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Houston, EEUU - Sociedad
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Escrito por Mary Avila
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Domingo, 22 de Agosto de 2010 00:58 |
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Las vacaciones de verano terminan y el lunes 23 de agosto la mayoría de estudiantes en Estados Unidos regresa clases, y debe acudir con útiles y accesorios para todo el ciclo escolar, por lo que este fin de semana los comercios no cobran impuestos en ese tipo de artículos.
Cada año, tanto antes del inicio de clases como los días previos a la navidad, miles de comerciantes de diferentes estados participan en el llamado “Tax Free Weekend”, cuando los consumidores no pagan el 8,25 por ciento de impuestos por sus compras en una lista de mercancía relacionada con cada ocasión.
Esta vez corresponde al regreso a clases, por lo que no se paga impuestos, aquí llamados “taxas”, en libros, cuadernos, toda clase de papelería, zapatos, ropa que no sea de fiesta; por supuesto en uniformes escolares, mochilas y demás artículos vinculados con la escuela.
Como siempre, en una nación tan grande, casi nada aplica a todo el territorio, por lo que esta vez el fin de semana sin taxas incluye sólo 20 de los 50 estados de la Unión Americana.
Texas es uno de los estados que este y cada año participa del citado evento. Los comerciantes recomiendan tomar precauciones para evitar contratiempos al pagar, como estar informados de las listas de artículos libres de impuestos.
Porque nunca falta el consumidor que arma el escándalo frente al cajero cuando la computadora no le rebaja las taxas, y es que no todo esta exento.
Esta estrategia es antes que nada una argucia de los comerciantes para llamar la atención de millones de consumidores que llegan a los centros comerciales con una propuesta de compra y terminan llevándose media tienda.
Por la experiencia de veranos anteriores, esta vez he surtido la lista de útiles escolares y los uniformes para mi hijo desde hace más de un mes, y no he esperado a este fin de semana sin impuestos, ya que a estas alturas casi todo está muy escogido y no es fácil encontrar lo que uno necesita.

Por ejemplo, hace dos años esperé a este “Tax Free Weekend” y ya no encontré la talla de uniformes de mi niño, por lo que días después terminé comprando unos de marcas más caras en almacenes donde todo cuesta más.
Lo mismo me ha pasado en ocasiones anteriores con los útiles escolares, ya que al comprarlos poco a poco durante el verano uno va encontrando lo que las escuelas piden, porque este fin de semana previo al inicio de clases, las tiendas están prácticamente desabastecidas.
Así que reitero que el llamado fin de semana sin impuestos es un gancho para que la gente acuda a llevarse lo que queda en las tiendas, incluso lo que no planeaba comprar y lo que sus hijos en edad escolar no necesitan.
Con la idea de estar ahorrándose los impuestos, muchos consumidores terminan vaciando sus bolsillos adquiriendo artículos que no figuran en ninguna lista de útiles escolares.
Al final salen gastando más de lo que necesitan si se apegan a las listas, incluso surtiéndolas cualquier otro día pagando impuestos.
¡De nuevo a clases!
Otro evento previo al inicio de clases se lleva a cabo en los planteles escolares y consiste en una sesión en la cual a cada alumno se le envía una carta que llega por correo a los hogares, en la cual se le invita a conocer a los maestros del próximo ciclo escolar.
Por lo regular es el viernes, previo al lunes en que los estudiantes retornan a las aulas.
Cada alumno que atiende la invitación acude acompañado por sus padres y es la ocasión para entregar los útiles escolares, para ubicar el salón y el pupitre de cada alumno, y para tener el primer encuentro con el docente en un ambiente relajado, porque para la disciplina ya habrá ocasión a partir de la siguiente semana.
Mi hijo acude a una escuela pública aquí en Texas, donde el mínimo de alumnos por grupo es de 14 y el máximo de 24. Cada salón cuenta con armarios, mesas, computadoras y una pequeña biblioteca, suficiente para mantener ocupados a los alumnos que terminan pronto sus actividades y deben esperar a los que requieren más tiempo.
Para la lectura, cada salón dispone de un área especial, donde hay alfombra, sillones y cojines, porque los alumnos en ese espacio son libres de adoptar la postura que mejor les acomode, incluso acostados pueden ponerse a leer.
