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México lindo y... ¡herido! PDF Imprimir E-mail
Däniken, SUIZA - Personal
  
Viernes, 26 de Agosto de 2011 17:31

Mi madre y mis hermanas, todas mayores de 50 años, son asiduas visitantes de los innumerables casinos de juego en Monterrey, México. Ruego a Dios todas las noches por su seguridad, desde hace unos años cuando la delincuencia organizada -monstruos criminales sin el menor escrúpulo, para mayor descripción- tomó como una de sus sedes la ciudad que me vió nacer.

Este jueves 25 de agosto, a primera hora de la tarde, leí un tweet sobre una granada de fragmentación lanzada dentro de uno de esos casinos a los que mi familia es tan asidua. Inmediatamente tomé el teléfono y llamé a mi madre. A Dios gracias, ella estaba en su casa, dispuesta a salir a hacer la compra de la semana.

Fui yo quien le dió la noticia que, en principio, hablaba de sólo 6 personas heridas por la “supuesta granada“. Luego de pedirle encarecidamente no ir a jugar en los próximos días (por el temor a que otros centros de juego fueran blanco de nuevos ataques) y de reiterarle mi preocupación y mi cariño, colgué con un muy mal sabor de boca. Para mi eran las 10 de la noche, me fuí a la cama consternada.

Por la mañana temprano sintonicé el noticiero de Joaquín López Dóriga -que en Europa se transmite a las 8:00 de la mañana- y me invadió el terror y la desesperación al darme cuenta de la magnitud del suceso que unas horas antes habría comentado con mi madre.

Narcotraficantes o terroristas, como se les quiera llamar a estos engendros, irrumpieron a eso de las 3:00 de la tarde en el Casino Royale, ubicado en una zona comercial muy transitada y, armados hasta los dientes, no sólo lanzaron grandas de fragmentación. Rociaron con gasolina el inmueble, congregado de una cantidad considerable de personas, accionaron sus armas e iniciaron el fuego.

En pocos minutos el local ardía en la mayoría de sus niveles. La gente corría desesperada, atropellándose, empujándose, histérica; buscando aceleradamente salidas, tratando de salvar sus vidas.

Los criminales salieron tan rápido como entraron; cobardemente, impunemente.

No tardaron en llegar los grupos de auxilio, pero no tan rápido como para impedir la tragedia. Muchos elementos se combinaron para actuar en contra de esa pobre e inocente gente: las puertas de emergencia estaban cerradas, el local no contaba con ventanas ni con rutas de evacuación claras e indispensables, la temperatura dentro era tan alta que ni los enormes chorros de agua de las mangueras de los bomberos, pudieron hacer descender para entrar a rescatarles.

Al momento de publicar estas líneas, muchos lograron salvar la vida, otros 52 la perdieron en el intento y 16 se encuentran malheridos en los hospitales aledaños. El país entero: indignado, consternado, triste, desolado.

Las autoridades, como siempre, han alzado la voz prometiendo encontrar y castigar a los culpables. Incluso la Procuraduría General de la República lanzó un comunicado en el que ofrece 30 millones de pesos “a quien proporcione información útil y veraz que lleve a la captura de los responsables que planearon el ataque“.

¿Eso de qué les sirve a los deudos de los difuntos que sólo buscaban un rato de esparcimiento? ¿Y el terror que deja a la población atrichenrándose en sus casas ante el temor de caer muerto a cualquier hora y lugar de la geografía mexicana, por muy inocente que parezca?

¡La responsabilidad no sólo es del gobierno, es nuestra, de todos los mexicanos! Tanto de aquel que paga sus impuestos puntualmente, como del otro que compra piratería y soborna a las autoridades. De aquellos indiferentes que se quedan callados ante irregularidades, como de los otros que marchan en pro de la paz. De los residentes de suelo mexica, como de los que estamos a miles de kilómetros de él.

México somos todos y mientras no nos hagamos responsables no sólo de nuestra integridad y la de nuestra familia, sino de la todo nuestro pueblo, las cosas no cambiarán nunca.

Hoy México entero es regiomontano, gentilicio de aquellos que nacimos en Monterrey. Hoy México está de luto por los caídos, por la justicia perdida, por el escaso orden,  por el poco respeto que tenemos de nuestras autoridades y semejantes, por la deshumanización, por la indiferencia, por el temor a hacernos oír, por el materialismo que poco a poco se ha ido apoderando de nuestros corazones, dejando de lado el valor de una vida humana.

Hoy México no es más México, es la tierra del terror, la sangre y la impunidad. ¿Hay esperanza? Pregunta para el infinito.

 


 





 


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Comentarios  

 
#5 Jueves Negro para MéxicoMago 27-08-2011 19:09
Es lamentable ver lo que ha venido aconteciendo a nuestro hermoso país. Además del ataque a un casino en Saltillo, y de la pérdida tan lamentable de vidas en nuestra hermana ciudad de Monterrey, en la zona conurbada de Veracruz y Boca del Río se vivió un día de pánico e histeria colectiva este jueves, debido a dos "terroristas cibernéticos", quienes estuvieron difundiendo mensajes durante toda la mañana sobre actos violentos y que llevaron al desalojo de escuelas, y esparcieron el terror en una población ya de por si muy atemorizada por los actos violentos que ha habido en recientes meses en Veracruz-Boca del Río. Oración por nuestro México.
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#4 Sin esperanzaRocio 27-08-2011 03:25
Esta suceso, creo nos deja a todos los mexicanos sin esperanza de tener en un futuro proximo paz. Como todo en la vida, algun dia cambiara, pero, cuando sera esto?, cuantos anios faltan, cuantos sexenios? o, es nescesario que el pueblo actue de manera directa, defendiendose de la misma forma en que lo atacan?, matando directamente a sus verdugos?
Mexico lindo y herido, estamos tristes pero estamos contigo.
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#3 Se comparte...Cynthia 26-08-2011 23:22
Creo que lo escrito por Angela es algo que compartimos quienes escribimos aquì y que por alguna razòn hoy no vivimos en Mèxico. El llamar cada semana a nuestras casas mexicanas para saber que todo "està bien", significa tristemente que nuestros seres queridos no los haya alcanzado la violencia porque sabemos lo que se està viviendo en el paìs. Lo tràgico del asunto es que nadie nos lo puede garantizar y quienes firmaron en su momento el pacto con el diablo hoy parece que lo tenemos que pagar muchos màs. Es una tristeza infinita. Un abrazo a mis compañeras regias y a todos que estando lejos sufren por ello lo que pasa en nuestro Mèxico. Cynthia.
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#2 Yo sólo...Margarita 26-08-2011 20:51
Yo sólo me pregunto una cosa: qué estarán pensando, viendo y sintiendo esas bestias al ver su obra... A veces no hay palabras exactas para expresar el estremecimiento emocional que provocan sucesos de este tipo...
Una oración por esos inocentes y un consuelo a sus familiares...
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#1 LamentableHaydeé 26-08-2011 20:46
Es verdad, se ha perdido la credibilidad en las autoridades. Regios en el extranjero también estamos de luto.
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