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Ser niño en Suiza, en todos los aspectos, es muy distinto de lo que los latinos conocemos. Desde el sistema de salud, hasta los simples juegos con qué entretenerse. Pero vayamos por partes.
Desde antes de nacer, los padres de los bebés deberán tener ya contemplado su nombre y el tipo y empresa aseguradora de gastos médicos a la que estarán afiliados esos pequeños hasta cumplir la mayoría de edad o, en su defecto, hasta que sus padres decidan dejar de pagar para que ellos mismos se hagan cargos de sus gastos.
El sistema médico de los infantes, incluso para los adultos, es un poco estricto. Nunca un médico atenderá a una criatura con 38 ó 40 grados de temperatura, no sin antes haber pasado más de una semana con ella y haberse intentado por todos los medios de controlarla. De enfermedades propiamente dichas, mejor ni hablamos: es un verdadero calvario para los niños pasar por todo tipo de tratamientos "tradicionales o simples" -que a veces duran meses- hasta obtener un pase para un especialista.
En el hogar, los pequeños también son sometidos a un régimen de disciplina enérgico que abarca desde el establecimiento de horarios específicos para cada actividad, hasta un plan de alimentación "sano" y preciso. Como ejemplo podemos citar la hora de ir a la cama, usted jamás se topará una personita menor de los 10 años en un establecimiento público después de las 8 de la noche. Tampoco encontrará una botella de refresco gaseoso en el refrigerador de una familia con niños pequeños y, en algunos casos extremos, ni un jugo natural -porque también estos contienen altas dosis de azúcar, "el enemigo número uno de los dientes perfectos".
Educación y diversión
Por otro lado, y contradictoriamente, la educación en los valores cívicos y morales es demasiado permisiva -por no decir nula-. En muchos casos cualquier adulto o anciano, puede ser empujado por un pequeño -sin querer, claro está- y no recibir una disculpa por ello. De saludar, pedir las cosas por favor o una simple sonrisa, olvidémonos por completo. Pero eso si, a la hora de pelear por sus derechos son muy precoses e incisivos, y no dudan ni un momento en enfrentarse a cualquier adulto sin el menor pudor.
Las formas de entretenimiento y diversión a edades tempranas es, en Suiza, demasiado didáctica. Hasta hace algunos años no existían jugueterías enormes como las conocemos en América Latina. Las tiendas que se especializaban en juegos infantiles, no pasaban de dos o tres pequeños pasillos, repletos de juguetes de madera que "despertaran y desarrollaran su imaginación y/o habilidad" y casi ningún juguete "que juegue solo" (electrónicos). Todo siempre enfocado a las edades del desarrollo psicofisiológico, que le permita al niño llegar tranquilamente a la edad adulta en el mejor de los estados, por no decir perfecto.
La televisión, en cuanto al aspecto de los horarios, es uno de los aspectos más álgidos. Se les dosifica en extremo, permitiéndoseles al máximo durante la semana entre media y una hora diaria -y creo que exageré un poco- los fines de semana puede que sea un poco más extenso. Esto puede variar un poco durante el invierno, que es cuando menos actividad física al aire libre se tiene, aunque aún se puede echar mano de otro tipo de actividades como pintar, armar rompecabezas o hacer manualidades. Todo con tal de sentarlos frente a "la niñera electrónica" (TV) que tanto daño les causa.
El medio ambiente también juega un factor muy importante en la infancia de nuestros peques suizos, es por eso que el gobierno dedica mucho de su presupuesto a la infraestructura de espacios naturales. El tipo de geografía y climatología de este país permite estar en constante comunicación con la naturaleza desde edades muy tempranas.
Montañas nevadas, lagos enormes y bosques espaciosos conforman un entorno envidiable en el que nuestros hijos pueden conocer cualquier rincón natural que brinde esparcimiento y diversión.
Con casi nueve meses sin temperaturas cálidas, la vida en Suiza no la detiene ni la más grande nevada. Desde su llegada a este mundo, los bebés cuentan con todo tipo de recursos para no permanecer en casa. Es así como se acostumbran a las bajas temperaturas y las dificultades que éstas conllevan. El verano, aunque corto, ofrece todavía mayores opciones de diversión y ocupación a los pequeños.
Es por eso que algunas actividades se encuentran muy arraigadas en las familias suizas como esquiar, deslizarse en trineo, montar bicicleta, caminar, pasear en barco o bañarse en ríos y lagos, y que alejan a los infantes de permanecer sentados frente al televisor o una consola de videojuegos. Opciones que, desgraciadamente, no tenemos en Latinoamérica, debido a la poca infraestructura destinada al bienestar social.
Las fiestas infantiles son todo un poema. Olvidémonos por completo del "dale, dale, dale, no pierdas el tino...", porque las piñatas solo las conocen en Suiza los hijos de familias binacionales mexicosuizas -y algunas que otras latinas-. La mecánica de los cumpleaños de los niños suizos en edad escolar son muy austeras: no más de 5 ó 6 invitados, duran aproximadamente entre 2 y 3 horas, la comida se limita a pastel y sirope, los padres del festejado planifican algunos juegos (siempre con una temática didáctica, por supuesto) o una actividad en grupo, como cocinar un pan o decorar un recipiente para velas.