No tengo duda de que somos afortunados al participar de los beneficios de la educación pública en Estados Unidos, en la cual los padres de familia no tenemos que pagar ni un centavo a cambio de una muy alta calidad educativa.
Siendo un país de inmigrantes, Estados Unidos dispone de variados modelos de educación, siempre buscando los más altos estándares. Hay programas que atienenden a los estudiantes en sus lenguas maternas durante los primeros grados escolares.
En Texas, por ejemplo, donde habla español la mayoría de los que no tienen al inglés como lengua materna, las escuelas tienen programas en los que la instrucción es en el idioma de Cervantes durante el kinder y hasta segundo grado.
En esos niveles escolares, de las siete u ocho horas diarias que los niños están en la escuela, sólo 45 minutos son dedicados a aprender inglés. Pero con la convivencia afuera, tanto con la familia como en su vida en la comunidad, los pequeños van adquiriendo el dominio del idioma que habrán de usar casi en su totalidad a partir del tercer grado.
Otro modelo educativo consiste en ensenar todas las materias al 50 por ciento en cada idioma, un día en español, otro en inglés.
En este modelo, llamado de Doble Inmersión, dos grupos van conviviendo a la par desde kinder y hasta la secundaria, que termina en octavo grado. Un grupo entra al kinder entendiendo algo del segundo idioma y hablando prácticamente todo en su primer idioma.
Así van avanzando, en ciertas horas los grupos se mezclan y participan de actividades conjuntas. Es decir, la mitad de los que hablan inglés se van al salón donde se habla español, y viceversa.

El avance de los hablantes se va viendo en cada grado. Los maestros orgullosos preparan cerca de la primavera eventos escolares en los que los padres acudimos a ver cómo los estudiantes que provienen de hogares angloparlantes pueden dar discursos en un español perfecto.
Lo mismo pasa con los estudiantes que empezaron kinder hablando únicamente español, y conforme avanzan en sus grados escolares van dominando el inglés, no sólo hablado sino escribiendo y aplicando todas las reglas gramaticales.
Desde mi llegada a Estados Unidos, en 2003, yo sabía inglés, pero mi mejor escuela para aprender bien este idioma ha sido vivir aquí y tener un hijo en la escuela, un hijo que afortunadamente ha resultado muy inteligente, por lo que lo han incluido en programas para alumnos destacados, en los que los retos de aprendizaje miran más alto y a mayor velocidad que la mayoría.
Y de todo ello voy participando. En las clases de inglés, que como voluntaria imparto a adultos que van introduciéndose apenas en el conocimiento de este idioma, sin duda las tareas y actividades escolares de mi hijo que va a tercer grado han sido de gran ayuda.
Volviendo al tema de los útiles escolares, aquí surte la lista el que puede, lamentablemente a veces también el que quiere, ya que las escuelas no obligan a nadie, porque para los que no tienen dinero siempre hay ayudas, ya sea del gobierno o de particulares.
El uso de uniformes se recomienda sobre todo para evitar que los estudiantes menos favorecidos económicamente se sientan en desventaja por no llevar ropa de marca como algunos compañeros.
Pero nada es obligatorio, y si no se cuenta con el dinero para comprar los uniformes, sólo hay que comunicarlo al consejero de la escuela para que el se encargue de buscar la ayuda que haga falta.
La cuestión es librar a los padres, y por ende a todo estudiante, de cualquier descalabro relacionado con la situación económica al regresar a la escuela.
Antes que nada está la tranquilidad de la familia para que niños y jóvenes dispongan del medio ambiente idóneo para enfocarse en lo que más debe importarles a esa edad: su educación.
Así que los comerciantes disfrazan su afán de vender más con el llamado fin de semana libre de impuestos, logrando abarrotar sus negocios de compradores compulsivos que gastan a veces hasta lo que no tienen.
Y viendo las tiendas llenas, como si regalaran la mercancía, cabe preguntarse si vale la pena ahorrarse unos centavos por cada dólar gastando a cambio en gasolina al trasladarse de tienda en tienda en busca de útiles que a última hora han escaseado.
