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El miércoles pasado me enteré que unos amigos míos, que son pareja, acordaron vivir juntos, y aunque fue una decisión tal vez precipitada, fue la única opción que ella tenía al haber perdido su trabajo y quedar bloqueada temporalmente para buscar otro, por cuestiones sindicales.
Por tanto, tuvo que dejar su propio apartamento al no poder pagar la renta y, ahora, imposibilitada de proseguir con su crédito para comprar casa, está en un "descanso obligatorio”.
Primero, la chica perdió su trabajo porque la fábrica donde laboraba cerró por falta de liquidez y, segundo, está en un “descanso obligatorio” porque en Francia los empleados sindicalizados son los últimos en ser despedidos, y si la empresa no les da una carta sellada aclarando el término de labores con ellos, ninguna agencia de trabajo acepta un currículo, porque de hacerlo se puede considerar que la persona ha de tener dos trabajos al mismo tiempo, y eso en este país está penado.
Todavía estaba yo digiriendo esta mala noticia de mi amiga, cuando en un noticiero de televisión mencionaban el fin de la llamada “Tregua de Invierno”, establecida por el Ministerio de Vivienda y Ciudad, que estipula que del 1 de noviembre de 2008 al 15 de marzo de este año, no se puede desalojar a personas morosas por incumplir el pago de los alquileres.
Esto debido a que Francia hay cerca de 500 mil inquilinos morosos, que se cree aumentarán con la crisis económica y que de acuerdo con una nueva ley, serán expulsados de las viviendas que habitan por incumplir con el alquiler.
Las manifestaciones no se hicieron esperar y el mismo día que terminó la tregua, los afectados marcharon por las calles de París, exigiendo a Christine Boutin, Ministra de Vivienda y Ciudad, una solución ante las inminentes desahucios.
Al día siguiente, en la Plaza de la República de París, en el corazón de la ciudad, amaneció una curiosa protesta: una pirámide de colchones hecha por varias asociaciones, entre ellas la de Emmaüs France, que abogaban por una prórroga a la aplicación de esta ley, o su no aplicación.
Sin embargo ¿quién pagará las rentas que miles de personas deben? Según declaraciones hechas a varios medios, por parte de Jean Pierre Giacomo, Presidente de la Confederación Nacional de Vivienda, se prevé el fracaso de la solución temporal de hospedaje en hoteles, que se les ofreció a los morosos, porque solamente se les da una semana de alojamiento y hay un presupuesto insuficiente para ese servicio.
Es increíble este hecho que se vive en Francia, sobre todo porque manifiesta una vez más el sentido francés de defender su nivel de vida, el cual, al parecer, se está alejando cada vez más de sus carteras.
Como en cualquier parte del mundo, aquí las rentas también están subiendo poco a poco y entre los requisitos para alquilar vivienda, ahora hay que demostrar buena fuente de ingresos, pasar entrevistas con arrendatarios y presentar avales, todo para tener derecho a rentar un departamento de 50 metros cuadrados a un precio de 550 euros (747 dólares), en una ciudad como Bourges, u 800 (1086 dólares), en otra como Lyon, por mencionar un par de ejemplos.
Aparte de todo esto, si se pierde el trabajo, se debe avisar al propietario del departamento y esperar un mes en éste, pagando la renta, claro está, como una medida para proteger al arrendador y que permite a los inquilinos a tener guardado mínimo un mes de renta.
Creo que a la novia de mi amigo le tocó caer en “blandito” porque al menos tuvo con quién llegar luego de dejar su departamento. Sin embargo, familias completas en situaciones similares, ¿cómo le harán?
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