Arno Burkholder de la Rosa /Colaboración especial
El periodista y el capo
Martes, 06 de Abril de 2010 05:11
Escrito por Arno Burkholder de la Rosa /Colaboración especial
Todo comenzó con una llamada. Un gran capo deseaba reunirse con un periodista famoso para conversar. Al principio parecía una broma -no todos los días un delincuente tan importante busca a un afamado reportero para platicar con él-, pero al paso de los días se descubrió la verdad. 
 
Luego de algunos arreglos, de esperas impacientes, y de miedo ante lo que pudiera ocurrir, dos entrevistas se llevaron a cabo. La revista Liberty publicó la primera el 17 de octubre de 1931. La segunda apareció el domingo 4 de abril de 2010 en el mexicano semanario Proceso
 
Los personajes del primer encuentro fueron Al Capone, uno de los mafiosos más importantes en la historia de Estados Unidos, y Cornelius Vanderbilt Jr., nieto de un gran magnate y reportero afamado por derecho propio. La otra reunión fue entre Julio Scherer, una leyenda del periodismo mexicano, e Ismael "El Mayo" Zambada, capo del Cártel de Sinaloa. Entre las dos entrevistas hay 79 años de distancia. Pero en ambas conviven dos poderes, el de los medios y el del crimen organizado. 

Cornelius Vanderbilt Jr. recibió un telegrama en su rancho de Nevada, en agosto de 1931. Al Capone deseaba reunirse con él en Chicago, en el Hotel Lexington -propiedad del Capo-.

Antes de la reunión, Vanderbilt le entregó una nota a un conocido suyo, para que fuera abierta en caso de que no regresara a una hora preestablecida. La nota contenía la dirección del Hotel Lexington. Sin embargo, la conversación fue tan agradable que ésta se alargó, hasta que una llamada telefónica interrumpió a Al Capone. Éste le pasó el auricular a Vanderbilt Jr., y le dijo: "es la policía, dicen que le he secuestrado". 
 
Un día del mes de febrero de 2010, Julio Scherer recibió un mensaje en el que le invitaban a conocer al Mayo Zambada. Luego de comprobar la veracidad del mensaje, Scherer accedió al encuentro. Aunque no da mayores datos, al parecer hizo un largo viaje para encontrarse con Zambada: un taxi, cuatro automóviles, una camioneta, dos casas de seguridad y muchos guardaespaldas fueron necesarios para que el fundador de Proceso se encontrara con el líder del Cártel de Sinaloa. 
 
Capone era un sujeto locuaz. Durante su entrevista platicó sobre sus orígenes, su familia, sus negocios, y La Prohibición, gracias a la cual había hecho su fortuna. Como señaló a Vanderbilt, gracias a la Ley Volstead, tan sólo el 35 por ciento de sus ingresos eran producto de la venta clandestina de licores. Capone pensaba que prohibir la venta de alcohol sólo había disparado el crimen en Norteamérica. Le parecía injusto lo que estaba ocurriendo y señaló que pronto sería derogada, lo que le causaría grandes problemas financieros. 
 
"Mientras la ley siga en vigor y quede alguien dispuesto a violarla, habrá un lugar para gente como yo, que descubre que depende de ella mantener la espita abierta". 
 
El Mayo Zambada no platicó mucho con Scherer. De hecho le prometió otra entrevista para después (y quizá junto a su amigo Joaquín Guzmán Loera, "El Chapo", el narcotraficante más buscado de México). Pero sí le mencionó algunos datos interesantes. Quizá el mayor de ellos es el miedo con el que vive ante la posibilidad de que lo capture el Ejército mexicano. No sabe cuándo ocurrirá eso, ni si tendría el valor para suicidarse en caso de estén a punto de atraparlo. 
 
No platicó con Scherer sobre sus inicios en el narcotráfico; en cambio, le reclamó haber publicado una nota sobre la boda del "Chapo" Guzmán y Emma Coronel Aispuro, algo que, dice "El Mayo", nunca ocurrió. 
 
Para "El Mayo" Zambada, el Gobierno llegó tarde a la lucha contra el narcotráfico y es imposible resolver en días los problemas que se generaron durante años. El Gobierno está inflitrado y el presidente Calderón vive engañado por sus colaboradores, quienes temen decirle la verdad: están perdiendo la guerra. 
 
"Un día decido entregarme al gobierno para que me fusile. Mi caso debe ser ejemplar, un escarmiento para todos. Me fusilan y estalla la euforia. Pero al cabo de unos días vamos sabiendo que nada cambió (...) el problema del narco envuelve a millones. ¿Cómo dominarlos? En cuanto a los capos, encerrados, muertos o extraditados, sus reemplazos ya andan por ahí", le dijo el capo a Scherer. 
 
Antes de terminar la entrevista, Capone le dijo a Vanderbilt que era vital que los americanos se unieran para que el país no se resquebrajara. Ante los millones de pobres por la Gran Depresión, el hambre, el frío, y el fantasma del comunismo acechando a América, era obligatorio luchar para ser libres y defender un sistema que le daba oportunidades a todos. 
 
El "Mayo" Zambada le propuso a Scherer que se tomaran una foto. Un sombrero blanco llegó a las manos de Zambada, quien le preguntó su opinión a Scherer: "El sombrero es tan llamativo que le resta personalidad", le contestó. Por eso, Zambada prefirió tomarse la foto con una gorra. Esa portada vale tanto o más que la entrevista, por todo lo que dice y calla acerca de esa plática.
 
El autor es Doctor en Historia Moderna y Contemporánea por el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora. En 2006 ganó la beca "Jóvenes Investigadores" otorgada por el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México. Es miembro de la Red de Historiadores de la Prensa y el Periodismo en Iberoamérica, del Seminario "Periodismo, Historia y Sociedad" del Instituto Mora y del "Seminario de estudios interdisciplinarios sobre la prensa" de la FES Acatlán. Escribe en revistas electrónicas. Está terminando su primer libro "La red de los espejos; una historia del diario Excélsior (1916-1976)", de próxima aparición y es autor del blog: www.clionautica.blogspot.com



El periodista y el capo

Comentarios  

 
#1 Margarita 07-04-2010 00:10
Es increíble la relación/atracción que se pueda dar entre un periodista y un capo. Por un lado, los capos pueden convertir a los periodistas en sus peores enemigos y deshacerse de ellos cuando los persiguen con su trabajo periodístico, pero por otro lado pueden encontrar en ellos plumas de peso completo que les permitan dar a conocer su manera de pensar, sus ideas, sus conceptos, incluso sus sentimientos.

Entrevistas como la que hizo Scherer a "El Mayo" Zambada, deben estremecer a cualquier sociedad, más siendo el entrevistado un capo del narcotráfico, sin embargo como periodista no deja de ser enriquecedora la experiencia y la oportunidad de escuchar de viva voz a un tipo enfermo de dinero, poder y drogas.

Entrevistar en la cladestinidad, guardar el secreto de estancia y callar los entretalones de un encuentro así, son situaciones que no todo mundo comprende, pero que a nivel periodístico tienen un gran peso.
Enhorabuena Arno por la relación que haces en tu artículo de Al Capone y "El Mayo" Zambada, dos circunstacias similares, aunque en periodos diferentes.
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