Sea como sea, el evento de fin de semana sin taxas es todo un acontecimiento, esperado durante todo el verano, donde casi todo consumidor cae en la tentación de llevarse todo lo que necesita y lo que se le pone enfrente y nunca necesitará.
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Amsterdam, HOLANDA - Sociedad
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Escrito por Laura Dueñaz
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Miércoles, 18 de Agosto de 2010 21:56 |
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Los graves problemas de seguridad que ha provocado la guerra contra el narcotráfico en México, hacen necesario un replanteamiento de la estrategia con que debe combatirse. En esta búsqueda se habla una y otra vez del modelo holandés, con sus coffee shops, expendedores de drogas blandas.
El funcionamiento de los coffee shops no es perfecto, existen grandes lagunas en la ley que dan espacio al tráfico ilegal, pero la paz social de las ciudades holandesas no está en riesgo, y los niveles de criminalidad son tan bajos, que el país ha cerrado prisiones por falta de reos, o en algunos casos las ha rentado a su vecino Bélgica.
¿Puede nuestro sistema penitenciario dar lugar a todos los detenidos por narcotráfico? Ya hemos visto a la morgue de la ciudad rebasada, ¿no es suficiente decadencia? ¿En qué estado se encuentran las prisiones en nuestro país? ¿Qué oportunidades reales de readaptación ofrecen una vez que se obtiene la libertad, con el estigma de los antecedentes penales?

En Holanda “la marihuana no es legal, sólo está permitida”. El juego de palabras ilustra el dilema que rige la operación de los coffee shops: pueden vender dosis personales de marihuana, pero tienen prohibido comprarla en grandes cantidades. ¿De dónde sale entonces la droga que venden?
Muchos holandeses han cultivado marihuana en algún momento de su vida, en sus propios apartamentos, y la policía lo ha tolerado.
No hablo de holandeses del “bajo mundo”, sino de estudiantes y amas de casa que aprovechan este limbo técnico, pero que no tienen que armarse para ello, ni cometer delitos de otras órdenes.
Esta práctica llevó a la policía a anunciar que se realizarían vuelos nocturnos en helicópteros por la ciudad, con el objetivo de detectar las potentes lámparas que “alimentan” a las plantas, y que se revisarían los consumos anormales de energía eléctrica en viviendas, pero este anuncio parecía tener el fin de persuadir a la gente, más que perseguirla.
Evidentemente los pequeños cultivos de los áticos y sótanos no son suficientes, existe entonces un tráfico ilegal de marihuana que la política gubernamental permite. Cada vez son más las organizaciones que exigen acabar con esta contradicción en la ley y permitir el cultivo a gran escala.
Además de la producción y almacenamiento de la marihuana en grandes cantidades, los coffee shops tienen prohibida la publicidad, y no deben ubicarse en las proximidades de las escuelas. Estas reglas no siempre se cumplen.
Las noticias reportan con cierta frecuencia las multas a las que son sujetos sus propietarios, algunas millonarias e incluyendo varios meses de cárcel, pero es raro que aparezcan en los medios por delitos mayores como lavado de dinero o crímenes cometidos en sus instalaciones. Cuando esto ha ocurrido, los medios publican el mismo caso una y otra vez, hasta que la policía lo resuelve, casi siempre con la detención de los culpables.
La proliferación de los coffee shops
La densa población de Amsterdam ha hecho que sean muchos los coffee shops instalados cerca de las escuelas. El ex-alcalde, Job Cohen, dijo en una entrevista que la situación debía revisarse con cuidado antes de clausurarlos a todos. Nunca he sabido de grupos de padres de familia en desacuerdo con la situación, o que estén organizándose para pedir un cambio, aunque cada día rumbo a la escuela de mis hijos, paso frente a dos.
Pocos comercios están más accesibles que un coffee shop, los hay por toda la ciudad, y tienen un horario más amplio que los supermercados. Sus clientes son holandeses, extranjeros residentes, y turistas. Rara vez los consumidores crean problemas, quienes lo hacen con mayor frecuencia son los turistas, pero estos problemas la mayoría de las ocasiones solamente son por ruido a altas horas de la noche en zonas residenciales. En lo que va del año sólo un turista australiano apareció en los periódicos luego de lanzarse desde un segundo piso.