Los padres más espléndidos y dedicados festejan a sus hijos en una cabaña en el bosque, donde también han planificado previamente juegos relacionados a la situación y ofrecen salchichas asadas y té helado.
Ya un poco mayores, a partir de los 8 ó 9 años, los padres al hijo festejado invitar dos o tres amigos al cine y, en el caso más extremo, los llevarán luego a comerse una salchicha asada o una hamburguesa. En todos los casos los padres de los pequeños invitados quedan eliminados, porque aquí las fiestas infantiles son exclusivamente para niños.
La etapa crítica
La llegada de la adolescencia y el cambio hormonal tienen un aspecto muy importante en este país: la sexualidad. Entre los 12 y 14 años, además de la información implícita en la instrucción escolar, los padres deberán tener un cuidado especial en el caso de las niñas. La mayoría de los ginecólogos locales tienen un horario destinado a las pláticas con las adolescentes, en relación a los cuidados y métodos anticonceptivos. Amén de proporcionarles ellos mismos las recetas para la obtención de los mismos, previa autorización de los padres.
Se podría decir que la infancia de los pequeños helvéticos termina a los 15 años, edad en la que la mayoría -como resultado del sistema de educación escolar- deberán aprender y practicar un oficio antes de continuar con sus estudios (los que hayan sido calificados para tal efecto). En este punto, los jóvenes son remunerados económicamente y es aquí donde la sensación de libertad e independencia, los lleva a comenzar a tomar decisiones por ellos mismos, sobre lo que será su futuro.
Algunos son guiados y aconsejados por sus padres, los menos. Otros son presionados a esforzarse para conseguir un pase a la universidad; casos rarísimos. Y otros, los más, abandonan la escuela y se conforman con quedarse de tiempo completo en el empleo que consiguieron, luego de terminar el aprendizaje del oficio.
Ser niño en Suiza no es bueno ni es malo, más bien es diferente a lo que los latinos concebimos como una de las más hermosas etapas de nuestras vidas. Los niños suizos son felices porque esto es lo que ellos conocen como su infancia, tienen claro lo que se espera de ellos y trabajan duro para ir superando las etapas que desde temprano se han planificado para su futuro.
Los hijos de los matrimonios binacionales, como el mío, tienen un plus en sus vidas, puesto que viven bajo la combinación de dos culturas en la que uno como padre espera capitalizar al máximo lo mejor de ambas. Para ello se necesita mucha paciencia, tolerancia y comprensión, porque debemos aprender a vivir con costumbres que no son las nuestras y a las que nuestros hijos tienen derecho por haber nacido en esta tierra.
En cualquier caso, extranjeros, binacionales o nativos, el bienestar y el desarrollo de nuestros hijos depende del equilibrio que podamos brindarles con nuestro tiempo de calidad, valores morales o cívicos y, sobre todo, nuestro interés por hacer de ellos personas de bien.
¡Feliz Día del Niño! (30 de abril)
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Comentarios
Angela,conforme iba leyendo tu artículo,me daba cuenta que los niños suizos tiene características similiares a las de los españoles, son educados bajo otros preceptos, que no sé si serán buenos o malos, pero lo cierto es que acá los padres son muy permisivos en la formación de los hijos y si a esto le sumamos que España ya dejó atrás mantener vivos principios y valores, pues ya se imaginarán que los niños o adolescentes lo mismo son muy igualados que irrespetuosos con mayores y no mayores, incluso son muy dados a retar a sus propios padres y maestros, figura que por cierto está muy degradada en este país. Conciente estoy de que en nuestro México la niñez y la juventud no se queda atrás en muchas cosas, comparándola con la educación de otras sociedades, pero aún así, creo que en nuestra tierra todavía se mencionan las palabras "valores y principios" y muchas familias las aplican en su propio seno, en cambio acá ni por resbalón las escucha uno en conversaciones de padres de familia. Y si de por sí la adolescencia es una etapa complicada, habrá que agregarle a esto la forma cómo se da en diferentes culturas. Acá parece que hay una "urgencia urgente" por fumar porros (droga suave), tener relaciones sexuales y peor aún,si por error se embarazan las chicas, acuden al aborto que está legalizado y se les puede practicar a partir de los 16 años -claro, con determinado tiempo de embarazo-. Incluso lo pueden solicitar a dependencias de salud sin tener que pedir autorización o consulta a sus padres. Así las cosas por acá en temas de niñez y adolescencia.
¡Muy buen artículo!
@Hilda: Te prometo que un futuro post hablaré de eso porque, hay mucha tela de donde cortar
@Haydeé: La comunidad mexicana esta muy dividida por estos rumbos, sobre todo porque tenemos tres regiones con diferentes idiomas. En la que yo pertenezco hay relativamente pocos niños en edad de festejarles, la mayoría de las mexicanas tienen hijos ya grandes y otra parte no los tiene. Pero yo si les hago su festejo a los mios y les doy un regalito muy simbólico. Gracias por las felicitaciones.
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