|
Culturas de todas las regiones del mundo convergen en Estados Unidos, donde cada grupo preserva su identidad a través del idioma y la continuación de sus tradiciones, mismas que se mezclan en un versátil mosaico que encuentra en el Día de Acción de Gracias la ocasión perfecta para mostrar su vasta gama de colores y sabores sobre la mesa.
El cuarto jueves de noviembre es un día de fiesta nacional en el que las familias se reúnen para dar gracias por las bendiciones recibidas durante el año. La intención es estar con los seres queridos y junto a ellos compartir los alimentos luego de elevar la oración a Dios.
Es un momento solemne para quienes con apego continúan la tradición, para otros es ocasión de celebrar el simple hecho de tener el día libre en la escuela o el trabajo, y que el descanso se prolongue hasta el fin de semana, haciendo unas minivacaciones antes de la Navidad.
 Pero el Día del Pavo, llamado así debido a que la estrella del menú es la enorme ave rellena de una pastosa mezcla de carne molida, pan, verduras y frutas, es un día en el que todo mundo encuentra el motivo para estar de fiesta.
No importa si las opciones culinarias difieren totalmente de lo que, cuenta la historia salpicada de leyenda, se sirvió en la entonces Nueva Inglaterra, cuando los peregrinos ingleses provenientes de Holanda compartieron con los indios americanos en agradecimiento a la bienvenida que los locales dieron a los que huían de persecuciones religiosas.
En estos tiempos son invitados a la mesa por igual los muy mexicanos tamales, las arepas colombianas, las pupusas centroamericanas, y cada platillo tradicional, según la nacionalidad de origen de los comensales, lo cual le pone un toque atractivo a la celebración.
Pero no sólo en la mesa se refleja la festividad, durante noviembre las escuelas incluyen todo tipo de actividades alusivas a la celebración, dibujando o recortando el barco Flor de Mayo, o Mayflower, a bordo del cual los europeos hicieron la travesía hacia nuevas tierras, los sombreros de peregrino o de plumas, los trajes de aldeana o de Pocahontas.
Y para clases de historia o de lectura y escritura sobran los materiales, ya que la literatura está plena de ejemplares para todos los grupos de edad y en varios idiomas, además del inglés.
La historia dice que la celebración empezó en 1623, pero cada año y en cada región tenía lugar en fecha diferente, hasta que en 1789 George Washington, como primer presidente de Estados Unidos, decidió que se celebrara el 26 de noviembre.
Y en 1863, cuando Abraham Lincoln estaba en la presidencia, decretó que el Día de Acción de Gracias tuviera lugar el cuarto jueves de noviembre.
Originalmente, durante la celebración se llevaba a la mesa lo que cada grupo había cosechado, pero ahora cuando los campesinos se vuelven especie en extinción y todo se produce en masa, las estadísticas son indispensables para medir los alcances de cada ocasión.
Tradición y consumismo
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos reporta que durante 2009 fueron criados 250 millones de pavos, 46 millones de los cuales terminarán en la mesa de las familias estadounidenses este Día de Acción de Gracias.
Considerando que la carne de guajolote anda en promedio a 1 dólar la libra (450 grs.), la cena de Acción de Gracias es factible aún en tiempos de crisis económica.
La mesa luce sus tonos propios de la estación, el otoño se respira ante el más mínimo asomo a las casas decoradas con el mundialmente conocido espantapájaros, que en este país más que las cosechas vigilan los jardines, y una amplia gama de ornamentos en tonos ocre, rojizo, amarillo, café y anaranjado.
Pero como toda fecha importante en este imperio capitalista está ligada al consumismo, apenas se está digiriendo el pavo y la tradicional tarta de calabaza, los negocios abren sus puertas hasta cuatro horas antes para recibir una estampida de compradores en el llamado Viernes Negro.
Ese día infinidad de artículos son rebajados desde un 30 y hasta un 50 por ciento, tentando a gastar hasta lo que no se tiene, usando tarjetas de crédito para pasar el resto del año pagando intereses.
Se le llama Viernes Negro recordando al tiempo en que los comerciantes estadounidenses, luego de la recesión económica de los años 20 del siglo pasado, pudieron ver sus balances en negro y no en número rojos, que indican pérdidas.
 Así que nunca tal similitud fue mejor aplicada, pues este año los comerciantes en verdad tienen la esperanza de ver un saldo en tinta negra, luego de meses de bajas ventas debido a la recesión económica que todos esperamos ya vaya de salida.
Me contaba una conocida, ya mayor de edad, que durante su juventud era de las que cometía cualquier locura con tal de hacerse de una buena oferta durante el “Black Friday”, como pasar la noche haciendo fila para entrar como bólido apenas se abre la puerta del negocio, empezando una competencia sin reglas, en la que el ganador logra pescar uno de los contados ejemplares rebajados.
Los periódicos impresos, que todos sabemos registran bajas ventas de ejemplares en todo el mundo, el último fin de semana de noviembre venden más que nunca en el año en este país, la gente va de puesto en puesto y de tienda en tienda en busca de los folletos que contienen las rebajas, y que llegan a pesar hasta 2 kilos.
También por correo son enviados a cada domicilio los folletos de ofertas, pero van llegando en diferente día, y en el periódico se publican todos juntos un mismo día, por eso la búsqueda del diario como la gema preciosa.
Ahora el Internet ha entrado al juego, los negocios promocionan ventas de Viernes Negro online, empezando desde medianoche o a las 2 de la mañana del viernes, evitando las aglomeraciones.
En este año de crisis económica, esas rebajas empezaron desde hace tres semanas, cuando los anunciantes aseguraban tener sus productos a precios de “Black Friday”.
Y como las estrategias publicitarias han sido exitosas por décadas, el más nuevo invento es el “Cyber Monday”, que es el primer lunes de diciembre, es decir, el lunes después del Viernes Negro, cuando se pueden aprovechar las primeras rebajas de la temporada navideña.
Y así el cuento del consumismo se vuelve interminable...
Escribir un comentario
|
Comentarios
Se ofician misas de acción de gracias en los templos católicos, o hay ceremonias religiosas en otros templos?
(Qué antojable está el pavo de la foto!)
Suscripción de noticias RSS para comentarios de esta entrada.