De todas formas el gobierno implementó cambios a raíz de las quejas de los vecinos, sobre todo en las ciudades fronterizas con Alemania y Bélgica; se encontró que los turistas que causaban problemas por los efectos de las drogas, estaban en su mayoría relacionados con el consumo de algunos hongos alucinógenos, no con la marihuana, por ello a partir de diciembre del 2008 se disminuyó la variedad de hongos autorizados.
Algunas ciudades fronterizas cancelaron la venta a belgas y alemanes y se propuso crear un censo con los consumidores locales. Otras ciudades mudaron los coffee shops del casco urbano a la línea fronteriza, así se quedan con el dinero, pero se deshacen de los conflictos, pues ya con las dosis, muchos prefieren regresar a sus ciudades.
Ni siquiera en la frontera los problemas se han salido de control. En octubre del 2009 un artículo del periódico Het Parool dio a conocer que un policía de Amsterdam en promedio desenfunda su pistola una vez cada 40 años, y que muchos de los elementos activos nunca han tenido que disparar. Nadie puede decir que la política de drogas en Holanda sea un fracaso.
En Amsterdam las calles huelen a marihuana, los holandeses la fuman con cierta regularidad, lo hacen casi siempre después de un día de trabajo, en sus propias casas, o con grupos de amigos, sobre todo en las soleadas tardes de verano, en el Vondelpark o el Westerpark (dos de los grandes parques dentro de la ciudad), aunque está prohibido hacerlo en lugares públicos. Nunca he visto que los policías que patrullan los parques se acerquen a los consumidores, aunque el olor los delate.
Las drogas duras no son legales, pero su tenencia en pequeñas cantidades es también tolerada, con la idea de que los adictos estén a la vista y puedan pedir ayuda sin sentirse perseguidos por las autoridades. No son siquiera interrogados a cerca de sus proveedores.

La venta permitida de la marihuana ha tenido opositores desde que se puso en marcha; hay grupos que buscan que se revoque la ley, pero el gobierno discute poco un cambio radical en la política actual, porque se actúa con pragmatismo y se sabe que el problema sería peor si se prohíbe.
Lo que se discute con mayor frecuencia es la legalización del cultivo industrial de marihuana, e incluso la venta de las drogas duras.
Antes de las elecciones del 9 de junio se dio a conocer una propuesta de legalización completa de todas las drogas, impulsada por el ex-miembro de la Comisión Europea, Frits Bolkestein; la ex-ministra de Salud, Els Borst Eilers; y otros juristas, profesores universitarios y expertos en drogas.
La propuesta estuvo acompañada de un análisis sobre cuánto le cuesta al gobierno combatir el narcotráfico, y los peligros de que la prohibición lleve a las bandas a usar la violencia como ocurre en otros países.
Es poco probable que el debate llegue al Parlamento, toda vez que el nuevo gobierno, que aún está por conformarse, estará ocupado en frenar la inmigración de los árabes y en los recortes presupuestales para enfrentar la crisis económica.
En Estados Unidos, California ha dado ya los primeros pasos rumbo a una legalización, aunque por ahora la marihuana está permitida sólo con fines medicinales, cualquiera que declare padecer un alto nivel de estrés puede conseguir una receta. Los americanos están ahora organizando la industria que abastecerá el incremento en la demanda que esperan, ¿por qué México continúa sumido en una guerra tan costosa?
¿No sería mejor comenzar a generar cambios en la educación y la cultura de nuestros niños con el objetivo de prepararlos para abstenerse o consumir con responsabilidad?
La legalización podría permitir que las policías persigan otros delitos del fuero común, y que los recursos usados en defensa puedan transferirse a otras necesidades urgentes como el combate a la pobreza. El Ejército podría centrarse en combatir el secuestro, quizá el delito más doloroso para la sociedad y que tiene cada vez a más mexicanos en el exilio.
Este artículo fue publicado en el periódico El Norte, de Monterrey, Nuevo León (México), el pasado 15 de agosto. El diario editó el texto por razones de espacio; aquí se publica completo.
