Rocio! andaba curioseando por el sitio y apenas acabo de descubrir este artículo... avísame cuando publicas para no perderme el placer de compartir contigo a través de tus escritos
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#2 ¡Felicidades por la boda¡Haydeé 19-05-2009 06:19
¡Hola Rocío¡ Me alegro mucho que estés en México y por la boda de tu hijo. Porfis felicítamelo de mi parte, yo lo conocí en Dubai el año pasado. Qué pena que haya coincidido esta fecha tan especial con la influenza. Bueno, les quedará de recuerdo, Amor en tiempos de la influenza.
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#1 Reflexionesvictor79 15-05-2009 17:33
Me gusta tu forma de escribir que sin criticar o cuestionar, mas manera de "reflexión", me dejas sembradas varias dudas y razonamientos.

Espero leer mas articulos tuyos, enhorabuena.
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