Parece que la sutileza femenina tiene más cabida en el contexto de la relación México-Estados Unidos, que los acuerdos “formales” de ambos gobiernos.
Sin embargo, caer en la discusión de por qué fue a la Universidad Iberoamericana, en vez de acudir a la UNAM, o de si tiene carisma o no, es lo menos trascendente.

El
mensaje que dio la primera dama de los Estados Unidos en la Universidad Iberoamericana, así como el resto de sus actividades, nos da un posible avistamiento de lo que será en el futuro la relación entre estas dos naciones.
Si analizamos con calma, nos daremos cuenta que la agenda de la señora Obama se centró en el tema social, puntualizando en dos rubros de suma importancia para el futuro (y cuando digo futuro, me refiero a las generaciones más jóvenes de México; es decir al bono demográfico) de esta nación: la educación y la salud.
La ecuación es sumamente sencilla: si no hay salud, los niños no pueden aprovechar de la misma manera su asistencia y participación en la escuela. Si no hay educación, es probable que la generación de los llamados
“ninis” aumente, y con ello, el narcotráfico, la migración y todos los problemas sociales y de seguridad de los que tanto nos quejamos.
La lectura entre líneas del mensaje nos puede decir que el gobierno estadounidense apuesta por una lucha pacífica, por llevarle al bono demográfico la idea de que las cosas se pueden lograr, sin importar que provengas de un estrato socioeconómico no muy favorecido. “Yes, we can”.
El rescate de los valores, y como mencionó desde el inicio del mensaje “la dedicación a la familia y a la fe; la disposición al trabajo intenso y al sacrificio por los hijos; el compromiso con la democracia, que está arraigado en las luchas por la independencia que han definido a nuestras naciones”, son puntos que la sutil estrategia que la familia Obama está poniendo sobre la mesa.
¿A qué vino Michelle Obama? A decirnos, no sólo como la esposa del presidente, de la que se supone es la nación más poderosa del mundo, sino como la mujer que, a pesar de su origen humilde, logró destacar, y que si México quiere volver a posicionarse en el mundo, no como un país violento, donde el narcotráfico es la única ley (no podemos olvidar la
foto de Ismael “El Mayo” Zambada con el periodista Julio Scherer), debe enfocarse a corregir el camino y centrar todos sus esfuerzos en reconstruir el sistema educativo. Por eso la reunión en la Universidad Iberoamericana cobra sentido, sin importar que fuera en esa casa de estudios o en otra.
La agenda de Estados Unidos es clara. Por ejemplo, en su pasasa visita, la Secretaria de Estado y ex primera dama estadounidense, Hillary Clinton, eligió al Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, y si revisamos las notas sobre su visita, nos daremos cuenta de que, aunque el tono fue otro, la temática es la misma.
Así lo expresó el 27 de marzo del 2009: "(los jóvenes) tienen el poder de iluminar su democracia, ellos pueden ser una fuerza de transformación y los insto a unir sus voces en esta lucha, en el desafío de la democracia por demostrar resultados para aquellos que trabajan arduamente por sus familias”.
La parafernalia mediática hace que lo más importante quede de lado. Vemos la forma, pero olvidamos el fondo.
Las visitas de estas mujeres, acompañadas de decenas de guardias, perros entrenados y una maquinaria que funciona a la perfección son, desde donde puedo ver, una oportunidad para cambiar la relación de nuestros países.
Por eso inicié hablando de la sutiliza femenina, porque si ponemos atención a esas voces, las voces de las mujeres más poderosas del planeta –en términos de acción- nos daremos cuenta que no sólo necesitamos que Estados Unidos trabaje de manera conjunta con México para atacar el problema del narco o la venta de armas ilegales; también necesitamos ver que nos están pidiendo que “abonemos” a lo único que podemos apostar en este momento: la educación.