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Torreón, MÉXICO - Sociedad
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Escrito por Jaime Muñoz Vargas / Colaborador
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Lunes, 16 de Agosto de 2010 00:36 |
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Uno de los tres o cuatro orgullos pinchurrientos que tengo es haber reflexionado sistemáticamente sobre la condición de quien escribe en estos páramos. He llegado al colmo de escribir una novela con tal tema: ¿cómo le hace un escritor para sobrevivir en el desierto, a la intemperie en esta comunidad refractaria a las actividades humanísticas? Todavía no sé a qué se debe eso, luego de casi 30 años entre afanes vinculados al trabajo de escritura y sus aláteres: la lectura, la docencia, las presentaciones públicas y demás.
 A medida que han pasado mis años he madurado algunas conclusiones que tienen sólo el estatus de provisionales, mientras no encuentro otras mejores.
Una de ellas es ésta: como a cualquier profesional, aunque sin perder su peculiaridad, el escritor en una provincia como la nuestra va siendo, si trabaja con tesón, reconocido y retribuido materialmente conforme avanzan los años.
No goza, sin embargo, de estipendios justos, pues en el entorno local el trabajo de este tipo nunca deja de parecer un no-trabajo, es decir, escribir y sus tareas cercanas parecen siempre divertimentos, actividades que uno hace porque tiene “talento”, “inclinación”, “tiempo libre”, cierta “locura”.
Como sea, pasados los años es más fácil que un escritor se pueda ganar la vida incluso aquí, en La Laguna. Claro que no siempre con su escritura artística, sino con todo lo que convoca la profesión de escritor: dar cursos, coordinar talleres, promover actividades culturales, ofrecer lecturas y conferencias, publicar en periódicos.
Para llegar al reconocimiento mínimo indispensable que se requiere con el fin de que lo retribuyan, el escritor tarda años, y es posible que la vida se le fugue sin lograrlo bien a bien. Lo sé porque lo viví y porque lo he visto luego en muchos jóvenes no sólo escritores, sino artistas en general. En principio, casi nadie les cree. No tienen la edad ni las pruebas para demostrar que merecen ser contratados y pagados.
Los más débiles sucumben darwineanamente ante chambas inverosímiles; los más tenaces, siguen adelante y sobreviven mientras se hincha el currículum y la calvicie comienza a delatar “madurez”. Ahora bien, no son suficientes la calvicie, las arrugas, la panza, la vista cansada, el currículum, la “fama”, para que a un escritor lo retribuyan.
Hay lugares como el DF en el que sus tareas ya son entendidas como una profesión y nadie presupone que, como el escritor es sólo un escritor y por lo tanto un “bohemio”, no cobrará por sus servicios. Aquí sigue ocurriendo que, tenga la trayectoria que tenga, al escritor se le convida mucho trabajo honorario, camello por el amor al arte.
Por suerte, reitero, los años confieren credibilidad y tarde o temprano un escritor puede cobrar sin tanto asombro. Si alguien le pide algo, digamos una revisión o un dictamen sobre una obra o un prólogo o un artículo, sabe de antemano que deberá pagarle. Pero que el escritor no sea joven, porque entonces nadie lo convida.
Y pienso eso sobre los escritores jóvenes porque la misma idea, o parecida al menos, guardo en general sobre quienes no han atravesado la barrera de los 35: México es un país que cada vez les ofrece menos oportunidades. Es una verdad terrible, pues horroriza imaginar a hordas de muchachos sin un chance (en Argentina dirían “una” chance) para desarrollarse, para ganar un peso digno, para mantener a flote su autoestima.
Por ello, cuando veo que muchos -la mayoría de los caídos y ensangrentados en los hechos delictivos de nuestro país- son jóvenes, no puedo no pensar que la falta de oportunidades y reconocimiento son detonadores de frustración y odio y salidas desesperadas en la juventud. Nadie les cree, nadie les abre una puerta, nadie les da la palmada en el hombro que los estimule a creer en sus capacidades.
Yo medio me salvé: cuando fui joven, cierto que se cerraban puertas, pero hubo dos o tres personas que dijeron “va, te creemos”. Fue suficiente para seguir. Lo que no sé es qué harán los millones de jóvenes que menciona esta nota: “En el país 14.9 millones de hombres y mujeres jóvenes se encuentran en pobreza, 3.3 millones en pobreza extrema y 12.1 millones son vulnerables por carencias sociales, destacó el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval)”.
Son muchos, demasiado millones de talentos desperdiciados, humillados por la falta de oportunidades. Apenas puede creerse que andemos ya por esas cifras. Da pena.
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Querétaro, MÉXICO - Sociedad
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Escrito por Norma Saldaña
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Jueves, 12 de Agosto de 2010 22:38 |
En los últimos días, el tema de la seguridad de los periodistas en México ha dado la vuelta al mundo luego del secuestro y liberación de cuatro profesionales de los medios de comunicación, en Durango, que habrían sido plagiados por presuntos miembros del Cartel de Sinaloa. Inclusive, el hecho detonó una movilización pacífica de periodistas, sin precedentes, que se realizó en el Distrito Federal y otras ciudades.
La agresión hacia los trabajadores de los medios no es nueva. Los secuestros, así como la muerte de reporteros en los estados del norte y algunos del centro del país, es algo tan viejo como el nacimiento de los grupos que trafican con estupefacientes.
Es por ello que los colegas de Sinaloa, Chihuahua, Tamaulipas y Michoacán, entre otras entidades, ya tienen experiencia cubriendo balaceras, secuestros y asesinatos, producto del ajuste de cuentas entre bandas del narcotráfico y todo lo que suene a nota roja.
Trabajan a diario bajo riesgo. Su pan de cada día es la adrenalina, el peligro de ser intimidados y/o amenazados, las llamadas de delincuentes pidiéndoles que publiquen o no distintas informaciones, las balas y el olor a sangre, así como el enfrentarse a la policía, al Ejército o a cualquier otra autoridad que obstaculice su labor.
Aunque los periodistas se deben a la ciudadanía, al lector, trabajan entre la espada y la pared porque, por un lado están obligados a informar y, por otro, son amenazados por la delincuencia a fin de no publicar sucesos que afecten a uno u otro bando de los que se disputan alguna plaza.
En busca de profesionalización En Querétaro, por desgracia, la violencia ligada al crimen organizado ha comenzado a aparecer. Hasta 2009, esta entidad era una de las más seguras para vivir. Tenía uno de los índices más bajos en delitos como robos, secuestros y asesinatos. Tal vez las cifras no han cambiado mucho y Querétaro se mantiene como una de las entidades más seguras, como lo dijo la víspera el Procurador de Justicia de la entidad, Arsenio Durán Becerra, pero sí los hechos y la percepción de la ciudadanía respecto al tema. Al igual que en muchas entidades de la República Mexicana, la mayoría de los periodistas queretanos trabajan en condiciones precarias.
Los sueldos que perciben van de los 3 mil a los 6 mil pesos mensuales, no tienen prestaciones ni derecho a seguridad social y, por ende, están muy lejos de tener un seguro de vida.
Incluso hay quienes trabajan sin percibir una remuneración económica. A los dueños de los medios les interesa obtener “contratos de publicidad” de los gobiernos estatales y municipales a fin de sostener a sus medios de comunicación, sin que ello represente, necesariamente, una mejora en los salarios de los reporteros de a pie, los que salen a diario a buscar la nota.
Las empresas periodísticas locales, por lo general, no dan capacitación a sus reporteros. Por lo regular contratan a jóvenes recién egresados de las universidades a quienes, por no tener experiencia laboral, pagan salarios muy bajos.
Sin embargo, una nueva generación de reporteros, cuyas edades oscilan entre los 23 y los 40 años de edad, desean capacitación, seguridad social para ellos y sus familiares y, en general, profesionalizar la labor reporteril. Ello, a fin de que la profesión sea valorada y bien remunerada. Ojo, no buscan chayo ni embutes.
No buscan tampoco dinero del gobierno disfrazado de ayudas. Ellos reconocen que necesitan más conocimientos para desempeñar bien su labor y, en el caso del aumento de crímenes contra periodistas y atentados contra la libertad de expresión, también buscan proteger sus vidas.
Luego de algunas charlas de café, reuniones informales y deseos de conformar un gremio unido, el 3 de junio de 2010 se forma Colectivo 09 Periodistas. La agrupación aglutina a esa nueva generación de periodistas -encabezados por Mónica Curiel, Nefi Hernández y Démian Chávez- quienes unieron esfuerzos para solicitar ayudas –dado que sus salarios no son altos- y conseguir capacitación entre el gremio nacional. Aunque todavía no cuentan con un acta constitutiva, sí tienen ya una oficina en el centro histórico de Querétaro.
Al identificar sus necesidades más apremiantes y tomando en cuenta que las mantas colgadas por presuntos narcotraficantes comenzaron a aparecer en esta ciudad, la agrupación de periodistas consideró que la primera capacitación que deseaban y necesitaban con urgencia era la de saber cómo cubrir temas de narcotráfico y del crimen organizado.
En la segunda mitad del mes de julio, los reporteros interesados obtuvieron ya capacitación en ese sentido. El día 12 de ese mes, el periodista Ricardo González, de Artículo XIX, -una organización civil que se dedica a la defensa de los derechos de los periodistas y cuya sede está en Londres-, ofreció una charla de manera gratuita en la que abundó sobre los riesgos que conlleva la cobertura de temas del crimen organizado.
Los pasos a seguir a fin de tomar medidas de seguridad y cómo cuidarnos entre nosotros mismos se resumen en crear un protocolo de seguridad personal, el cual debe ser redactado por cada reportero y del que debe dar cuenta a su editor o productor. Los detalles de esa charla son confidenciales, obvio, por medidas de seguridad.
Una segunda plática, muy fructífera, se realizó el sábado 17 del mismo mes. A ella acudieron al menos 40 reporteros de distintos medios de comunicación locales, nacionales y extranjeros.
De manera solidaria, sin cobrar por la plática y pagando ellos mismos sus viáticos, los periodistas Bárbara Obeso, de Culiacán, Sinaloa; y Miguel García Tinoco, de Morelia, Michoacán, acudieron a Querétaro para compartir las experiencias adquiridas durante al menos 20 años que han cubierto la fuente policiaca.
Los estados de donde provienen estos colegas periodistas poseen la mala fama de ser “plazas” controladas por el narcotráfico.
“Por la situación actual, los periodistas mexicanos somos considerados, prácticamente como corresponsales de guerra”, dijo el experimentado periodista y corresponsal de medios extranjeros Miguel García Tinoco. Esa consideración, precisó, la ha escuchado durante los cursos de capacitación que la agencia de noticias Reuters le ha becado para asistir en Washington, Estados Unidos.
Debido a los bajos salarios, los periodistas mexicanos son presa fácil de las fuentes informativas gubernamentales que les ofrecen dinero –mejor conocido como “chayo”- a fin de que no hagan preguntas incómodas o no lleven a sus redacciones información que les es adversa.
De igual modo, los capos del narcotráfico saben que los reporteros tienen sueldos muy bajos y algunos son fácilmente “comprables”.
“Cuando un reportero gana poco, lo deslumbra el billete”, aseguró Bárbara Obeso durante la plática con los reporteros queretanos. Ese fue otro de los puntos de los que se hablaron ese sábado.
Producto de sus más de 20 años cubriendo temas policiacos y de narcotráfico y trabajando para medios locales, nacionales y extranjeros, Obeso dejó en claro que las agresiones a periodistas en México no son escuchadas por los directivos de los medios locales ni por las autoridades.
“Griten, pidan ayuda como ya lo están haciendo al extranjero a los organismos internacionales que defienden a los periodistas”, sentenció.
Es así que los reporteros de a pie en Querétaro ya están buscando, por sus propios medios, la forma de desempeñar cada vez mejor este oficio. Desean que la profesión del periodista sea valorada. Estos jóvenes quieren que la sociedad queretana sepa que no se venden a nadie ni tampoco tienen filias partidistas. Saben que se deben a la ciudadanía.
Norma Saldaña es egresada de la Maestría en Periodismo de la Universidad Anáhuac México Sur.
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